Revista de la Universidad de México
UNAM
NUEVA ÉPOCA NÚM. 102 AGOSTO 2012 ISSN EN TRÁMITE CON NÚM. DE FOLIO 493 REVISTA MENSUAL
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José Revueltas
Nueva lectura

Enrique Flores
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El resultado del trabajo de Mateo es admirable, por varias causas. Primero, por el rigor del análisis de la escritura revueltiana en todo el libro. Forma y contenido alternan y se combinan en una lectura que surge de diálogos y fragmentos —de presencias latentes y discursos ficcionalizados, de palabras enterradas, de estructuras conscientes y asociaciones inconscientes—, para conducirnos al núcleo de la creación revueltiana y de cada una de las novelas. Después, un uso poco común de la teoría le permite a Mateo referirse a una serie de aportaciones téoricas (sin “aplicarlas” en el sentido burdo del término), particularmente adecuadas para abordar las novelas de Revueltas, para extraer de ellas aspectos hasta hoy ignorados por la crítica. Por ejemplo, la obra téorica del filósofo y crítico Slavoj Žižek parece especialmente fructífera y muy cercana, como muestra Mateo, a las preocupaciones téoricas, filosóficas y poéticas, políticas y formales de Revueltas (como se manifiestan en sus escritos téoricos). Y no sólo por su proximidad con Hegel, un filósofo al que Revueltas volvió toda su vida, desde sus lecturas tempranas de los Manuscritos filosóficos de 1844, hasta su fascinación madura por la dialéctica de lo negativo, sino también por el vínculo del filósofo esloveno con el psicoanálisis lacaniano, donde la figura de Antígona tiene un lugar privilegiado —abriendo, así, por lo demás, un espacio a la reflexión (suprimida, en general, en México) sobre la relación del psicoanálisis y la literatura, y en particular, sobre el modo en que pudo influir la lectura de Freud en la obra del autor de Material de los sueños.

El análisis de Mateo representa, estoy seguro de ello, un aporte fundamental a la crítica revueltiana, aporte que significa una puesta al día del valor poético y político de sus novelas, sino también un acto de justicia para con un trabajo literario que, como el suyo, ha sido menospreciado y distorsionado fuera y dentro de nuestro país, a pesar de su poder y su rigor, de su iluminación y su violencia. En ese sentido, hay que insistir en el lugar dentro de esa obra de los conflictos ideológicos de Revueltas con el Partido Comunista Mexicano, un tema que supera ampliamente los habituales planteamientos políticos sobre el “realismo” y el “compromiso”, y que están en la base de este Umbral de Antígona. Y es que dominan, a propósito de Revueltas, versiones que lo identifican con el dogma, la militancia, ignorando su crítica radical del Partido, sus reivindicaciones libertarias, su ruptura con los regímenes de la Revolución y con el centralismo democrático, sus teorías autogestivas. Y del otro lado, su crítica del canon literario, su revisión de la literatura mexicana e hispanoamericana —que es el punto de partida de Mateo para adentrarse en la lectura innovadora de esas dos novelas.

Debo decir, sin embargo, que lo más atractivo del trabajo de Mateo se refiere al detalle del análisis de las elaboraciones narrativas, a la escritura misma —a lo que se llama, sobre todo, el significante vacío—, a su capacidad de desciframiento textual, sus intríngulis y sus entreveramientos, con las terribles consecuencias históricas y subjetivas, textuales y vitales, de los conflictos abordados. Y los descubrimientos con que el análisis nos asombra a cada momento, desde la múltiple y detallada lectura que se desprende de la hipótesis del “cuerpo insepulto” de la niña en Los días terrenales —que pone en juego, sucesivamente a cada uno de los protagonistas de la obra—, pasando por el capítulo de las “deyecciones” que provocan en el personaje una “extraordinaria subversión de su espíritu desde el instante en que pisó aquella miserable materia”, y que Mateo asocia, vía Žižek, con la Cosa lacaniana y lo Real imposible de abordar —el excremento y el sacramento o “Excremento Amado”—; y que desembocan, al final, en el análisis angustioso y exacto de un “semilenguaje”, de aquel “balbuceo inarticulado”, de aquel “núcleo inhumano” o de la “otredad inhumana”; el rumor de esos “bípedos mecánicos” de increíbles correspondencias alienadas que evidenciaban las conexiones latentes de los ensayos/novelas de Revueltas con la filosofia posmarxista y el lacanismo, de Žižek a Milner o Lacan, del Hurbinek de Primo Levi y Agamben a Kafka y el Odradek. Y lo que vemos surgir así es otro Revueltas, cuya lectura cancelamos siempre.

Enrique Flores
José Manuel Mateo

Y es que, “hacerle justicia a Revueltas” —en un régimen de virtual ostracismo y de intraducibilidad, ocasionado por su “militancia” (lo condenan por igual los comunistas y los anticomunistas), disimulado en un reconocimiento equívoco y distorsionador— equivale a lo que ha hecho Mateo, leyéndolo a fondo, como el único escritor comunista que, poniendo en riesgo su vida y su equilibrio mental —la “angustia de partido”—, rompió con el dogma y la razón de Estado, poniendo en evidencia los crímenes del Partido y de la Revolución. Y eso en un país donde siempre “pasamos por todo”—marxismo, surrealismo, existencialismo, psicoanálisis, estructuralismo, postestructuralismo, deconstruccionismo, posmodernidad—, casi siempre quitándole su radicalidad. Y así reiterando la sentencia: Gris es toda teoría.

José Manuel Mateo, En el umbral de Antígona. Notas sobre la poética y la narrativa de José Revueltas, Siglo XXI, México, 2011, 261 pp.

 

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Enrique Flores

Es licenciado en Lengua y Literaturas Hispánicas por la Facultad de Filosofía y Letras, y doctor en Letras Hispánicas por El Colegio de México. Trabaja como investigador en el Instituto de Investigaciones Filológicas...

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