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NUEVA ÉPOCA NÚM. 123 MAYO 2014 ISSN EN TRÁMITE CON NÚM. DE FOLIO 493 REVISTA MENSUAL
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Rasgos del idioma en México
Los Reyes Magos del español


Concepción Company Company
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NUEVA ÉPOCA | NÚM 123| Mayo 2014| ISSN EN TRÁMITE CON NÚM. DE FOLIO 493

Company Company, Concepción , "Rasgos del idioma en México. Los Reyes Magos del español" [En línea]. Revista de la Universidad de México. Nueva época. Mayo 2014, No. 123 < http://www.revistadelauniversidad.unam.mx/articulo.php?art=16149&publicacion=777&sec=Art%C3%ADculos > [Consulta: Fecha en la que se consultó el artículo].

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Catedrática de la UNAM e integrante de la Academia Mexicana de la Lengua, Concepción Company Company reseña los hechos de los monarcas españoles que en diferentes épocas respaldaron la primacía política del castellano y señala las peculiaridades que el idioma ha desarrollado en México, en un ensayo escrito para conmemorar los tres siglos de la Real Academia Española.

 

Es un hecho que los hablantes de todos los días, los ciudadanos de a pie, somos los dueños y los grandes creadores de la lengua que hablamos. Sin embargo, no es posible soslayar el hecho de que lenguas como la española, con tan altos niveles de estandarización, con tal vastedad geográfica de hablantes nativos y con tal nivel y variedad de expresiones de creación, oral y escrita, literaria, científica y, en general, cultural, difícilmente alcanzan esos niveles de generalización, creación y estandarización si no es al amparo del poder estatal, sea por adhesión y cobijo del Estado, sea, aunque menos frecuentemente, por contraposición al Estado. Es decir, las lenguas con altos niveles de generalización, estandarización y creación cultural tienen esas características porque su cuidado, su enseñanza y la actividad científica y literaria realizada en esas lenguas suelen constituir razón de Estado.

La lengua española es un caso paradigmático de varios y sucesivos “respaldarazos” gubernamentales, varias razones de estado, sin las cuales no sería la rica, diversa y, a la vez y sobre todo, unitaria lengua que es hoy. Para entender la naturaleza y carácter del español de México hay que remontarse unos siglos atrás, tan solo unos 800 años atrás.

Para la gestación del español general hay tres momentos históricos estatales clave, personificados en tres monarcas. Me voy a permitir llamarlos los Tres Reyes Magos de la Lengua Española. Y para el español de América, y desde luego para el de México, hubo un Cuarto Rey Mago, aunque a este último la magia le salió mal, mal para él pero bien para la vitalidad y cabal salud del español en este continente.

El primer rey mago fue Fernando III el Santo. A inicios del siglo XIII, en 1227 (la fecha no es precisa, entre 1225 y 1229; Fernando III accedió al trono en 1217) hizo algo mágico: decretar que la lengua de la Chancillería ―esa institución o dependencia de gobierno era el equivalente a la actual Secretaría de Gobernación en México, o, en algunos países, Ministerio del Interior― fuera el castellano y no el latín. Evidentemente, no lo hizo por gusto, sino por necesidad, porque la documentación en latín ya nadie la entendía y, en consecuencia, nadie acataba las órdenes de los documentos expedidos por el rey desde la Chancillería. Volver oficial la lengua que se hablaba en la casa fue, sin duda, un acto mágico, un gran respaldarazo desde el poder, porque le otorgó al castellano un nuevo estatus: no solo los documentos oficiales sino la cultura toda se empezaría a construir, en gran parte, en castellano a partir de 1230.

