NUEVA ÉPOCA | NÚMERO 57 | NOVIEMBRE 2008 | ISSN EN TRÁMITE con número de folio 493 | REVISTA MENSUAL
ARTÍCULOS
EL ARCHIPIÉLAGO DE LOS CHAGOS
J. M. G. Le Clézio



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Fecha de última actualización Noviembre de 2008
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A ochenta años de la muerte de Álvaro Obregón. Los mochos
I g n a c i o    S o l a r e s 

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Lo anunció un instante antes de que la voz de la médium cambiara de tono, volviéndose notoriamente masculina y muy ronca. La médium tenía la cabeza tan echada hacia atrás en el respaldo de la silla que parecía desprendida del cuerpo.

— Aquí estoy.
—¡Es él, Porfirio! —gritó una mujer algunos lugares más adelante de Obregón, con un chillido tan hiriente que la mano de su compañera se re volvió en la suya como un ciempiés.

Era una voz seca e impostada, como de un muñeco de ventrílocuo, pero de una marcada virilidad.

— Aquí hace mucho frío —dijo, de entrada.
Ellos, por el contrario, padecían un calor espantoso porque la médium había cerrado todas las ventanas antes de empezar la sesión.

— Porfirio —dijo la médium— dale algún consejo aÁlvaro, de ser posible dile lo que le va a suceder en el futuro inmediato.

La voz, siempre ronca, muy alta, se adelgazó por la emoción hasta casi volverse inaudible, muy pausada.

— Qué bueno que puedo compartir contigo esta experiencia,Álvaro. Te conozco muy bien, sé de ti por una infinidad de referencias que me dan aquí, en este otro mundo, y te aseguro que estás señalado por el dedo del destino para salvar a nuestra amada patria. Volver a adormecer el tigre que despertó Panchito Madero. Sólo necesitas redoblar tu paciencia y tu valor, lo que no será fácil, te lo puedo adelantar, porque aún recibirás un par de pruebas muy dolorosas.

— ¿ Cuáles, cuáles? —quiso saber alguien.
—Especialmente un atentado en el próximo mes de julio, que Álvaro deberá enfrentar tranquilamente porque saldrá indemne de él, se lo puedo asegurar. Hay cosas de allá que desde aquí se ven con toda claridad.

Hubo un silencio de plomo. La médium tenía la cara ligeramente de lado, con un perfil afilado y la luz de la linterna espejeándole en los lentes. La voz de Porfirio contestó, muy ronca, con otra pregunta:

— ¿Qué es México para los mexicanos sino un enigma, un vago fantasma, un monstruo sin nombre? Pues aquí, en el otro mundo, la imagen se magnifica. Aún mayor desprecio nos producen los egoístas que son incapaces de renunciar a sus privilegios, conseguidos con la sangre de los más pobres, o los pusilánimes que no se atre ven a reclamar ninguno de sus derechos. Por eso en la reunión privada que tuve con Panchito Madero le dije: “Hagamos una especie de representación teatral, yo soy el malo y tú eres el bueno. Pero aguas con nuestros enemigos mutuos porque te van a sacar las uñas. Duro con ellos”. Pero Panchito no hizo caso de mis consejos por su ingenuidad y su bondad irredenta y echó a rodar nuestro proyecto y al país mismo. Por eso, mi único consejo al compañero Álvaro es: mano firme, puño de hierro y detecta muy bien a tus enemigos. Si todo sale bien, aquí nos vemos… ¿te gusta, Álvaro? Dentro de unos cincuenta años… por lo menos…

— Gracias, Porfirio —la médium sacudió la cabeza como si la sacara del agua y soltó un gemido preocupante. Cambió de voz como dicen los psiquiatras que les sucede a los enfermos que padecen de una doble personalidad. Pe ro enseguida le vino un desvanecimiento: la cabeza le rodó por un brazo y fue a golpearse con el filo de la mesa (tuvo que dolerle en serio). Todos se pusieron de pie y fueron a auxiliarla. Calles mantenía un gesto duro, aún más cuadrada la quijada, y en voz baja le dijo a Obregón:

— ¿ Ves cómo no tienes de qué preocuparte en relación con nuestros enemigos, Álvaro?

Abrió las llaves de la bañera, templando el agua, a la que agregó algunas hojas medicinales para recomponer

el cuerpo y ayudar, según le explicó la Lorenza, a la expectoración después de un día de fatigas, con poco sueño y abundantes pesadillas. Se friccionó la espalda con un cepillo de cerdas naturales y suavísimas. La limpieza , el cuidado del cuerpo habían sido para él la única religión que practicaba a conciencia.

 

 

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