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NUEVA ÉPOCA NÚM. 157 MARZO 2017 ISSN EN TRÁMITE CON NÚM. DE FOLIO 493 REVISTA MENSUAL
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Tzvetan Todorov
Tres momentos


Mauricio Molina
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NUEVA ÉPOCA | NÚM 157| Marzo 2017| ISSN EN TRÁMITE CON NÚM. DE FOLIO 493

Molina, Mauricio , "Tzvetan Todorov. Tres momentos" [En línea]. Revista de la Universidad de México. Nueva época. Marzo 2017, No. 157 < http://www.revistadelauniversidad.unam.mx/articulo.php?art=17658&publicacion=811&sec=Art%C3%ADculos > [Consulta: Fecha en la que se consultó el artículo].

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La muerte del semiólogo, sociólogo, teórico de la cultura, historiador y pensador francés de origen búlgaro —Premio Príncipe de Asturias 2008— Tzvetan Todorov, acaecida recientemente, nos permite reflexionar acerca de una obra múltiple y poliédrica cuya vigencia, hoy más que nunca, nos obliga a releerlo y consultarlo por su tratamiento incisivo del tema de la otredad.

 

Debemos a Tzvetan Todorov una obra diversa y múltiple: como crítico y teórico literario, como pensador de la alteridad y, en su obra más reciente, como autor de una serie de reflexiones sobre la democracia y sus enemigos. En el primer apartado, tenemos su fundamental Introducción a la literatura fantástica (1976), donde recupera lo mejor del estructuralismo en la vena de Roland Barthes, Umberto Eco y Julia Kristeva. En el segundo, su polémico libro La conquista de América, un análisis a medio camino entre la semiótica, la historia y el análisis sociológico. Y, finalmente, una serie de libros que heredan la idea de la sociedad abierta de Karl Popper y las ideas de la Escuela de Sociología francesa en libros como Insumisos, Los enemigos íntimos de la democracia, entre otros. Cada uno de estos temas, aparentemente alejados entre sí, tienen como común denominador la exploración de ese vasto territorio que abarca lo que Octavio Paz llamó la otredad, la alteridad, lo otro necesario para comprendernos: un espejo que al acercarnos nos ilumina, nos da rostro. En todos estos ámbitos la contribución de Todorov nos obliga a la reflexión, nos hace parte de ella.

 

I

Ya en su Introducción a la literatura fantástica Todorov realiza un recorrido primero por las aportaciones de Roger Caillois (En el corazón de lo fantástico), Guido Vax (Arte y literatura fantásticas), Maurice Blanchot, Viktor Shklovski, Gaston Bachelard y con ellas toda una reformulación y rescate de los formalistas rusos entre los que se cuentan, además, teóricos como Propp, Bajtín (sobre quien Todorov escribió un libro memorable: El principio dialógico), Eichenbaum, luego para ofrecer una interpretación estructural, morfológica. Si bien abreva en los autores que hemos comentado, la originalidad de Todorov reside precisamente en el proceso de comprensión de la literatura fantástica como una forma de alteridad dentro de la propia creación narrativa, enfrentada a las visiones realistas o naturalistas. 

 

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Tzvetan Todorov
© Wikicommons

 

Todorov logró fundir las diversas formas de aproximación a la literatura fantástica de sus antecesores para darles un sentido original, al grado de que se ha convertido en un punto de referencia para nuestra comprensión de la literatura fantástica, entendida como lo hicieron Borges, Bioy Casares y Silvina Ocampo en su Antología de la literatura fantástica, y como más tarde lo hicieran Julio Cortázar (“Del cuento breve y sus alrededores”) o Ricardo Piglia en sus “Tesis sobre el cuento”. Utilizando las herramientas de la hermenéutica, el análisis de las formas e introduciendo aspectos como el psicoanálisis y el análisis estructural del relato propuesto por Eco, Barthes o Kristeva, el autor nos ofrece una taxonomía de los temas, primero, y luego una forma de interpretación que nos permite aproximarnos a autores como Hoffmann, Poe, Gautier, Maupassant o Lovecraft: clásicos de la literatura de imaginación del siglo XIX. Acaso partiendo de Freud y Jung, Todorov desbroza un campo minado: ¿cómo sabemos si lo que se narra es real o es imaginario? ¿Cuál es la relación entre estos temas y la sexualidad o la esquizofrenia, la neurosis? Su exploración no es baladí en torno a la locura o el sexo, la fantasía y el erotismo, y el tema fundamental: ¿es sueño o realidad? El arco de la duda es su gran aportación, que continúa y culmina las búsquedas de Guido Vax y de Roger Caillois.

