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NUEVA ÉPOCA NÚM. 156 FEBRERO 2017 ISSN EN TRÁMITE CON NÚM. DE FOLIO 493 REVISTA MENSUAL
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Guillermo Samperio
La imaginación sin límites


Guillermo Vega Zaragoza
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NUEVA ÉPOCA | NÚM 156| Febrero 2017| ISSN EN TRÁMITE CON NÚM. DE FOLIO 493

Vega Zaragoza, Guillermo , "Guillermo Samperio. La imaginación sin límites" [En línea]. Revista de la Universidad de México. Nueva época. Febrero 2017, No. 156 < http://www.revistadelauniversidad.unam.mx/articulo.php?art=17617&publicacion=810&sec=Art%C3%ADculos > [Consulta: Fecha en la que se consultó el artículo].

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I. LA CREACIÓN LITERARIA PUEDE SALVAR DE LA LOCURA Y HASTA DEL SUICIDIO

Como muchas personas, entré en conocimiento de la existencia de Guillermo Samperio (1948-2016) primeramente por su obra, en específico Miedo ambiente y otros miedos, que apareció en 1986 como el número 38 de la segunda serie de aquella mítica colección de Lecturas Mexicanas, publicada por la Secretaría de Educación Pública. Yo tenía 19 años y no conocía aún a Julio Cortázar, así que me impresionaron los cuentos de Samperio en esa antología, que incluía relatos de sus ocho libros anteriores, uno de los cuales, precisamente titulado sólo Miedo ambiente, había ganado en 1977 el entonces aún prestigioso Premio Casa de las Américas con un jurado formado por Luis Britto García, Aída Cartagena, César Leante, Pedro Orgambide y Carlos Droguett.

 

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Guillermo Samperio
© Archivo El Universal

 

El cuento que más me sorprendió fue “Tiempo libre”, la historia de un hombre que se mancha todos los días los dedos con la tinta del periódico hasta que él mismo se convierte en un periódico, y su esposa lo recoge del piso y se pone a leerlo plácidamente. En ese entonces el periódico que yo leía casi religiosamente era el unomásuno —en los buenos tiempos en que todavía lo dirigía Manuel Becerra Acosta—, que precisamente manchaba los dedos de tinta, quizá por eso el texto me atrajo más aún. En ese cuento magistral se conjugan ya muchas de las preocupaciones y obsesiones que (como lo descubriría poco a poco al ir ahondando en ella) campean su obra: la otredad, lo fantástico, el humor y la brevedad. Así, poco a poco me fui haciendo de los demás libros de Samperio: Cuando el tacto toma la palabra, Fuera del ring, Lenin en el futbol, Textos extraños, Cuaderno imaginario, La Gioconda en bicicleta

En ese año de 1986 apareció también Gente de la ciudad, en el Fondo de Cultura Económica, que contenía gran cantidad de microrrelatos (en ese entonces todavía no se hablaba tanto de ese subgénero del cuento como tal), viñetas breves y casi poéticas sobre personajes y objetos cotidianos, muy influidos por Juan José Arreola (a quien yo sí había leído), como “Radio Palmera”, sobre una estación de radio que sólo suena en los taxis, o “Terca redondez”, sobre los topes en las calles.

Pasaron los años y un día, debió de haber sido en el año 2001 o 2002, mi amiga y ex compañera de la Escuela de Escritores de Sogem, la escritora Ivonne Reyes Chiquete —que a la sazón trabajaba como asistente de Samperio en su despacho Ad Hoc Ingeniería Cultural— me dijo que si podría escribir una ponencia para el maestro Samperio sobre la situación de los medios de comunicación en México, la cual tenía que presentar el próximo lunes (era viernes). Como en aquel entonces me dedicaba a frilancear, acepté a pesar de la premura. Envié el texto por correo electrónico y a los pocos días Ivonne me dijo que el maestro había quedado muy contento y me quería conocer para platicar. Fui al despacho, que resultó su departamento en la colonia Del Valle. Me recibió en su abigarrada recámara-oficina (llena de libros, fotos, cuadros y figuritas varias), sonriente y afable, con su cara de Droopy (el melancólico basset hound de las caricaturas) y de inmediato nos caímos bien. Tanto así que me invitó a impartir talleres ahí mismo, digo, en la otra recámara del departamento que había acondicionado como salón de clases con una larga mesa. Durante los siguientes tres o cuatro años fui su colaborador, ayudándole a investigar información para sus textos periodísticos o redactándolos yo mismo. Es decir, fui, como se dice científicamente, su “negro”. Solía yo bromear que gracias a él ya había logrado publicar en todas las revistas y periódicos de México, pero que sólo con la mitad de mi nombre.

Ray Bradbury aconsejaba a los jóvenes aspirantes a escritor que empezaran escribiendo “una cantidad endemoniada de cuentos”, al menos uno por semana, y aseguraba que simplemente no era posible escribir 52 malas historias al hilo. Quién sabe si Samperio siguió esta máxima, pero lo cierto es que escribió, en efecto, “una cantidad endemoniada de cuentos” y muchos de ellos fueron excelentes y memorables. Samperio era una máquina de trabajo, por eso no se daba abasto para cumplir con todos los compromisos que adquiría. Todo el tiempo andaba buscando dónde publicar artículos y dónde dar cursos o talleres literarios, viajaba por todo el país y además se daba espacio para escribir sus propios textos de creación, los que revisaba y corregía incansablemente. A todo le entraba Samperio: novela, poesía, ensayo, biografía, manuales literarios, aunque justo es decir que no en todo tuvo tanta fortuna como en el cuento, donde a fuerza de talento, tenacidad y disciplina se convirtió en un verdadero maestro. Sus libros Después apareció una nave. Recetas para nuevos cuentistas (Alfaguara, 2002) y su ineludible complemento: Cómo se escribe un cuento. 500 tips para nuevos cuentistas del siglo XXI (Berenice, 2008) son lectura obligada para todo aquel que quiera entrarle al difícil arte de la narrativa corta.

En el primero de ellos apuntó Samperio:

La creación literaria puede salvar a una persona de la locura y hasta del suicidio, y si el cuento está bien escrito, si revela algo íntimo de una vida, el buen lector irá acumulando revelaciones y forjará una visión del mundo más profunda y crítica. Esto le servirá para descifrar no sólo un cuento, sino las partes mismas del rompecabezas cotidiano que es la vida en sus diversos perfiles: el político, el social, el religioso, el amoroso, el de la muerte y las pasiones… Cuando uno descifra el mundo, no lo hace globalmente, sino por partes; el lector de un cuento no sólo está leyendo, también está explicándose una partícula imprescindible de la vida.

 

II. FICCIONES QUE ANIQUILAN Y TRANSFIGURAN LO REAL

Mi relación con Samperio, además de lo laboral y lo amistoso, fue también literaria. Nunca fui su alumno, pero lo leí atentamente y aprendí algunas buenas mañas que de inmediato incorporé a mi caja de herramientas de escritor. Generosamente, aceptó escribir la nota de la cuarta de forros de mi primer libro de cuentos y presentarlo en público. Igualmente, compartimos espacio en varias antologías (una de ellas coordinada por él mismo: Di algo para romper este silencio. Celebración por Raymond Carver, Lectorum, 2005) y tuve el honor de presentar dos de sus libros.


   
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Guillermo Vega Zaragoza

Nació en México, Distrito Federal en 1967. Escritor, periodista y maestro universitario. Ha publicado un libro de cuentos: Antología de lo indecible (Plan C/FONCA/CONACULTA, 2004), y dos de poemas: Desde la...


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