Revista de la Universidad de México
UNAM
NUEVA ÉPOCA NÚM. 100 JUNIO 2012 ISSN EN TRÁMITE CON NÚM. DE FOLIO 493 REVISTA MENSUAL
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Editorial

Pocos escritores han contado con la fortuna y la voluntad de conformar una literatura con las dimensiones de La edad del tiempo, el vasto proyecto de Carlos Fuentes, a quien la Revista de la Universidad de México rinde homenaje en la presente entrega. Su fallecimiento el 15 de mayo pasado deja una huella insustituible en la literatura hispanoamericana.

Abrimos nuestras páginas con un texto inédito de Fuentes, que se incluirá en el libro Personas de próxima publicación y en el que rememora a Alfonso Reyes, uno de sus indudables mentores.

A continuación, Elena Poniatowska nos ofrece un retrato de la fuerza y entereza del autor de La silla del águila para convertirse en escritor: la intención del joven que se torna en vocación y culmina con un sacerdocio de la escritura.

El crítico peruano Julio Ortega —uno de sus mejores lectores— afirma en su colaboración que las novelas de Fuentes son una suerte de “biografía de una transferencia: en ellas México ha recobrado una geografía simbólica”, y a partir de esta afirmación indica un camino por recorrer en el laberinto de su obra. Eduardo Matos Moctezuma, a su vez, a partir del encuentro histórico entre Fuentes, Toni Morrison y Gabriel García Márquez, reflexiona sobre la muerte.

El drama entre el provincianismo y el cosmopolitismo —la entelequia del nacionalismo— que se vivía en los años cincuenta queda plasmado en el texto de Emmanuel Carballo, codirector de la Revista Mexicana de Literatura con Carlos Fuentes.

La región más transparente es sin duda una de las obras emblemáticas de Carlos Fuentes. Vicente Quirarte y Gonzalo Celorio comentan la novela desde distintas perspectivas, pero coincidiendo en su carácter de parteaguas en la historia literaria de Hispanoamérica.

Adolfo Castañón traza una genealogía de Aura y descubre sus raíces no sólo en Henry James o Dickens, sino también, y acaso de manera más precisa, en cierto modernismo gótico de Rubén Darío y José Juan Tablada.

Fuentes fue, como Cortázar, un maestro: un formador de lectores y escritores. Hernán Lara Zavala nos cuenta su aproximación a la obra del autor de Cantar de ciegos desde su primera lectura hasta el desarrollo de una amistad que continúa más allá de la muerte con la frecuentación de sus libros.

El estudioso ruso Mijail Bajtin acuñó el concepto de lo dialógico para aplicarlo a la expresión verbal, es decir: toda obra literaria se sostiene sobre el principio del diálogo, ya sea al interior de sí misma, ya con otras obras o géneros o disciplinas. Su imagen es la de una espiral en ascenso. Ignacio Solares retoma esta idea para mostrarnos a un escritor que siempre supo mantener el principio dialógico en su obra para acercarse a la filosofía, a la historia, a la obra de otros escritores, pero también para interrogarse a sí mismo. Esta veta queda plasmada también en la entrevista que realizaran Guadalupe Alonso y José Gordon, donde el autor de En esto creo repasa sus obsesiones fundamentales.

Cumpleaños es una de las novelas más evasivas de Fuentes. Con claridad y mesura, Ignacio Padilla analiza las diversas paradojas científicas, teológicas y filosóficas que atraviesan el relato.

Terra nostra, la obra más ambiciosa de Carlos Fuentes, es el crisol en el que derrama toda su sabiduría narrativa. Ahí se funden nuestras raíces judeoárabes e indígenas y es donde el autor plasma su idea de la novela total. Mauricio Molina comenta su carácter barroco, que la relaciona con autores como Borges, Lezama Lima o Juan Goytisolo.

Dedicamos nuestro reportaje gráfico a los retratos y fotografías que Rogelio Cuéllar, a lo largo de los años, dedicara al autor que aquí homenajeamos.

De Piero della Francesca a José Luis Cuevas, de Velázquez a Pierre Aleshinsky, los ojos de Fuentes siempre se mantuvieron cerca de la pintura. Por ello, Jorge Volpi celebra el libro Viendo visiones—bellamente editado por el FCE—, un repaso de Fuentes por la historia de la pintura, en el que el escritor no sólo contempla las imágenes sino descifra su entorno histórico y, sobre todo, su valor simbólico.

El lenguaje como segunda realidad y la novela como narración de un tiempo alterno fueron las bases de la obra que corresponde a la saga dedicada al “tiempo mexicano”. Pedro Ángel Palou se introduce en los meandros de una realidad alterna que es el de la ficción.

Anamari Gomís, desde una perspectiva vital, hace un recorrido autobiográfico de sus lecturas de Fuentes y redescubre los vasos comunicantes entre la escritura y la vida.

El hispanista Pedro García-Caro nos convoca a la lectura de Carlos Fuentes desde su visión del presente y demuestra su vigencia.

La doctora Georgina García Gutiérrez Vélez recorre las referencias a la muerte a lo largo de la obra del autor de Terra nostra, desde sus primeros cuentos hasta sus obras más recientes.

No sepultamos aquí a un hombre ni a su obra. Carlos Fuentes es una presencia inevitable en la vida cultural de nuestro país. Celebramos su obra incansable, la del escritor que puso a México en los relojes más avanzados del tiempo y nos enorgullecemos de su innegable eternidad.

 
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