Revista de la Universidad de México
UNAM
NUEVA ÉPOCA NÚM. 100 JUNIO 2012 ISSN EN TRÁMITE CON NÚM. DE FOLIO 493 REVISTA MENSUAL
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La hermandad del azar

Edgar Esquivel
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¿Quién te ha dado el derecho de creer
 que la vida es como tú crees que es?

Mario Santiago

Decimos palabras que se burlan de la realidad.
Al final, la realidad se burla de las palabras.

C.F.

PRELUDIO: THE BREAKFAST LESSONS

La creación, y las vidas realmente dedicadas a ello, no soslayan complejidades ni contradicciones personales. Se desprende de ahí una generosidad propia también. Aun la crítica más irracional existe y tiene sentido debido al acto creativo, sea cual sea su postura. Es posible y deseable que la crítica como tal no posea la virtud de la creación, pero sí la de debatir en torno a ella: las antítesis confrontadas arrojan algo nuevo. De la vida pública y privada de los artistas puede decirse que subyace sobre el más delicado equilibrio. Y aun su supervivencia, en uno u otro ámbito, no deja de ser una extensión de convicciones, necesidades y aspiraciones.

Pero sucede que los creadores se construyen y ocurren, son, trascienden, dan motivos y generan actitudes, a veces contribuyen a engendrar cambios en las sociedades. Acaso la posteridad es caprichosa porque altera la carne, el alma y las entrañas de las personalidades, a veces envilece a posteriori o simplemente destierra percepciones a contracorriente. Atrás no se quedan los empeños igualmente caprichosos, pero ajenos a una obra —irrestrictamente individual—, que insisten en desmerecer o enaltecer sólo fragmentos de una vida que al final, vaya obviedad, es sólo una.

Háblese, que honor y necesidad será, incluso más en la desmemoria forzada, el juicio abyecto o dentro del coro de la generación en turno. Olvídese, pues intento vano y no más que un plato servido por la mañana será. Analícese, que aun los momentos débiles o de confusión, que los hay siempre, son oportunidades y señales de un cambio de piel. Destiérrese, que alguna actualidad prevalecerá. Rememórese, que emoción, dolor, razón y un tiempo será.

I

Carlos Fuentes publicó en el 2008 La voluntad y la fortuna, que es la historia de un asesinato, el de Josué Nadal, cuya cabeza yace en la costa de Acapulco. Narra desde ahí su desafortunada zaga, consumada al calor de las obsesiones y ambiciones de los involucrados en esta intriga política, cuyo destino es encarnado por una mujer indómita, deseable, insaciable e inasible. Fui cuerpo, ¿seré alma?

Josué, discreto estudiante de una escuela católica severa, va construyendo su vida a partir de su inexplicable orfandad y el encuentro decisivo con Jericó, su amigo-hermano mayor, solitario y sin apellido, con quien genera una intimidad tal que determinaría el futuro de sus días. En una escena infantil que es común, Josué es defendido por Jericó ante un intento de agresión perpetrado por una mayoría escandalosa que veía en la prominente nariz del afectado un símbolo de la diferencia que amenaza e incomoda. Es a partir de ese momento que la vida de estos dos personajes da un giro, pues para el primero significó abandonar la soledad que le propiciaba la casona donde vivía en compañía de un intento de madre sustituta, María Egipciaca, y para el segundo representó un acto que daba por concluida su carencia de compañía verdadera y la oportunidad de seguir brindando protección a su nuevo amigo-hermano. Compartían ya un mundo, estaban juntos y nada les faltaría: todas sus vivencias tendrán un punto de partida y un regreso. Así, si el encuentro de Josué Nadal y Jericó, le debía mucho a la casualidad, que es azarosa, también existía una deuda con el destino, que es la voluntad disfrazada.

