NUEVA ÉPOCA | NÚMERO 51 | MAYO 2008 | ISSN 0185-1330 |
ARTÍCULOS
EL POETA COMO REVISOR
Adolfo Castañón
VOCES IBEROAMERICANAS
Rolando Cordera
FEMINISMO EMBLEMÁTICO
Guadalupe Loaeza
OCTAVIO PAZ EN VALENCIA
Jorge Volpi
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Voces iberoamericanas

R o l a n d o    C o r d e r a  

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Las voces, que dan cuerpo a esta oportuna edición de las conversaciones de Juan Ramón de la Fuente con seis distinguidos latinoamericanos, son portadoras de mensajes reflexivos, susceptibles de incorporarse al discurso mayor que de nuevo recorre América Latina y quiere combinar modernidad con tradición, democracia con equidad, desarrollo con justicia. La “Patria Grande” si se me permite.

Carlos Fuentes, Julio María Sanguinetti, Felipe González, Ricardo Lagos, Fernando Enrique Cardoso, Enrique Iglesias no forman un elenco de ocasión. Recogen y resumen experiencia y sapiencia, años duros y sinsabores en, desde y frente al poder, que dan cuenta de una historia política y social de larga data. Sus intercambios con el autor constituyen un auspicioso prólogo a una historia, a un relato, que del presente salte al futuro para reconstruirlo a partir de la amarga lección del pasado inmediato y de este abrumador presente continuo que cerca y mina los esfuerzos por saltar la trampa de un crecimiento mediocre, un desarrollo limitado y una democracia acosada por sus propios descontentos y por las ansias de unos extraños benefactores de dentro y fuera del continente que la entienden como una normalidad del todo ajena al cambio que implica la diversidad y la pluralidad tan duramente legitimadas.

Ninguna de las combinaciones nombradas es nueva ni le es ajena al coro que el autor pudo reunir y dar coherencia. Pero es claro que ahora, tras décadas de ajuste y cambio estructural para la globalización, deben inscribirse en una perspectiva histórica crítica que dé cuenta de las vicisitudes de la economía, de los abismos de la distribución social que rodean la democratización, y del vaciamiento del discurso igualitarista primordial que inevitablemente promete la democracia moderna.

De aquí la necesidad de preguntar y preguntarse, como bien lo hace De la Fuente una y otra vez, por los encuentros y desencuentros de la economía, supuestamente modernizada por su globalización, con la política, pretendidamente homologada con los “nuevos mundos” del fin de la bipolaridad gracias a la democracia y la ciudadanía que emergen de la noche negra de las dictaduras, del abuso de la fuerza y del autorit arismo. Sin quererlo, el diálogo, propiciado por las preguntas y coronado por las consideraciones de Juan Ramón, nos llevan a más preguntas y silencios, de los que no siempre se hacen cargo sus invitados. La internacional de la empresa y del intelecto, que ha promovido Carlos Fuentes, no logra encontrar lo que para nuestro gran novelista es la clave de la historia latinoamericana: un lenguaje común que se nutre, sin renunciar a la innovación, de la tradición que produjeron Alfonso Reyes o Victoria Ocampo, el Canto general, Cien años de soledad, La región más transparente o, en otros planos, la gran renovación en el pensamiento histórico y social, económico desde luego, que hizo posible y en buena parte volvió idea la fuerza de la política, la convocatoria de Raúl Prebisch y sus compañeros de la “Orden Cepalina del Desarrollo” como la bautizara el gran economista brasileño Celso Furtado.

Hay historia y riesgo en cuanto al pensamiento, la teoría y no se diga la poesía o la ficción; y a este desafío histórico deben referirse y ante él validarse las voces de Iberoamérica que hoy pretenden orientar o reorientar a la región. Hay, en medio de tanto y tan abrupto cambio de piel, una continuidad y una corriente alterna que ordenan discurso y reflexión.


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