Revista de la Universidad de México
UNAM
NUEVA ÉPOCA NÚM. 102 AGOSTO 2012 ISSN EN TRÁMITE CON NÚM. DE FOLIO 493 REVISTA MENSUAL
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Triunfo de lo terrestre

Efraín Bartolomé
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EN EL PARTEAGUAS

Fragmento I

En la cumbre de la Sierra mayor
La más grande:
la Madre
Allá
En lo alto
Bajo el ala del cielo
Al alcance de la mano de Dios
de su aliento nuboso que vaga entre los árboles
bendiciendo los labios de la Madre
la piel agreste de la Madre
sus pechos y su vientre y su entrañable genitalia ardiente

Allá
En lo alto
Bajo aquel cielo
Soportando el peso del sol y las constelaciones
Resistiendo el peso bruto de la gloria
Bajo las nubes más cargadas
Bajo el viento

Allá
que es aquí
pongo mi casa pasajera para ver los misterios y cantar
y celebrar el triunfo de las cosas terrestres y su gloria magnífica
Sí: las cosas terrestres
y su amada
su impensable
su indefensa fragilidad
tan frágil
como la alta belleza de esa hoja que se asoma al abismo
desde una rama que apenas la sujeta por un pecíolo leve
ya roto

Aquí

que es allá
pongo mi casa temporal bajo el brillo de todas las estrellas del mundo
bajo la gloria de todos los árboles del mundo
bajo el canto de todos los pájaros del mundo

Los pájaros
Ah los pájaros
Los pájaros que oigo cuando el sol sale
y mientras dura
y cuando el sol se pone

Los escucho cantar     gorjear     silbar
gorgoritear     chillar     chirriar
parlotear     crascitar     graznar      trinar
silbar    
silbar
silbar                    

Oigo los trinos amarillos brincando de una rama a la otra
Los trinos rojos     los trinos negros      los trinos azules
los trinos verdes y anaranjados y multicolores
saltando y revoloteando en su primario y encendido primor


Oigo los trinos largos y entrecortados
Escucho los silbidos prolongándose como lanzas de hielo
o los sonidos cortos y contenidos
como el resuello del que detiene su respiración en medio del espanto

Oigo los gorjeos leves y excitados y luego largos y ágiles
y de pronto ese canto desbordándose
desde cien mil laringes que trituran el cristal de la música
en lujurioso concierto de zampoñas y pífanos
y flautas y ocarinas y prístinas siringas incendiarias

Algo pasa en el aire y el sonido se apaga:
el sonido es de agua que se va por una grieta en la roca
ahogado     grave      casi triste

Y de pronto otra vez el surtidor agudo y desesperado
y nuevamente calmo y neblinoso
o alegre y encendiéndose con fuerza tal
que le da más luz al cielo

Los pájaros:
los oigo rastrillar el cristal luminoso de su trino
en el aire vibrante que repentinamente se adormece
y se queda callado por un rato
y de pronto parece despertar con sobresalto
de su leve sueño

Yo también canto
Yo también canto y celebro la belleza
mientras advierto los peligros del mundo
¡Claro que me doy cuenta!

Yo también despido al sol y doy la bienvenida a las estrellas
Yo también despierto con el alba
Yo también me asombro con la mañana
Yo también agradezco la lluvia y la sombra del follaje

Por eso voy cantando por la luz y por la niebla hasta que el día se va
Hasta que cae la noche
Hasta que los cantos y los pájaros y yo
confundidos
nos vamos con nuestra música a otra parte:
caemos lentamente     como soles que se hunden poco a poco
en el sacro silencio.

 

 

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Efraín Bartolomé

Nació en Ocosingo, Chiapas, el 15 de diciembre de 1950. Poeta. Estudió psicología en la UNAM. Ha coordinado talleres de poesía para la UNAM, el INBA y el CNA. Su obra ha sido traducida a cinco idiomas. Miembro del SNCA 1994-1997 y 2004.

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