La doble aportación de Todorov en este sentido nos permite repensar la literatura fantástica como un sitio de duda que convoca al lector a situarse en un espacio de vacío en el lenguaje: no sólo lo que en el cuento es dudoso, sino también es extraño. Pone en duda las certezas cartesianas, recupera ese espacio que la gran literatura romántica planteara. No es la duda entre saber y dudar, dialéctica muy simple, sino: ¿dónde se sitúa el texto fantástico? Todorov nos propone un arco de duda. Ese arco se encuentra en Poe, Lovecraft, Borges, Cortázar y Rulfo, para sólo mencionar autores de tradiciones diversas, pero que, arqueológica y teóricamente, encuentran una suerte de solución mestiza. Racionalidad e irracionalidad, religiosidad y erotismo. La taxonomía temática de Todorov, de alguna manera, es herencia de autores muy diversos: Vladímir Propp y Mijaíl Bajtín por una parte, y de André Jolles, el injustamente olvidado autor de las Formas simples, visionaria enunciación de las formas más arcaicas o básicas de la creación verbal.

Todorov reanima el problema de la morfología literaria y la aplica a la literatura fantástica, con lo que establece una tipología temática dividida en dos grandes grupos: los temas del yo ―que abarcan desde la locura, la alucinación, el sueño― y los del tú, que sin separarse de los primeros abarcan sobre todo los del erotismo, la sexualidad, el amor. Casi todos sus ejemplos provienen de la literatura fantástica del siglo XIX, y crea antes que nada un principio de distanciamiento. Para el estudio de cuentos como “La caída de la casa Usher”o “La muerta enamorada”, Todorov recupera el principio del distanciamiento, acuñado por Shklovski y fundamental para comprender la ensoñación de lo fantástico.

Libro visionario, piedra de toque de la literatura fantástica, este libro de Todorov queda como una de esas obras que apelan tanto al creador como al académico.

 

II

Más tarde, en 1982, Todorov va a publicar uno de sus libros torales, que también merece un comentario especioso. Nos referimos a La conquista de América, la cuestión del otro. En este poderoso libro, como anticipamos, polémico, Todorov establece un marco teórico para comprender la conquista como un intercambio semántico, un juego semiológico (juego en el sentido fuerte de la palabra, más entendido desde la apuesta que desde lo lúdico). La conquista de América parte de una idea fundamental: la incomprensión como principio de violencia. Las diferencias entre la acumulación y el gasto (lo que Georges Bataille llamaba en La parte malditael potlatch, gasto inútil). Dos esquemas económicos, dos visiones adversas se enfrentan en la Conquista al decir de Todorov. Mientras Moctezuma envía regalos a los conquistadores (cuando se entera de que se trata de oro, oro les envía) con el fin de alejarlos y que se regresen por donde vinieron, estos van por más, en un principio acumulatorio que ya prefigura o tiene como base el capitalismo naciente.

Pero Todorov va más allá: su reflexión se ahonda al pensar la otredad, lo otro. Un tema común a sus nociones de la literatura fantástica, y que hoy resulta más actual que nunca. La comprensión del otro no es un rasgo que la sociedad occidental haya aprendido —no lo ha aprendido hasta nuestros días— con la conquista. Por el contrario, esta incomprensión, esta incapacidad de intercambios de signos, es un síntoma, un malestar de nuestra cultura.

