Revista de la Universidad de México
   NUEVA ÉPOCA | NÚMERO 46 | dicIEMBRE 2007 | ISBN 0185-1330 |
ARTÍCULOS
POESÍA DE GABILONDO SOLER A SUS CIEN AÑOS
Rubén Bonifaz Nuño
LEYENDA Y VERDAD. JULIO SCHERER
Juan Villoro
ÉTICA Y POLÍTICA
José Woldenberg
FERNANDO DEL PASO. PREMIO FIL DE LITERATURA 2007
Elena Poniatowska
JULIETA CAMPOS: MUJER Y ESCRITORA MÚLTIPLE
Ignacio Solares



Sitio optimizado para resolución de 800 x 600


2007 D.R. Universidad Nacional Autónoma de México
Coordinación de Publicaciones Digitales,
Dirección General de Sistemas de Cómputo Académico




Julieta Campos: Mujer y escritora
múltiple


I g n a c i o   S o l a r e s 

1/2

Estamos aquí para recordar a las muchas mujeres que fue nuestra querida Julieta Campos: cubana, mexicana, tabasqueña, escritora, cuentista, novelista, dramaturga, ensayista, traductora, maestra universitaria, periodista cultural, funcionaria pública... Por eso apenas me atrevo a esbozar algunos rasgos de su prolífico trabajo literario y de su labor como directora de la Revista de la Universidad de México, publicación que encabezó de mayo de 1981 a enero de 1985, y en donde escribía, en su primer editorial:

El nuevo rostro que ahora muestra una publicación que ha sabido conciliar, como pocas, madurez y juventud, lo que no supone ruptura sino flexibilidad y entusiasmo
renovador, el mejor signo de vida. También, los que han hecho, en cada etapa, la Revista de la Universidad de México le han comunicado, con su aliento personal, rasgos que acrecentaron riqueza en la diversidad sin mengua de continuidad y solidez. Un poema de Jaime García Terrés trae a este número de una nueva época los ecos de aquella Edad de Oro cuando la revista se abrió hospitalaria, hace ya casi tres décadas, a la efervescencia de un momento altamente creador en las letras de México y de Hispanoamérica. Si casi siempre ha predominado aquí la creación literaria ha sido, de seguro, porque a la literatura le atañe el hombre en lo que tiene de esencial (evoco a Alfonso Reyes) y hacerla es una manera de las más entrañables de hacer cultura. Pero, sin evadir territorios propios de publicaciones especializadas, también ha sabido explorar por otros caminos los enigmas de la condición humana. No renunciará a ello la Revista de la Universidad de México y esperamos que la sientan suya quienes mantienen alerta, en los recintos universitarios, la curiosidad del conocer.

Postulados que, en la época en que ella la dirigió, estuvieron plenamente presentes y magnificados. Qué gran directora de la revista de la UNAM fue Julieta Campos.

Por lo demás, Julieta formó parte de una generación de brillantes escritoras: Elena Garro, Luisa Valenzuela, Inés Arredondo, Rosario Castellanos y Amparo Dávila, entre otras. Generación que, por ser contemporánea de sus contrapartes masculinas, bien podría decirse que constituyeron un “boom femenino latinoamericano”.

Sin embargo, Julieta Campos se diferencia de sus coetáneas por esa intensa obsesión por la muerte, algo único en ella, presente en todas sus novelas, tema con el cual me identifico en lo personal plenamente. Para Julieta, la muerte tiene su punto de partida, como debe ser, en el acto creador, por eso en ella Eros y Tánatos son apenas discernibles. La muerte es siempre lo “otro”, la“otra” posibilidad.

En cada una de sus novelas se contempla a sí misma en el acto de escribir. La escritura-espejo vale por sí misma. Junto con Salvador Elizondo, un autor al que tanto se parece, Julieta no sólo aceptó el reto de asumir los lineamientos estéticos de la hasta hoy controvertida nouveau roman, los adaptó además a su muy personal escritura que, por otra parte, nunca se doblegó ante ningún canon.

Desde Muerte por agua, pasando por El miedo a perder a Eurídice, donde potencia al máximo su apasionado quebranto de las formas, hasta La forza del destino, Julieta Campos se distinguió por un afán de búsqueda de un nuevo lenguaje narrativo que contrastaba con la admirable discreción de su presencia en el escenario de las letras mexicanas.

Toda su obra está entre mezclada de enigmas, de ironías, de autoconciencia artística y, sobre todo, de una muy lúcida percepción de la literatura contemporánea; es de una singularidad tal que difícilmente habrá en América
una escritora con esa altura de reflexión y brillantez.

 

Continúa siguiente