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Para Chema Pérez Gay
Los filósofos son seres violentos
que no disponen de un ejército,
y por eso se apoderan del mundo
encerrándolo en un sistema.
Musil
En el poema no se puede contar la vida.
La vida no se cuenta,
se inventa, se fabula
y, al final, se deshace
como el cerezo de la primavera.
Nos quedamos con sus fragmentos,
sus instantes de luz,
sus numerosas sombras.
Es inútil aspirar a la totalidad,
nunca nos será dada la visión completa
de una realidad cuya esencia es la división.
El cielo y sus nubes,
las calles recién lavadas,
la mañana simulando la esperanza,
la noche del crimen y el estruendo,
la compañía, la soledad...
son pedazos de un espejo roto
que regresan una imagen distorsionada.
Tal vez la única realidad sin fisuras
sea la del sueño.
En él circulan tomadas de la mano
la muerte y la vida,
sus personajes son dueños del tiempo
y el espejo organiza sus imágenes
con la maestría
que acaba por crear el universo del delirio,
la armonía espantosamente falsa
de los mejores momentos de la ebriedad.
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