Revista de la Universidad de México
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NUEVA ÉPOCA NÚM. 100 JUNIO 2012 ISSN EN TRÁMITE CON NÚM. DE FOLIO 493 REVISTA MENSUAL
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El nacimiento de Fuentes

Vicente Quirarte
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…una ciudad sin rumbo, entregada a su propia velocidad, perdidos los frenos, dispuesta a hacerle la competencia al infinito mismo, llenando todos los espacios vacíos con lo que fuese, bardas, chozas, rascacielos, techos de lámina, paredes de cartón, basureros pródigos, callejuelas escuálidas, anuncio tras anuncio tras anuncio…
C.F. Inquieta compañía

En la primavera de 1958 apareció La región más transparente, primera novela de Carlos Fuentes. Obra nutrida por antecesores de varias latitudes, que al mismo tiempo las asimila y las transforma, síntesis y cuestionamiento de la historia mexicana, desciframiento de mitologías, suma de elevaciones líricas, ofrecía un ambicioso panorama que desafiaba a sus lectores y al mismo tiempo aceptaba los retos de quien se atreve a escribir una obra heterodoxa y provocadora. Su poderosa y sólida estructura, su riqueza verbal y conceptual, la variedad de sus registros, hacían posible todo, menos permanecer indiferente. “Un gran escritor, afirma Georges Duhamel, es aquel que nos secunda en el conocimiento y la expresión de aquella parte de nuestra vida que parece, en un primer momento, incomunicable”. Fuentes quiso desde esa opera prima ser un autor de tal naturaleza, ése que busca lectores activos o inconformes, que los obliga a mirarse no en un espejo inmediato sino a entrar en un laberinto de azogues que los confronte, los incomode. Y los ayude a pelear como si cada día fuera el primero.

En la época de formación y arranque de Carlos Fuentes, y con un año de diferencia, hacen su aparición en México dos libros de prosa que van a revolucionar nuestro modo de leer y de escribir: Juan José Arreola publica Confabulario (1952) y Juan Rulfo El Llano en llamas. (1953). Una ecuación cuyo propósito fuera establecer un árbol genealógico de estas dos obras miliares de la literatura mexicana, podría afirmar que Mariano Azuela es a Juan Rulfo lo que Julio Torri –y por lo tanto la parte más puramente creadora de la generación del Ateneo– es a Juan José Arreola. Las cosas no son, por fortuna, tan sencillas. Mientras Rulfo acude a recursos de la narrativa moderna, desde Virginia Woolf a los novelistas norteamericanos que Gertrude Stein denominó la “generación perdida”, Arreola se afana en ser el gran transformador de lecturas, el estilista que se convertirá en modelo y maestro de la generación de escritores de esa década y de la siguiente. Sin embargo, por lejano que pareciera un paralelo entre Torri y Rulfo, tanto los cuentos de El Llano en llamas y posteriormente la novela Pedro Páramo (1955) analizan y cuestionan la Revolución, del mismo modo en que Torri logra con “De fusilamientos” una de las mejores sátiras a una de las prácticas más frecuentes durante el terror revolucionario mexicano. En 1951 Luis Buñuel filma Los olvidados. A partir de él hay otra manera, menos idílica y fingida, de hablar de los personajes de la ciudad, particularmente de sus niños. De igual manera, Fuentes habla de la ciudad pero la hace hablar a ella: es la ciudad quien amanece y agoniza, quien redime y condena en su aliento los lenguajes y las ansias de sus personajes.

Las acciones contemporáneas al lector de Fuentes tienen lugar durante la presidencia de Miguel Alemán, es decir, el momento de la juventud del autor, época de su forja sentimental. Autores mexicanos del siglo XIX anteriores a él escribieron obras de gran aliento y carácter monumental, cuyo propósito era aproximarse a la definición de la palabra México. Se trata de recuperar el pretérito y dar testimonio de su vigencia. No obstante el proyecto de desarrollo estabilizador, consecuente de la posguerra, la capital mexicana de la década del cincuenta se mantenía casi idéntica, en comparación al cambio vertiginoso de la década anterior. Como escribe Enrique Espinosa López en su Reseña histórica de la Ciudad de México: “Tres problemas graves padecía la ciudad por estos años: la insuficiencia de agua potable para una población de 3, 800,000 mil habitantes; los hundimientos de la ciudad y las inundaciones de la misma en época de lluvia”. Un total de 212,264 vehículos automotores circulaban por las calles de la Ciudad de México. De ellos, 162,309 correspondían a automóviles, 6,910 a camiones de pasajeros y 43,045 a camiones de carga.

La región más transparente aparece a la mitad de un siglo donde el mundo occidental ha encontrado en la novela el modo más acabado de expresión literaria, según ha visto René M. Albérès en su estudio sobre la novela moderna. Más allá de explotar la sensibilidad o la imaginación, apunta, su arsenal estará dedicado a la construcción de laberintos mentales para cumplir con las responsabilidades e inquietudes que antes fueron propias de la epopeya, la crónica, el tratado moral y, por supuesto, la poesía. Si la novela es el género más seductor que existe, es porque al mismo tiempo que ofrece lo que podemos llamar una anécdota, una intriga, un misterio que obliga al lector a ser cómplice del escritor, al mismo tiempo contiene un vasto registro de resonancias psicológicas, sociales, ontológicas, estéticas y simbólicas.

Cuando Fuentes nace a la vida literaria, el significante México se encuentra en búsqueda de sus múltiples y posibles significados. La Revolución, que cumple su primer cincuentenario en 1960, será analizada desde diferentes perspectivas, e incorporada al discurso oficial como la consumación del edén en la tierra. Esas conquistas predicadas por el alemanismo serán analizadas por un autor de la generación posterior a la de Fuentes, José Emilio Pacheco, en la novela Las batallas en el desierto. Autores de todas las disciplinas se afanan en hacer la anatomía del ser nacional, de la identidad y las contradicciones de su ontología. Desde 1934, el filósofo Samuel Ramos había publicado El perfil del hombre y la cultura en México. En la colección México y lo mexicano, publicada por la Editorial Porrúa y Obregón, aparecen La x en la frente de Alfonso Reyes, Conciencia y posibilidad del mexicano de Leopoldo Zea, Análisis del ser del mexicano de Emilio Uranga, En torno a la filosofía mexicana de José Gaos. México logrará una conquista a la inversa, al atraer la atención y la pasión de autores españoles como el Luis Cernuda de Variaciones sobre tema mexicano o el José Moreno Villa de Cornucopia de México. Si con los Contemporáneos México se había puesto de moda para el extranjero, en la generación de Fuentes México se vuelve una moda para el mexicano: un espejo incómodo, insustituible, inevitable. Tras bajarse del caballo, y sin haberse sacudido por completo el polvo del camino, la Revolución se está durmiendo en sus laureles: es hora de que sus pensadores la despierten, la cuestionen, le pidan cuentas. 

Carlos Fuentes
© Inge Morath

 

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Vicente Quirarte

Nació en la Ciudad de México el 19 de julio de 1954. Poeta, narrador y ensayista. Estudió la Maestría en Lengua y Literaturas Hispánicas y en Letras Mexicanas, y el Doctorado en Letras en la FFyL de la UNAM.

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