Para La conquista de América Todorov se sumergió en los diariosde Cristóbal Colón, en las Cartas de relación de Hernán Cortés, en la Historia verdadera de la conquista de la Nueva España, en los textos de Sahagún, hasta culminar en el padre Las Casas, para sólo mencionar una columna vertebral que incluye muchos más documentos, y cuyo decurso nos va adentrando en el fascinante, terrible, a menudo desastroso y atroz de la comunicación entre dos civilizaciones que no se comprendían y que tardaron en entenderse, acaso hasta nuestros días.

Por supuesto, Todorov no alude tan sólo al intercambio de signos, sino a atavismos mucho más profundos. Hemos mencionado a la Escuela de Sociología: mucho del entramado de La conquista de América se encuentra en el pensamiento de Dumézil (la guerra, la mitología), Bataille (el sacrificio, el gasto), Caillois (la teoría de los juegos).

Lo que resulta interesante de La conquista de América  es, como sucede en la Introducción a la literatura fantástica, el intento de establecer una tipología en la relación entre los indios y los españoles, para lo cual el autor establece tres planos: el axiológico (o de juicio de valor: el otro es bueno o malo, igual o inferior); el praxeológico (de acercamiento o alejamiento, de superioridad o sumisión) y finalmente el epistémico (el reconocimiento o no de la identidad del otro; recordemos que los indios eran vistos como animales sin alma).

La conquista de América queda en la obra de Todorov como un libro clave tanto para comprender su visión de la literatura como documento y como literatura, es decir, como discurso, como intercambio de signos.

 

III

A partir de la caída del muro de Berlín ocurre un cambio radical en el pensamiento de Tzvetan Todorov. Si bien la presencia de Popper ya había estado presente desde sus primeros trabajos, es en los libros más recientes donde el pensador búlgaro-francés ha trabajado la idea de la sociedad abierta y los peligros que enfrenta, reflexión cada vez más urgente. Temas como el de la libertad se engarzan con el de la alteridad. La urgente conexión con el otro, sea el judío, el africano, el indígena, el musulmán, es uno de sus temas torales; así lo muestran libros como Insumisos y sobre todo Los enemigos íntimos de la democracia.

En estos tiempos en que campea la intolerancia de Trump, el peligro de las ultraderechas en Europa, como Marine Le Pen en Francia o el Brexit en Gran Bretaña; el ascenso cada vez más evidente del neonazismo, la islamofobia, el racismo, el nacionalismo y las políticas populistas, entre otros rasgos, el pensamiento de Todorov es necesario para comprender los mecanismos de que se sirven estas conductas anómicas y autodestructivas en nuestras sociedades abiertas para aislar a países y regiones enteras.

En este sentido, Insumisos es un recorrido por figuras ejemplares que se han revelado contra el menosprecio a las libertades. A través de una serie de personajes como Etty Hillesum, la activista judía holandesa que reflexionó en plena invasión nazi acerca de las consecuencias del autoritarismo; de Germaine Tillion, la resistente francesa durante la Segunda Guerra Mundial; de Borís Pasternak, el Premio Nobel de Literatura ruso que vivió los horrores del stalinismo; lo mismo que Aleksandr Solzhenitzyn, otra víctima del terror del autoritarismo; Nelson Mandela (¿se puede añadir un adjetivo para él?), rematando con dos insumisos contemporáneos: el luchador por los derechos humanos David Shulman, y finalmente Edward Snowden, Todorov ha establecido una suerte de cartografía que ejemplifica algunos de los temas de nuestro tiempo.

En Los enemigos íntimos de la democracia,Todorov diagnostica los espectros del mundo contemporáneo: la sombra del populismo, la constante paranoia islamofóbica, el rechazo por lo otro.

La obra de Todorov, ya sea desde la literatura o la reflexión histórica, revela a uno de los pensadores más diversos de nuestro tiempo. Su lectura, desde cualquier punto de vista, es imprescindible y necesaria.


   
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Mauricio Molina

Nació en la Ciudad de México el 11 de abril de 1959. Narrador y ensayista. Realizó estudios de Lengua y Literatura Hispánica en la FFyL de la UNAM. Ha sido profesor de cursos y talleres en la UIA y la...


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