Revista de la Universidad de México
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NUEVA ÉPOCA NÚM. 100 JUNIO 2012 ISSN EN TRÁMITE CON NÚM. DE FOLIO 493 REVISTA MENSUAL
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Drácula en México

Leda Rendón
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Vlad de Carlos Fuentes es un homenaje a Drácula de Bram Stoker y un registro muy personal de sus obsesiones; apareció en 2004 en la colección de cuentos Inquieta compañía. Alfaguara hizo una nueva edición en 2010 sólo del relato que ocupa a este texto. El libro deja al descubierto el universo íntimo de su autor: es una historia sobre el doble. Utiliza el suspenso, el terror, el erotismo y la reflexión política para lograr trama, atmósfera y personajes. Son Magdalena y Minea las que dan un toque de perversión: niñas eternas "amantes e hijas" de un vampiro. El conde Vladimir Radu traslada a la Ciudad de México su residencia como ya alguna vez lo hizo al Londres de finales del siglo xix. Así el deseo de cambiar los acontecimientos del pasado se apodera de la narración.

Yves Navarro recibe la orden de Eloy Zurinaga de acondicionar la casa para el conde. Asunción, su esposa, se encarga de conseguir la residencia. Navarro es hecho prisionero por Vladimir para apoderarse de su familia. Yves y Asunción perdieron un hijo llamado Didier y tienen una pequeña de diez años de nombre Magdalena, son estos dos personajes piedra de toque de la trama. Vlad habla de la pérdida de un ser querido y la posibilidad de recuperarlo por intervención de fuerzas sobrenaturales. De manera paralela a la historia en la Ciudad de México se relata la vida del conde en los Balcanes y descubrimos que fue creado por una niña. Un detalle que llama la atención en la ambientación son las coladeras en todos los pisos de mármol de la casa en Lomas Altas donde se desarrollan las acciones.

El mito vampírico sigue vigente porque sirve para establecer una serie de metáforas en torno al poder, el amor, el deseo y la envidia, entre otros. También es un ejercicio ideal para hablar de las propias obsesiones, perversiones y anhelos. Las salas de cine, al menos cada año, presentan un filme sobre estos seres de la noche, que, en la mayoría de las ocasiones, está basado en un libro. Sin embargo, hay poco de esta amplia oferta que vale la pena revisar. Uno de esos casos es El ansia (1982) de Tony Scott, donde la protagonista Catherine Deneuve guarda a sus amantes, que terminan su vida activa de vampiros, en el tapanco. Esto no es más que la extrapolación de la vida amorosa de una mujer que guarda en su recuerdo el perfume de sus hombres.

Al hacer este mismo ejercicio con Vlad se podría pensar que el conde gusta de las mujeres muy jóvenes cercanas a la emblemática Lolita para satisfacer sus deseos sexuales. Borgo, el criado de Drácula, una especie de Quasimodo de rostro hermoso, le dice a Navarro después de acariciar furtivamente a una de las niñas: “No se preocupe, monsieur Navarro. Mi amo no me permite más que esto. Il se réserve les petits Choux bien pour lui…”. Este fragmento obliga a pensar en los desahogos amorosos del conde. Se respira a cada momento en la narración la idea difusa del incesto y la necesidad de recuperar a alguien.

Portada de "Vlad" de Carlos Fuentes

Carlos Fuentes reelabora varios elementos del mito vampírico y los incorpora a Vlad. La presencia de la mujer-niña como principio y destino del mal recuerda filmes como Entrevista con el vampiro donde Kirsten Dunst interpreta a una pequeña chupadora de sangre altamente sexualizada. La película sueca Déjame entrar tiene como personaje central a una pequeña de escasos diez años que hace pensar en la bella Minea. Esto vuelve a poner sobre la mesa la fascinación por la vida erótica de los niños.

El texto logra aprehender la realidad política del México contemporáneo al presentar a personajes como el abogado Eloy Zurinaga, una suerte de Renfield, que a decir del propio Yves Navarro es una persona que: “… sabía perfectamente que el poder político es perecedero; ellos no. Se ufanaban cada seis años, al ser nombrados ministros, antes de ser olvidados por el resto de sus vidas”. De esa manera el licenciado Zurinaga es un vampiro político que se encuentra bajo la influencia de Vlad el empalador; pareciera que en nuestro país muchos de los que se dedican al servicio público le rinden culto.

Fuentes vuelve, como en Aura, a explorar los abismos de la mente humana, hace un recorrido escalofriante por los deseos y las perversiones del hombre. En Vlad el vampiro es un reflejo fiel del alma: egoísta, ambicioso y perverso. Hay, también, fragmentos que develan los mecanismos serviles de la política en nuestro país. El mal se trasladó a la ciudad más poblada del mundo, quizá siempre estuvo aquí, el diablo cambió de domicilio para hacer del país del tequila su oficina y su comedero personal.

Carlos Fuentes, Vlad, Alfaguara, México, D.F., 2010, 112 pp.

 

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Leda Rendón

Leda Rendón nació en Tapachula, Chiapas, en 1982. Narradora y periodista cultural. Es egresada de Literatura Dramática y Teatro de la UNAM. Escribe sobre literatura, cine, pintura y teatro en la Revista de la Universidad de México. Es profesora del CCH Sur de la misma institución.

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