UNAM
NUEVA ÉPOCA NÚM. 133 MARZO 2015 ISSN EN TRÁMITE CON NÚM. DE FOLIO 493 REVISTA MENSUAL
Inicio   >>> Artículos   >>>   Javier Moro Hernández

Entrevista con Geney Beltrán Félix
La violencia interior


Javier Moro Hernández
citar artículo
citar
NUEVA ÉPOCA | NÚM 133| Marzo 2015| ISSN EN TRÁMITE CON NÚM. DE FOLIO 493

Moro Hernández, Javier , "Entrevista con Geney Beltrán Félix. La violencia interior" [En línea]. Revista de la Universidad de México. Nueva época. Marzo 2015, No. 133 < http://www.revistadelauniversidad.unam.mx/articulo.php?art=16574&publicacion=787&sec=Art%C3%ADculos > [Consulta: Fecha en la que se consultó el artículo].

PDF
aumentar letra disminuir letra
1 / 2

Untitled Document

La segunda novela de Geney Beltrán Félix, titulada Cualquier cadáver, desarrolla temas de la condición humana y sus contradicciones, como la culpa, el miedo, el impulso de la violencia y el ejercicio de la paternidad, en una Ciudad de México casi apocalíptica. En esta conversación, el también autor del libro de cuentos Habla de lo que sabes reflexiona sobre la encrucijada de sus personajes y los atributos del género de la novela psicológica.

Un joven con aspiraciones de escritor vive en un cuarto que renta en un pequeño departamento del sur de una Ciudad de México convulsa. Padre de un niño, se halla en un permanente conflicto pues considera que su paternidad complicó sus sueños de dedicarse a la literatura, hasta que un día su pequeño hijo es secuestrado y asesinado. Este golpe lo hará cuestionarse quién es él y qué quiere hacer realmente con su vida.

Así da inicio Cualquier cadáver (Cal y Arena, 2014), novela del escritor Geney Beltrán Félix (Culiacán, 1976) que tiene como protagonista a Emarvi, un personaje complicado, difícil de asir, quien con sus arranques de violencia y su egoísmo ha construido un muro para aislarse y alejarse del resto del mundo. Un personaje cuyas complicadas relaciones son a la vez espejo de una sociedad que se desmorona consumida por sus miedos y su ceguera.

Platicamos con el escritor, quien es autor también del volumen de cuentos Habla de lo que sabes (2009) y los libros de ensayos El sueño no es un refugio sino un arma (2009) y El biógrafo de su lector (2003). Ha sido becario de la Fundación Lorena Alejandra Gallardo y de la Fundación para las Letras Mexicanas y recientemente se incorporó al Sistema Nacional de Creadores de Arte.

imagen
Geney Beltrán Félix
© Javier Narváez

 

Una de las características que más me llamó la atención de Cualquier cadáver es el lenguaje. Se trata de una novela intensa, podríamos decir violenta, pero esa violencia no se transmite a través de acciones sino de un lenguaje contenido y que está a punto de estallar.

Esto se debe a que a mí me resulta perentorio fincarme en la percepción de los personajes, como si la fabulación sólo cobrara peso cuando es tamizada por la mirada, en general por los sentidos. Con el personaje de Cualquier cadáver sentí que era necesario traducir al lenguaje su sequedad interior. Emarvi tiene contradicciones: es muy pusilánime y al mismo tiempo es irascible, ama a su hijo pero querría no haberlo tenido, siente una gran culpa y, al mismo tiempo de que no sabe cómo superarla, experimenta coraje contra personas que no son responsables de nada. El lenguaje fue adquiriendo esas características temperamentales de Emarvi. Siempre me ha interesado la oralidad, vengo de un pueblo muy pequeño de la sierra de Durango y los primeros registros que tengo del habla es de una oralidad muy libre y expresiva, sin ningún tamiz culto. Siempre ha existido para mí una vinculación con el lenguaje más inmediato y con los resortes emocionales que hay detrás de esa forma natural del habla. Claro que por crecer y vivir en Culiacán, una ciudad muy violenta, inevitablemente me fui haciendo con la percepción del lenguaje como el primer recipiente que revela la intensidad de la violencia. Me fue inevitable por eso dotar al lenguaje de Cualquier cadáver tanto de un aspecto oral, de esa habla localizada, como de la dificultad emocional de Emarvi para identificar lo que siente y encontrar las herramientas que le permitan sobrellevar su vida anímica. Esa lucha interior, que fui descubriendo a lo largo de la escritura de la novela, me pareció que no podía estar escrita de otra manera; me pareció que era la forma necesaria para retratar y transmitir el devenir interior convulsionado de Emarvi.

