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   NUEVA ÉPOCA | NÚMERO 59 | ENERO 2009 | ISSN EN TRÁMITE con número de folio 493 | REVISTA MENSUAL
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Fecha de última actualización Julio de 2009
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La Universidad Pública: Espacio vital para la nación mexicana
F r a n c i s c o     B o l i v a r     Z a p a t a

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La educación y en particular la superior, como he señalado, representa la única alternativa para pensar en un país soberano. Sin educación no hay nación con porvenir. Es en este sentido que las universidades públicas autónomas, con sus tres funciones sustantivas y su capacidad de crítica constructiva, son fundamentales para lograr el propósito de una educación superior pertinente para los mexicanos y por ello esenciales y estratégicas para el desarrollo de un país más justo. Sin embargo, los esfuerzos recientes para realmente consolidar las universidades públicas autónomas en el país no han sido suficientes.

Lo anterior contrasta no sólo con la numerosa población estudiantil de nuestro país que demanda mayores espacios educativos, sino también con los gravísimos problemas que enfrenta la nación y con la velocidad con la que se incrementa la información, en particular en algunos campos del conocimiento. Este escenario complejo demanda a su vez, mejores y más plásticas universidades públicas, con mayor capacidad crítica y compromiso para compartir más integralmente nuestras capacidades y recursos. Bienvenido, ciertamente, el esfuerzo privado en educación superior y en investigación científica y desarrollo tecnológico, para contender con las demandas, en la medida en que sea de calidad y de un verdadero compromiso con la nación.

Joaquín Torres García, Constructivo en colores, 1931
Joaquín Torres García, Constructivo en colores, 1931

Permítanme señalar aquí, algunos escenarios que sustentan mis consideraciones y propuestas: En los últimos sesenta años la humanidad ha atestiguado una etapa extraordinaria en el avance de la tecnología, sustentada ésta en el conocimiento científico. Durante este tiempo hemos presenciado descubrimientos y desarrollos que han permitido cambios profundos en nuestra concepción de la naturaleza y de la propia sociedad humana.

Además, la velocidad de los fenómenos sustentada en esta revolución tecnológica construye tipos de interacción y de vínculos entre sujetos sociales, inéditos en la historia. Hoy el mundo es un espacio interconectado de flujos y de relaciones, en donde los efectos y las causas se comprimen en una nueva noción del tiempo resultante de una nueva dimensión social que es la de la globalidad.

Como resultado de este nuevo marco de relaciones es posible vislumbrar, en el horizonte cercano, una era de posibilidades sin paralelo para la sociedad humana y para la vida del planeta, y es por ello que, ante el impresionante avance del conocimiento que se multiplica logarítmicamente y del proceso de globalización, ambos promotores de este cambio debemos estar conscientes del nuevo marco para plantear las estrategias adecuadas que nos permitan reforzar la cultura de la sociedad mexicana y preparar a nuestra nación para enfrentar y también para disfrutar este futuro cercano, en muchos aspectos y espacios inimaginables.

Por otro lado, también es necesario reconocer que el planeta y también nuestro país contemplan escenarios harto difíciles y complejos, donde muchas de las grandes problemáticas globales y nacionales se multiplican y representan retos extraordinarios, algunos de ellos ve rdaderamente urgentes. El narcotráfico, la migración, la pobreza, el cambio climático, la contaminación de los ecosistemas y la pérdida de la biodiversidad son sólo algunos de éstos.

Así, el grado de articulación del mundo contemporáneo plantea un doble compromiso en el ejercicio de la investigación científica y del conocimiento: delimitar los ámbitos locales, regionales y nacionales de los problemas, sabiendo de antemano que éstos son parcialmente aislables para su conocimiento y estudio, pero que ya no son más, problemas circunscribibles a sus propias y particulares lógicas y fronteras, sino que ahora expresan una multiplicidad de acontecimientos y vínculos permanentemente en redefinición por la condición cambiante de la sociedad global y del planeta.