Hay que decir que en la historia ―como en la vida― detrás de un gran hombre suele haber una gran mujer, y en el caso de Fernando III el Santo la había: su madre ―y no estamos en una conferencia de psicoanálisis, aunque pudiera parecerlo―. La madre era doña Berenguela, reina de Castilla, que fue junto con su hijo artífice de la magia, ya que puso un granito de arena, pero nada minúsculo, en la oficialización del español. Doña Berenguela de Castilla se había casado con Alfonso IX, rey de León, y con él procreó a Fernando III casi iniciando el año 1200. A los pocos años, el rey de León la repudió y doña Berenguela se quedó con su hijo reinando en Castilla, un territorio pequeño y de poca valía, como bien nos recuerda el verso de la estrofa inicial del primer gran poema épico culto escrito en lengua española a mediados del siglo XIII, el Poema de Fernán González: “era entonçe Castiella un pequeño moión”, es decir, era apenas una pequeña porción de tierra con alguna pequeña, mínima construcción, mojón, para deslindar sus fronteras territoriales. Doña Berenguela, muerto su esposo, reclamó para su hijo el trono y reino de León, y tras algunas batallas bien ganadas, logró unir Castilla a León, de manera que las viejas y aristocráticas tradiciones del reino de León, el gran arraigo cultural y el refinamiento romano-visigodo del reino de León, llegaron a Castilla. Primer paso estatal, por tanto: convertir en oficial una lengua de casa.

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Retrato al óleo de la boda de los Reyes Católicos. Anónimo del siglo XV
©Wikicommons

El segundo rey mago fue Alfonso X, bien apodado El Sabio.Fue hijo de Fernando III y reinó entre 1255 y 1290, aproximadamente. Gracias a Alfonso X, el español, castellano todavía, logró estatus de lengua de cultura. No hay posiblemente en toda la historia de nuestra lengua una promoción tan consistente y tan consciente, y tan bien lograda, de estandarizar y generalizar una lengua como la herramienta única de hacer cultura, historia, literatura y ciencia. La obra alfonsí, como se la conoce, son decenas de miles de páginas escritas en “nuestra lengua castellana” ―como constantemente dicen los textos de la época, señal de que esa lengua “nuestra” era nueva y requería, por ello, de una constante autoafirmación―. Decenas de miles de páginas de creación lírica y épica, de historiografía, de ciencia, de cultura, de hagiografías ―vidas de santos, verdaderos best-sellers en el Medioevo―, de narrativa, de filosofía, de fueros y leyes, etcétera, todas ellas de una calidad y finura de datos sorprendentes, fueron escritas en apenas 30 años. Y esta sorprendente creación cultural, lograda en apenas tres décadas, no habría sido posible si Alfonso X no hubiera sido uno de los reyes más tolerantes en cuanto a visión cultural, étnica y religiosa que se conocen en la historia del español. Alfonso X fue, sin duda, un rey sabio en muchos sentidos.

Castilla, ya ampliada con muchos nuevos territorios, se llenó de pueblos de francos ―cualquiera que procediera del noreste y no solo franceses; de ahí la voz franquicia, porque aquellos nuevos pobladores gozaban de ciertas prebendas fiscales―, de judíos, de musulmanes, de leoneses, de alemanes ―la madre de Alfonso X era alemana, Beatriz de Suabia, y él hablaba alemán― y todos ellos alimentaron los scriptoria alfonsíes, como se conoce a estos centros culturales ―imagínense varios y grandes Conacultas funcionando a tope y bien― y todos esos pueblos tan diversos escribieron, tradujeron de sus lenguas nativas, conjuntaron conocimiento y crearon una inmensa obra al amparo del poder estatal. No hay que olvidar que el propio Alfonso X escribió su poesía personal e íntima, las Cantigas, en gallego, porque el gallego era la lengua de las nanas, ya que a Galicia, en el aislamiento de las montañas junto al mar, se llevaba a los nobles para retirarlos de las peligrosas luchas intestinas, sucesorias por el poder. No escribió en gallego porque esta lengua sonara mejor o fuera más poética, sino porque fue casi una segunda lengua materna para él. Con Alfonso X el Sabio entraron al castellano cientos de nuevas palabras de muy diversa procedencia lingüística: el hermoso adjetivo catalán rozagante, el occitanismo afeitar y afeite, y varios miles de arabismos tomaron plena carta de naturaleza, además de un largo etcétera de galicismos-portuguesismos y germanismos. Segundo paso estatal por tanto: convertir en lengua de cultura, estandarizar y crear en una lengua que, hasta los escriptorios alfonsíes, solo tenía estatus de lengua oficial jurídica.


   
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Concepción Company Company

Nació en Madrid, España, en diciembre de 1954. Es una lingüista, filóloga, investigadora y académica mexicana de origen español. Sus áreas de investigación son la teoría del cambio lingüístico, la sintaxis...


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