Revista de la Universidad de México
UNAM
NUEVA ÉPOCA NÚM. 102 AGOSTO 2012 ISSN EN TRÁMITE CON NÚM. DE FOLIO 493 REVISTA MENSUAL
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Julieta Campos
Los goces especulares

Aline Pettersson
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Novelista, ensayista, dramaturga, periodista, Julieta Campos (La Habana, Cuba, 1932-Ciudad de México, 2007) sostuvo una constante y afortunada búsqueda literaria plasmada en sus libros. Aline Pettersson se sumerge en el universo metamórfico de la autora de Tiene los cabellos rojizos y se llama Sabina, La forza del destino y Reunión de familia, entre otros, para darnos la cartografía de una obra ineludible para nuestras letras.

Narrar es casi siempre poner en palabras un sueño que se sueña en la vigilia con los ojos más o menos abiertos.
Julieta Campos

Tenía los cabellos cortos y se llamaba Julieta. Tenía un baúl lleno de sueños que navegó por el mar calmo y proceloso de una escritura muy cuidada, muy meditada, muy volcada en sí misma, en esas obsesiones que nos acompañan (que la acompañaron) a lo largo de la porción particular de su tiempo. El 8 de mayo, habría llegado a su octava década.

Girar la llave, abrir el baúl, extraer el contenido y darle cuerpo de papel y tinta a sus reflexiones, a sus lecturas, a su aprehensión del mundo recreado a través de una clara inteligencia. El mar que se mira, que se palpa con el cuerpo, que sala los labios y que arrulla o aturde con su rumor o su estruendo los oídos y que vuelve, vuelve siempre, evocando a Valéry, en la escritura de Julieta Campos.

Los textos de una vida, como esclusas literarias, abren y cierran compuertas. La líquida presencia de sus letras se derrama por medio de una amplia cultura dirigida hacia muchas vertientes que engloban a creadores de diferente índole. Sus libros están salpicados por su conocimiento de quienes han ido dejando una huella indiscutible en el desarrollo de la trayectoria humana a lo largo de centurias o, incluso, milenios. Se trata de un amoroso cuidado de aquello que marca nuestro paso por la Tierra: las letras, la música, la plástica, la arquitectura, la buena mesa, la historia. En fin, la meditación que cava un surco de riqueza intelectual, emocional, sensual.

Julieta Campos
Julieta Campos

Tal vez la década que cobró una importancia literaria muy grande para Julieta fue la de los años setenta en que publica tres novelas Muerte por agua (1973), Tiene los cabellos rojizos y se llama Sabina (1978) y El miedo de perder a Eurídice (1979). Su erudición y buceo en el lenguaje que habla del lenguaje mismo se vuelca en estos tres libros alejados de una primera instancia anecdótica para dirigirse hacia fronteras abiertas al lector en registros menos frecuentados y más exigentes. La invitación era la de dejarse ir en el flujo de la escritura y atracar en orillas, no insólitas, pero sí divergentes en cuanto a una superficialidad inane. La isla, el mar, el eterno ir y venir, el amor/desamor, la espera se despliegan en ellos. Y estarán presentes en el pensamiento, el recuerdo, la añoranza de la escritora durante el trayecto de su vida.

Su obra mantuvo proximidad literaria con el trabajo de Salvador Elizondo y, cuando tardíamente conoció a Josefina Vicens, Julieta manifestó su sorpresa y admiración por encontrar en El libro vacío un punto de partida, aunque muy diferente en tono del suyo, para una reflexión similar. Fueron años de agudos experimentos formales que buscaban sumergirse y navegar en las ondas textuales mismas. De hecho, un personaje de Muerte por agua está bordando un tapiz y es indudable que la cercanía entre tramar un tapiz de hebras y tramar uno de palabras ofrece la posibilidad de optar, en el segundo caso, por la selección meticulosa y el enlace verbal más decantados.

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Aline Pettersson

Nació en la Ciudad de México el 11 de mayo de 1938. Narradora y poeta. Estudió Letras. Ha desempeñado labores en CONACyT y la SEP.

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