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Este año se celebran dos acontecimientos fundamentales
para la literatura: el aniversario número ochenta del nacimiento
de Carlos Fuentes, y el quincuagésimo de la
publicación de La región más transparente, sin duda, una
de las novelas más importantes del siglo XX.
La importancia de la obra de Carlos Fuentes en la cultura
nacional, y en la literatura universal, es simplemente
extraordinaria. ¿Serían igual las letras y las artes, el cine
y el teatro, el ensayo y el relato, o el propio análisis sociopolítico
sin las aportaciones de Fuentes? La respuesta
es simple y directa: ¡No! No serían los mismos, habría
una profunda orfandad, estética e intelectual, analítica y
descriptiva, emotiva y reflexiva.
No sería lo mismo, ya que con la obra de Carlos
Fuentes se aprende y se disfruta, se sueña y se emociona,
se aprecia el pasado, se entiende el presente y se vislumbra
el porvenir. No sería lo mismo en virtud de que
en Carlos Fuentes se conjugan el intelectual y el artista,
el hombre culto y el científico de la condición humana,
individual y colectiva.
Con Carlos Fuentes hemos aprendido a entender
mejor los problemas de la sociedad, y a encontrar alivio
para los problemas más humanos de cada uno de los que
hemos transitado por su literatura. Sus personajes y sus
parlamentos, sus argumentos y sus propuestas, son esenciales
para comprendernos mejor. Las musas de Carlos
Fuentes han hecho realidad el prodigio de la magia.
Existen muchas razones para felicitar a Carlos Fuentes,
y también para agradecerle: por un nuevo aniversario,
productivo y cordial como el que vive estos días;
por el merecido homenaje que le brinda la nación; por
la enorme ola de atracción que despierta hoy, igual que
antes; por su vigencia y su sensibilidad.
En especial, a él le digo, en nombre de millones de
lectores, muchas felicidades por el éxito alcanzado, por el
reconocimiento que ha obtenido. Muchas felicidades por
los tiempos que ha vivido. Pero en especial, mil gracias
por los tiempos que nos ha hecho vivir, por la oportunidad
de permitirnos disfrutar lo esencial, lo humano.
Gracias por recordarnos todo el tiempo que el hombre
y la mujer requieren de elementos materiales, pero
también de ánimos espirituales; de cosas, de bienes,
pero también de letras, razones y motivos.
Hoy que los principios parecen extraviarse; hoy que
la política no sólo no resuelve y, en cambio, sí complica;
hoy que nos agobian los problemas de ayer y siempre, hoy
que nos abruman los rezagos ancestrales; hoy debemos
reconocer a quienes, por méritos propios, destacan en
el concierto universal, para tomar fuerza de su ejemplo.
Carlos Fuentes y su obra son, sin duda, uno de esos casos.
De esta forma, en el cumplimiento de sus encargos
y la reiteración de sus compromisos, la Universidad de
la nación ha dado una muestra más de la calidad y categoría
de sus académicos.
Muchas gracias a todos los participantes, a los organizadores,
y gracias a Carlos Fuentes en la clausura de
este Congreso.
Palabras pronunciadas por el Rector de la UNAM el 14 de noviembre en la
clausura del Congreso Internacional La región más transparente: 50 años
después, organizado por la propia Universidad.
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