Revista de la Universidad de México
UNAM
NUEVA ÉPOCA NÚM. 102 AGOSTO 2012 ISSN EN TRÁMITE CON NÚM. DE FOLIO 493 REVISTA MENSUAL
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Octavio Paz y Carlos Fuentes
Encuentros y desencuentros

Alfonso Gonzalez
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EL PRESENTE ETERNO

Octavio Paz desarrolla la antigua concepción azteca del tiempo circular, del tiempo sin pasado ni futuro, del presente eterno. El fluir del tiempo como algo recurrente y presente aparece ya desde El laberinto de la soledad: “...el tiempo no era sucesión y tránsito, sino manar continuo de un presente fijo, en el que estaban contenidos todos los tiempos, el pasado y el futuro” (p. 188). Este concepto reaparece en sus poemas de Libertad bajo palabra, (1960), y persiste aún en el epígrafe de Viento entero, (1965). En cuanto a la poesía de Paz hablaremos principalmente de Libertad bajo palabra (todas las citas con número de página son de esta edición). El lector de los poemas “Hermosura que vuelve” y “Elogio” (p. 99) queda con la sensación de que el tiempo es circular. En “¿No hay salida?” el poeta exclama: “La realidad es una escalera que no sube ni baja, no nos movemos, hoy es hoy, siempre es hoy” (p. 284). En el poema “Piedra de Sol” (p. 293) se desarrolla este concepto en su totalidad. La piedra del sol, como se sabe, es redonda y representa la visión circular del tiempo que tenían los indígenas prehispánicos. La estructura del poema es también circular: termina con la misma estrofa que comienza, dando así la impresión de un peregrinar que se repetirá ad infinitum. “Piedra de Sol” ha sido llamado poema del tiempo y está compuesto de 584 versos endecasílabos que corresponden a los 584 días de la aparente unión de Venus y el Sol, simbólicamente la hembra y el macho en términos cósmicos. A no ser por los nombres propios, no hallamos ninguna mayúscula ni ningún punto: todo es un fluir separado apenas por comas, puntos y coma, y dos puntos. El hecho que no exista un punto dentro ni al final del poema sugiere el eterno fluir de un tiempo que no acaba, que se repite, y que refleja la eterna peregrinación de la voz poética en busca de su momento resplandeciente, o sea la experiencia de lo sagrado.
Es significativo también que el epígrafe de “Piedra de Sol” corresponde a la primera estrofa del poema “Artemis” de Gérard de Nerval, la cual se refiere a la decimotercera hora. En la división que hacemos del día en veinticuatro horas, la decimotercera es siempre la continuación de la última y el inicio de la siguiente y sólo un instante la separa de la última. Nerval termina la estrofa preguntando a su reina: “¿Pues tú, reina, quién eres, la primera o la última? Y tú, rey ¿el amante único o el postrero?...”. Como se sabe, Artemis era la diosa griega de la caza, pero también del nacimiento, de la virginidad y la fertilidad. Paradójicamente se le representa como una cazadora con arco y flechas.
Por su parte, Fuentes empieza a bosquejar el concepto del tiempo como un pasado que se repite y que es siempre un “presente eterno” desde sus primeras obras. La presencia del pasado en el presente se ve desde Los días enmascarados (1954). Sin embargo no es sino hasta La muerte de Artemio Cruz (1962) que plasma este concepto en toda su totalidad. Como se sabe, la novela está compuesta de doce secciones narradas en la primera persona del singular, “yo”, y principalmente en tiempo presente, que corresponden a los últimos días de Artemio Cruz; doce partes narradas en la segunda persona del singular “tú”, correspondientes a la memoria del moribundo Artemio y narradas principalmente en el tiempo futuro; y doce secciones narradas en la tercera persona del singular “él” y principalmente en tiempo pasado y que corresponden a episodios de la vida de Artemio Cruz. Las doce secciones presentan un tiempo circular: yo, presente; tú, futuro; él, pasado. La decimotercera sección, que narra el nacimiento y muerte de Artemio Cruz, es una combinación de “él” (pasado), “yo” (presente), y “tú” (futuro), que da la sensación de un perro mordiéndose la cola, de un tiempo sin principio ni fin.

Octavio Paz y Marie-José Paz, 1971
Octavio Paz y Marie-José Paz, 1971

LA MUJER COMO PUENTE AL MOMENTO RESPLANDECIENTE

La idea de que la mujer puede ser el puente o el impedimento para la experiencia de lo sagrado aparece una y otra vez en la poesía de Octavio Paz como en:

DOS CUERPOS

Dos cuerpos frente a frente
a veces son dos olas
y la noche es océano.
Dos cuerpos frente a frente
a veces son dos piedras
y la noche desierto.
Dos cuerpos frente a frente
son a veces raíces
en la noche enlazadas.
Dos cuerpos frente a frente
a veces son navajas
y la noche relámpago.

 

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Alfonso Gonzalez

Ha sido profesor de lenguas extranjeras en la California State University desde 1975. Es autor de varios libros y artículos sobre literatura hispanoamericana. Es especialista en literatura mexicana e hispanoamericana.

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