NUEVA ÉPOCA | NÚMERO 53 | JULIO 2008 | ISSN EN TRÁMITE | REVISTA MENSUAL
ARTÍCULOS
LOS LABERINTOS (LITERARIOS) DE LA FE
Ignacio Solares
LA ELEFANTA URBANA
Carlos Martínez Assad
EL RAP DE LAS POSTRIMERÍAS
Carlos Monsiváis



Fecha de última actualización julio de 2008
2007 D.R. Universidad Nacional Autónoma de México
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El rap de las postrimerías

C a r l o s     M on s i v á i s  

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A medio camino entre el discurso alegórico y la crónica puntual, Carlos Monsiváis nos ofrece en este texto el retrato hablado de una ciudad que ha sobrevivido al Apocalipsis y cuyo signo es el de la obsolescencia permanente.

“AQUÍ HAY DOS PUERTAS: POR UNA ENTRARÁ TODO LO QUE CONTIENE UN VAGÓN DE METRO; POR OTRA, ROBINSON CRUSOE. ¿CUÁL ABRIRÁ?”

Ciudad de México. La acumulación de almas, recursos naturales, cuerpos a la deriva del desempleo, edificios, instituciones, calles sobrepobladas, estadísticas que bien podrían ser predicciones de la migración próxima, la que ya sólo encuentra oportunidades en el interior de la conciencia, problemas acuíferos, movimientos sociales y políticos, asentamientos urbanos que en un descuido del Censo van a aceptar que son ciudades en toda forma, desastres que o se previenen o se estimulan (da lo mismo), cifras que aturden, cifras que exigen la vida entera para asimilarlas (¿pero de veras viven juntos tantas personas y tantos vehículos?);

delegaciones que en su siguiente reencarnación serán megalópolis, tránsito que en su veloz existencia anterior fue el Mar de los Sargazos, cuatro autos por cada diez personas (dato aproximado y ya congestionado), parque vehicular que se acrecienta anualmente con doscientos mil automóviles;

problemas (graves) de contaminación, intensificación de la segregación socioespacial, asentamientos irregulares que se vuelven organismos regidos usualmente por la autoconstrucción;

orgullos citadinos que asumen la forma de recuento de amenazas o de grupos como especies en extinción, mancha urbana que en un descuido llega a la Frontera No rte con aspiraciones de migrante ilegal, automóviles de los que en un futuro tal vez cercano se dirá: “Eran el medio de transporte favorito en la ciudad, hoy son partículas del gran cementerio”, automóviles que causan el 84 por ciento de la contaminación;

conciencia ciudadana que —no obstante etapas de apatía y cinismo— crece con regularidad, tolerancia que se vuelve un “ecosistema” psicológico, moral y cultural,
extravagancias que de tan multiplicadas ya no se advierten, violencia que es consecuencia del capitalismo salvaje, de la naturaleza humana, del neoliberalismo, del tamaño de la urbe y de los roces de la aglomeración...


PARÁBOLA DE LAS CREENCIAS LUEGO DE LA VENTA DE REMATE DEL ABISMO

En el principio y ante la tardanza del dios cristiano, Huitzilopochtli y Tláloc cre a ron los cielos y la tierra, y en la tierra (llamada así porque su componente mayor era el agua) la nación mexicana, desde recién nacida un producto de la diosa Demografía, estaba desordenada pero nunca carente de pueblo y de mensajes al pueblo, y de exhortaciones al pueblo para que denunciara a otras creencias, ya basta de contemporizar y lo primero que hicieron los dioses en su empeño de mejorar el aspecto de la primera ciudad, fue crear un Centro, a sabiendas de su poder de convocatoria (La obligación mayor del Centro es convocar la existencia de los alrededores), y pronto Tenochtitlan estuvo poblada y ordenada a su modo muy de vanguardia y luego vino la creación de la Provincia para fomentar las migraciones a la gran ciudad, y los dioses paganos consiguieron empleo de veladores del museo, y a nadie se le ocurrió renovar el contrato del agua y entonces...

Heriberto Aguirre, Zócalo, 2005
Heriberto Aguirre, Zócalo, 2005

LA MULTIPLICACIÓN DE LOS PANES, LOS PECES, LOS PARIENTES Y LOS DVD’s PRESTADOS

¿Qué propone la Ciudad de México? ¿Cuáles son sus misterios, sus escondrijos, sus paraísos subterráneos? ¿Y cuáles los dispositivos para el deleite a bajo precio? Si a toda megalópolis la caracteriza el juego entre ofrecimientos y negaciones (entre aperturas y cerrazones), a la capital de la República Mexicana la describe el tsunami de ofertas y las enormes dificultades para aprovecharlas. Así, la urbe es un comedero omnipresente, es el bebedero sin reposo, es la danza del subempleo alrededor de los semáforos, es el frotadero de almas en el vagón del Metro (los cuerpos ya no cupieron), es el depósito histórico de olores y sinsabores, es la primera comunión del niño meses antes de la boda de sus padres, es el anhelo de un cuarto propio, es la curiosidad nacional al acecho de la telenovela de moda, es la unidad sin reservas a la hora de la Selección Nacional de futbol, es el santiguarse de los taxistas al paso de los templos, es la incursión amedrentada en la vida nocturna, es el patrocinio de la tipicidad que aún sobrevive, es el alud de franquicias que subrayan la falsa y asombrosa semejanza con cualquier ciudad norteamericana.

 

 



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