No hay entonces realmente alternativa y estrategia más congruente y adecuada que reconocer a estos grandes problemas como nuestros retos y verdaderos enemigos y utilizarlos por un lado, para sumar los esfuerzos e in teligencia nacionales y globales para combatirlos y generar fuentes de trabajo. El caso del calentamiento del planeta es un buen ejemplo de la generación de una conciencia social global. Por otro lado, hay que buscar también que esta conciencia de grupo y compromiso propicie un acercamiento en el interior de la nación que facilite resolver nuestros propios problemas locales sin desgastarnos.

La ciencia es un constituyente fundamental de la cultura de los pueblos. Es gracias al conocimiento generado y acumulado a través de la investigación científica, que la humanidad ha avanzado tantísimo, en particular en estos últimos años, en comprender el universo, la naturaleza, la vida misma y muchos de los problemas sociales. Es gracias también a este conocimiento científico, como he comentado, que hay tecnología poderosa que a su vez ha transformado nuestro entorno y que nos ha permitido y deberá seguir permitiendo resolver muchos de los retos y limitaciones importantes. Aunque también la tecnología utilizada irresponsablemente ha dañado y hay que señalarlo.

Ciertamente la comunidad científica nacional ha hecho contribuciones importantes en diferentes áreas del conocimiento; se ha ido involucrando cada vez más intensamente en la formación de recursos humanos, y más recientemente está participando en la solución de problemas importantes del país. Sin embargo, estamos conscientes de que México ha hecho un esfuerzo todavía relativamente reducido en estos procesos de la generación de conocimiento y de su utilización para resolver nuestros problemas. Entre las razones principales de esta participación limitada se encuentran, indudablemente, el tamaño reducido y la falta de consolidación de la comunidad científica nacional. Los científicos mexicanos entendemos que en nuestro país hoy en día hay muchas demandas justas que atender y que los recursos son limitados, pero no podemos dejar de insistir como parte de una estrategia vital para una nación soberana, que tiene que haber un esfuerzo más importante y concertado de parte de todos y no solamente de tipo económico, para lograr que la ciencia en México pueda participar en la solución de nuestros problemas y así incorporarse como parte viva y necesarísima de la cultura de la nación.

Lo anterior no significa que desconozcamos el importante esfuerzo que ha hecho nuestra nación para impulsar la ciencia. Como comunidad científica y universitaria lo reconocemos, lo valoramos y lo apreciamos muchísimo. Es por ello que resulta fundamental, en este momento en que se discute el Proyecto de Presupuesto de Egresos para 2009 en el Congreso de la Unión, en una situación de crisis financiera global y que tendrá impactos en la economía nacional, insistir con todo respeto ante los señores diputados y senadores que hay que invertir más en una sólida educación superior pública e investigación científica, ya que sin ellas el futuro de un México soberano estaría cada día más comprometido y lejano.

He señalado que sin investigación científica, humanística, social y tecnológica no puede haber educación pública superior de calidad. Quiero insistir en que la investigación cumple un papel estratégico en la educación superior de la sociedad contemporánea. Con la investigación se crea y se promueve la cultura de la innovación y la transmisión de conocimiento de frontera a las nuevas generaciones. Con la investigación se preserva y acrecienta el patrimonio cultural, se fortalece la identidad nacional y se generan soluciones novedosas a los grandes problemas del país. Una posible reducción al p resupuesto de las universidades públicas obligaría a disminuir el ritmo de trabajo y representa obstáculos claros al mantenimiento adecuado del patrimonio y al buen funcionamiento de laboratorios y bibliotecas. Asiismo, plantea un efecto multiplicador al rezago en el equipamiento, lo que evidentemente afectaría el grado de competencia que se ha conseguido en ciertas áreas, la calidad de la producción, así como la buena marcha de los posgrados que atienden una matrícula que es la más importante de este nivel de estudios en México. En suma, se atentaría contra la esencia misma de la investigación científica en México.

Alfredo Volpi, Fachada en azul / blanco / rosa, 1950
Alfredo Volpi, Fachada en azul / blanco / rosa, 1950

 

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