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   NUEVA ÉPOCA | NÚMERO 61 | MARZO 2009 | ISSN EN TRÁMITE con número de folio 493 | REVISTA MENSUAL
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Fecha de última actualización Julio de 2009
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Wim Wenders y el Buena Vista Social Club

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El Buena Vista Social Club no sólo es un grupo de música cubana: se ha convertido en un mito musical gracias, en parte, al documental del gran director alemán Wim Wenders. A medio camino entre la entrevista y el ensayo, el musicólogo Xavier Quirarte nos transmite algo de la magia que Compay Segundo, Ibrahim Ferrer y otros músicos cubanos conjuraron con sus notas imperecederas. Un clásico de la música popular de nuestro tiempo.

En un foro para lectores de Word Magazine, al debatir en torno a documentales sobre música, Nick White escribió un mensaje al que tituló: “The Pensioners are All Right” (Los pensionados están bien). En una ingeniosa carta relaciona la vitalidad de los integrantes del grupo cubano Buena Vista Social Club —los pensionados— con los Who y su película The Kids Are All Right (Los chavos están bien), realizada cuando los rockeros eran unos imberbes.

En su comentario sobre el documental Buena Vista Social Club de Wim Wenders, comienza por afirmar que este trabajo “sobre unos músicos cubanos que reviven (y luego exceden) sus glorias, es una hermosa historia verdadera”. White destaca el escenario inmejorable de La Habana para contar esta historia y habla sobre la situación de los músicos.

Antes del resurgimiento, el cantante Ibrahim Ferrer boleaba zapatos y Rubén González se había deshecho de su piano dilapidado y estaba resignado a la artritis. El guitarrista, cantante y compositor Compay Segundo, en sus noventa y tantos años, era un personaje irreprimible, y se le muestra jactándose de su virilidad con un destello en la mirada y un gran puro en su boca. El final natural es la presentación de todo el grupo en el Carnegie Hall. No puedo pensar en otra presentación que pueda ser más conmovedora.

Durante muchos años la música que se grabó hace diez años en el Carnegie Hall estaba disponible exclusivamente en los fragmentos que capturó Wenders en su documental. Para conmemorar una década de este concierto se ha editado el disco doble Buena Vista Social Club en el Carnegie Hall (World Circuit / Discos Corasón, 2008), que da testimonio de esa noche en verdad conmovedora.

Buena Vista Social Club fue resultado de un proyecto del productor Nick Golde, quien quería juntar en Cuba a músicos de la isla con músicos africanos para hacer una grabación supervisada por Ry Cooder. Por problemas de visado los africanos no llegaron, así que Cooder tomó el toro por los cuernos y recurrió a Juan de Marcos. Éste congregó a varios músicos, algunos sugeridos por Cooder, otros por él mismo y otros enviados por la Divina Providencia. Por ejemplo, Omara Portuondo justamente estaba grabando en el mismo estudio cuando comenzaron las sesiones de Buena Vista Social Club lo que posibilitó su invitación a hacer un bolero, uno de los momentos culminantes del proyecto.

Buena Vista Social Club se volvió un éxito mundial y devolvió la vida a muchos de estos músicos que vivían en el retiro. Amén de la música maravillosa que interpretaron, su presencia en el Carnegie Hall fue muy celebrada porque —no sin ciertos problemas— un grupo de cubanos lograba superar las barreras políticas para hacer su música arte en un foro emblemático de la cultura mundial.

Buena Vista es el triunfo de la voluntad humana y eso es lo que registró Wim Wenders en el Carnegie Hall y en la isla. Por eso decidió seguir sus pasos y hacer un documental y no una película de argumento, celebrar con ellos un acto de creación que superaba las barreras de la edad.

Wim Wenders

Con motivo de la aparición de Buena Vista Social Club en el Carnegie Hall Wenders aceptó realizar una entrevista, por correo electrónico, para hablar sobre un tema que le apasiona. Recordemos que también ha rodado los documentales The Soul of a Man, para la serie The Blues; Willie Nelson at the Teatro, que recoge una actuación del cantante country e invitados como Emmylou Harris y Daniel Lanois, y Ode to Cologne: A Rock ‘N’ Roll Film, dedicado al grupo alemán BAP. Además ha dirigido videos de grupos como Eels y U2, mientras que Summer in the City, su primer largometraje, está dedicado a The Kinks. Estamos, pues, ante un enamorado de la música.

¿Qué importancia tiene la música en tus películas?

La música es una fuente de inspiración y energía constante. Mi parte favorita de todo el proceso de hacer una película es ese tiempo precioso durante la edición cuando ves la imagen y la música casados por primera vez. No importan las dificultades, el dolor o los problemas por los que tuviste que pasar durante el rodaje: ese momento hace que todo valga la pena.

¿Cómo te atrapó Buena Vista Social Club?

Lo que se me vino a la mente cuando escuché el álbum por primera vez, cuando no tenía idea quiénes eran esas personas, fue una sensación de ligereza, de alegría verdadera y de abandono despreocupado. Y también se percibía un profundo sentido de experiencia y honestidad, como en ninguna otra música que conociera.

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