| El
Buena Vista Social Club no sólo es un grupo de música
cubana: se ha convertido en un mito musical gracias, en parte, al
documental del gran director alemán Wim Wenders. A medio
camino entre la entrevista y el ensayo, el musicólogo Xavier
Quirarte nos transmite algo de la magia que Compay Segundo, Ibrahim
Ferrer y otros músicos cubanos conjuraron con sus notas imperecederas.
Un clásico de la música popular de nuestro tiempo.
En un foro para lectores de Word
Magazine, al debatir en torno a documentales sobre música,
Nick White escribió un mensaje al que tituló: “The
Pensioners are All Right” (Los pensionados están bien).
En una ingeniosa carta relaciona la vitalidad de los integrantes
del grupo cubano Buena Vista Social Club —los pensionados—
con los Who y su película The Kids Are All Right
(Los chavos están bien), realizada cuando los rockeros eran
unos imberbes.
En su comentario sobre el documental
Buena Vista Social Club de Wim Wenders, comienza por afirmar
que este trabajo “sobre unos músicos cubanos que reviven
(y luego exceden) sus glorias, es una hermosa historia verdadera”.
White destaca el escenario inmejorable de La Habana para contar
esta historia y habla sobre la situación de los músicos.
Antes del resurgimiento, el cantante Ibrahim Ferrer boleaba zapatos
y Rubén González se había deshecho de su piano
dilapidado y estaba resignado a la artritis. El guitarrista, cantante
y compositor Compay Segundo, en sus noventa y tantos años,
era un personaje irreprimible, y se le muestra jactándose
de su virilidad con un destello en la mirada y un gran puro en su
boca. El final natural es la presentación de todo el grupo
en el Carnegie Hall. No puedo pensar en otra presentación
que pueda ser más conmovedora.
Durante muchos años la música
que se grabó hace diez años en el Carnegie Hall estaba
disponible exclusivamente en los fragmentos que capturó Wenders
en su documental. Para conmemorar una década de este concierto
se ha editado el disco doble Buena Vista Social Club en el Carnegie
Hall (World Circuit / Discos Corasón, 2008), que da
testimonio de esa noche en verdad conmovedora.
Buena Vista Social Club
fue resultado de un proyecto del productor Nick Golde, quien quería
juntar en Cuba a músicos de la isla con músicos africanos
para hacer una grabación supervisada por Ry Cooder. Por problemas
de visado los africanos no llegaron, así que Cooder tomó
el toro por los cuernos y recurrió a Juan de Marcos. Éste
congregó a varios músicos, algunos sugeridos por Cooder,
otros por él mismo y otros enviados por la Divina Providencia.
Por ejemplo, Omara Portuondo justamente estaba grabando en el mismo
estudio cuando comenzaron las sesiones de Buena Vista Social Club
lo que posibilitó su invitación a hacer un bolero,
uno de los momentos culminantes del proyecto.
Buena Vista Social Club
se volvió un éxito mundial y devolvió la vida
a muchos de estos músicos que vivían en el retiro.
Amén de la música maravillosa que interpretaron, su
presencia en el Carnegie Hall fue muy celebrada porque —no
sin ciertos problemas— un grupo de cubanos lograba superar
las barreras políticas para hacer su música arte en
un foro emblemático de la cultura mundial.
Buena Vista es el triunfo de la voluntad
humana y eso es lo que registró Wim Wenders en el Carnegie
Hall y en la isla. Por eso decidió seguir sus pasos y hacer
un documental y no una película de argumento, celebrar con
ellos un acto de creación que superaba las barreras de la
edad.
Con motivo de la aparición
de Buena Vista Social Club en el Carnegie Hall Wenders
aceptó realizar una entrevista, por correo electrónico,
para hablar sobre un tema que le apasiona. Recordemos que también
ha rodado los documentales The Soul of a Man, para la serie
The Blues; Willie Nelson at the Teatro, que recoge una
actuación del cantante country e invitados como Emmylou Harris
y Daniel Lanois, y Ode to Cologne: A Rock ‘N’ Roll
Film, dedicado al grupo alemán BAP. Además ha
dirigido videos de grupos como Eels y U2, mientras que Summer
in the City, su primer largometraje, está dedicado a
The Kinks. Estamos, pues, ante un enamorado de la música.
¿Qué importancia
tiene la música en tus películas?
La música es una fuente de
inspiración y energía constante. Mi parte favorita
de todo el proceso de hacer una película es ese tiempo precioso
durante la edición cuando ves la imagen y la música
casados por primera vez. No importan las dificultades, el dolor
o los problemas por los que tuviste que pasar durante el rodaje:
ese momento hace que todo valga la pena.
¿Cómo te atrapó
Buena Vista Social Club?
Lo que se me vino a la mente cuando
escuché el álbum por primera vez, cuando no tenía
idea quiénes eran esas personas, fue una sensación
de ligereza, de alegría verdadera y de abandono despreocupado.
Y también se percibía un profundo sentido de experiencia
y honestidad, como en ninguna otra música que conociera.
Continúa  |