 

Las contradicciones de Emarvi, justo esa ambivalencia de querer a su hijo pero desear no haberlo tenido, el querer saber qué le pasó a su padre pero al mismo tiempo no querer tener relación con su familia, son el terreno en donde él se desarrolla, un terreno ambiguo.

Emarvi es un personaje escindido que crece en un entorno al cual rechaza, Sinaloa, y tiene una familia con la cual no se identifica, con la que cree que no tiene afinidad. Para él resulta un extrañamiento reconocer el parentesco desde el parecido físico y, por otro lado, tiene unas ambiciones literarias que no ha logrado traducir exitosamente porque tiene una gran impaciencia y una visión muy idealizada de la fama literaria. En el renglón de la paternidad él no funge como padre, es decir, el rubro interior de la aceptación de ese rol él nunca lo conoció y no es hasta la muerte de su hijo que identifica que eso pudo haber sido la causa de la muerte, como si su rechazo se hubiera traducido en el secuestro. Esa escisión, esa ambivalencia se traduce en sus acciones. Así, tiene una relación conflictiva con los demás, con su vecina, sus hermanos, su madre, su ex pareja, y lo que él identifica como armónico es lo que ya está muerto, que es la relación con su hermana. Con esto inevitablemente tengo que declarar mi afinidad con la novela europea del siglo XIX, que creaba personajes complejos, llenos de contradicciones. Sí, claro, tenía yo la ambición de crear un personaje complejo o paradójico que no se pudiera definir con un adjetivo, alguien que tuviera una transformación interior, y que en sus acciones, antes y después de ese incidente, ya presentara una incomodidad vital, un desajuste intrínseco que vendría de su infancia y que se manifestara en las acciones y no sólo en la visión que tiene de sí mismo. El choque entre lo que él piensa de sí y lo que realmente hace es grande, quizá como nos ocurre a todos en la vida real. Identifico que mi búsqueda en este aspecto es poco común en la literatura mexicana actual. Intuyo que para algunos estas búsquedas parecen agotadas, pero sí tenía yo claro que quería escribir una novela psicológica, con un personaje que, a la manera de un pivote, sostuviera la estructura dramática a partir de lo que hacía y lo que le pasaba. Esa es la idea detrás de la creación de Emarvi.

 

La muerte del hijo y de la hermana de Emarvi son los polos que lo conducen, pero también son una idealización y una negación, como si se dijera: “No pude ser buen padre pero pude ser buen hermano”, aunque lo más probable es que no sea cierto ninguna de las dos.

Por eso la novela echa mano de varias voces y registros. Hay algunos capítulos en donde se usa la primera y la tercera persona, incluso la segunda. Esa dislocación narrativa sería la forma de poner en cuestionamiento las acciones que se narran como probables especulaciones de él, incluso cuando están en tercera persona, y la ambigüedad que puede provocarse sería una traducción de la misma escisión que tiene Emarvi. Ahora, en el caso de su relación con su hermana Arinde está la idealización de un rol que probablemente cumplió y, por otro lado, en el caso de la paternidad está la idealización de lo que él podría hacer en el futuro con los hijos de su mejor amigo de la adolescencia, Esteban, pero eso finalmente no ocurre porque Emarvi no es un personaje constante. Algunas de sus decisiones las quiere tomar bajo el efecto de la culpa, de la rabia incluso, y por lo tanto cuando ese impulso se agota sus acciones no se concretan.


   
    subir     PDF

Javier Moro Hernández

Nació en 1976 al sur de Colombia. Periodista, escritor y promotor cultural. Estudió comunicación en la Universidad Autónoma Metropolitana Xochimilco. Su obra ha sido parte de varias antologías....


Leer más   »
Secciones de la Revista
Sitios de interés