Poco a poco se desarrolló una relación envidiable entre los dos amigos, donde el compartir experiencias (mujer y libros, es decir, la vida misma) intensificaba sus actos, así como su desprecio por la vida familiar, cuyo referente únicamente era Errol Esparza —un tercer amigo— distante e intermitente, quien padecía el infortunio de tenerla, pese a la riqueza material que le rodeaba: paladines del encaje, el mal gusto, la superficialidad y la miseria moral. Esta desgarradora historia familiar los confirmó en la fraternidad como la señal certera de la orientación de sus vidas. Así, la hermandad fue en la inteligencia y la razón, no en la sangre, sino en el ponerse mutuamente contra la pared, y el hacerse dudar uno del otro, eso definió también el futuro de esa amistad. Infancia es destino, como decía el psicólogo mexicano Santiago Ramírez. Los amigos recibieron también, de manera acuciosa y entrañable, las enseñanzas del crítico y rebelde religioso Filopáter, guía espiritual que contribuyó en buena medida a despertar y precisar las curiosidades, inquietudes, dudas, certezas, creencias, miedos, obsesiones y deseos del amistoso dueto.

II

Crecerían los amigos, aprendiendo a pensar, sentir, olvidar y luchar, todo a partir de los extremos, con la promesa de seguir adelante y abandonar todo lo que no fuera esencial y trascendente, aborreciendo la superficialidad social, hasta que llegó el momento de su primer separación. Las elecciones de la vida estaban a un paso y decidieron el comienzo de sus destinos. Jericó partía a Francia, en apariencia becado, mientras que Josué estudiaría Derecho en la Universidad Nacional, al amparo y enseñanzas del poderoso abogado Antonio Sanginés.

Para Josué, como para todos, la vida está llena de encuentros y desencuentros, desfilan a su paso todos los artífices de su destino, irremediablemente fatal, tejiendo entre cada experiencia definitoria del personaje una misteriosa e insoportable red de complicidades que le son desconocidas, pero no ajenas. De este modo y ante la inevitable separación de Jericó, Josué inaugura otros mundos: estrecha su relación con Sanginés, se introduce en una parte esencial del sistema penitenciario mexicano a través de la cárcel de San Juan de Aragón y su vigilante eterno, Miguel Aparecido —el preso voluntario por la amenaza latente que siempre es, que cuestiona como profeta sobre la verdadera culpabilidad de los hombres—; y el primer amor se anuncia dependiente y espontáneo, tiene por fin forma y nombre: Lucha Zapata, polidroga que ata, pero que no ciega.

Pasado el tiempo esa ausencia inesperada augura un retorno, pero la camaradería de Josué y Jericó se ponía a prueba. En la segunda etapa de su relación ya no estaba el inocente impulso de la infancia. Dejaron de ser compartidas las experiencias y los pasados inmediatos; el porvenir se asomaba inclemente exigiendo las definiciones que a todos los hombres les llega: la política es el último recurso de la inteligencia. Efectivamente, la falta de talento para otras actividades determinaba sin cuestionamientos los pasos próximos de los aún amigos Josué y Jericó. Trazos paralelos, pero nunca más el mismo camino. El adagio de Errol Esparza, oráculo alejado y perdido con la familia rota a cuestas, se cumplía cabalmente: lo mejor que les podía ocurrir era entrar a la política, como única opción de encontrar un camino entre lo que se quiere ser y lo que la sociedad permite.

Las oposiciones y la desconfianza crecen, los secretos también. Ahora se compartía el misterio. Y al mismo tiempo que esto se suscitaba, Antonio Sanginés veló porque se determinaran los rumbos de cada uno. Jericó era asesor del presidente Valentín Pedro Carral, cuya labor fue la de crear nuevos héroes nacionales; la fórmula correcta de inaugurar la buena Historia que este país necesita como droga para seguir olvidando que somos ya olvido. Mientras, Josué enriquecía su visión del mundo tratando de comprender los alcances y los principios del ámbito económico a través de Max Monroy, símbolo de la otra cara del poder, al tiempo que descubre una nueva pasión: Asunta Jordán, símbolo inequívoco de la fusión de frialdad y el éxtasis; la encarnación del destino.

Portada de "La voluntad y la fortuna" de Carlos Fuentes

 

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Edgar Esquivel

Ensayista y promotor cultural. Originario de Occidente, ha publicado también en las revistas Este País y Siempre!. Desarrolló actividades de programación y organización en el Museo Anahuacalli, así como de contenidos y logística dentro de la Coordinación de Difusión Cultural de la UNAM...

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