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V
Niña lentísima,
niña de lentitud impronunciable:
más tardas tú en darle cuerda a un reloj de agua,
de lo que tarda el ciervo en que le nazcan alas.
Más tardas tú en coser una nube desgarrada,
de lo que tarda el vino en transformarse en alba.
VI
Cuerpo de niña vestido
con plenilunios:
voy a jugar con tus pechos,
que son dos lunas de vidrio.
Ojos de niña encendidos
con asombros de colirios:
voy a mecerme en tus párpados,
que son como dos columpios
del paraíso.
VII
NIÑA: TE DEJO TODO EL AÑO
Cuando yo me muera,
allí está todo el año:
tómalo.
Cuando yo me muera,
cómprate un calendario
y por cada mes que todavía me quieras,
deshoja la hoja,
arráncala, arrójala:
A enero,
mándalo al cielo.
A febrero,
con mis camisas.
Con marzo,
envuelve una rosa.
Y hazte con abril
un barco
que navegue despacio,
hasta mayo.
A junio,
dile que me salude a julio
y mándalos a los dos
por un embudo.
Y con agosto,
amada mía,
cubre tus pechos
para que se incendie el día.
Cuando yo me muera,
allí está septiembre:
bésalo.
Con octubre,
haz un cometa,
y con noviembre,
su cola.
Y a diciembre deshójalo
y jura que al mismo tiempo
si me quieres, no me quieras,
si me olvidas, no me olvides.
VIII
Niña: si me muero,
en venganza,
no te acuerdes de mí.
Piensa que una vez muerto
no existirás para mí.
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