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NUEVA ÉPOCA NÚM. 107 ENERO 2013 ISSN EN TRÁMITE CON NÚM. DE FOLIO 493 REVISTA MENSUAL
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Cincuenta años de Joaquín Mortiz
Una aventura intelectual


Víctor Ronquillo
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NUEVA ÉPOCA | NÚM 107| Enero 2013| ISSN EN TRÁMITE CON NÚM. DE FOLIO 493

Ronquillo, Víctor , (2012) "Cincuenta años de Joaquín Mortiz. Una aventura intelectual" [En línea]. Revista de la Universidad de México. Nueva época. Enero 2013, No. 107 < http://www.revistadelauniversidad.unam.mx/articulo.php?publicacion=12&art=241&sec=Art%C3%83%C6%92%C3%86%E2%80%99%C3%83%E2%80%A0%C3%A2%E2%82%AC%E2%84%A2%C3%83%C6%92%C3%A2%E2%82%AC%C5%A1%C3%83%E2%80%9A%C3%82%C2%ADculos > [Consulta: Fecha en la que se consultó el artículo].

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No se podría comprender la literatura mexicana contemporánea sin la editorial Joaquín Mortiz, fundada por Joaquín Díez-Canedo Manteca. Con testimonios de diversos autores y editores, Víctor Ronquillo recorre el medio siglo de la existencia de un sello canónico para las letras mexicanas.

I

Para definir lo que Joaquín Mortiz representa para la literatura mexicana, puede imaginarse lo que sería ésta sin obras de autores como Paz, Del Paso, Ibargüengoitia, Arreola, Xirau, Sabines, Elizondo, Leñero… Cinco décadas después de su fundación puede decirse que la apuesta de Joaquín Díez-Canedo por la literatura mexicana resultó ganada.

Vicente Leñero se encuentra frente a su máquina de escribir, una pequeña, portátil. Ésta luce en el corazón de su estudio de veterano escritor, en su casa de San Pedro de los Pinos, en la Ciudad de México. Lo que le ocurrió a Leñero es una experiencia similar a la de muchos lectores de los libros publicados por Joaquín Mortiz: un libro resultó crucial en su vida. Fue a finales de 1963. El joven escritor llamado Vicente Leñero llegó a las oficinas de la editorial con una de sus más representativas novelas, Los albañiles, bajo el brazo; venía de sufrir una decepción. Después de un año de espera, la novela, en la que había trabajado por un año con el apoyo del Centro Mexicano de Escritores, había sido rechazada por el Fondo de Cultura Económica. Tiempo después, cuando se publicó como ganadora del premio Biblioteca Breve de Seix Barral, uno de los más importantes de entonces, todo cambió, y no sólo en la vida de Leñero, también en la literatura mexicana contemporánea.

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Desde una perspectiva distinta, la experiencia del libro que amplía horizontes, que transforma al lector, ha sido vivida por muchos. La historia de Joaquín Mortiz es la historia de la aventura intelectual de Joaquín Díez-Canedo, editor de obras fundamentales en la literatura mexicana.

Más de una generación de escritores descubrió la literatura en las páginas de los libros publicados por Mortiz. Rosa Beltrán recuerda lo que esos libros ofrecían a los jóvenes lectores de hace tres décadas:

Era una garantía comprar cualquier libro de esa editorial. Esperabas al siguiente autor publicado porque sabías que en esos libros florecía una forma de decir que tenía ante todo una intención literaria.

Margo Glantz dice convencida: “Se trata de una editorial esencial para la cultura de México”.

José Agustín define, con la perspectiva de los años, lo que significaba para cualquier escritor publicar en Joaquín Mortiz: “Era la editorial más prestigiosa en ese momento. Publicar ahí era dar un hit y de inmediato ir a las ligas mayores”.

Fue hace cincuenta años, en 1962, cuando Joaquín Díez-Canedo fundó una editorial animada por la literatura, avocada a los intereses de un creciente público lector. Jesús Anaya Rosique, investigador académico sobre la historia de la industria editorial mexicana y quien ocupara junto con René Solís la dirección del grupo Planeta México en la década de los noventa, apunta con tino de especialista: “Si revisamos el catálogo editorial y la historia profesional de un gran editor no hay duda de que la de Mortiz es la historia de una aventura editorial impresionante”.

Justo al cumplir veinte años de laborar en el Fondo de Cultura Económica, Joaquín Díez-Canedo tomó la decisión de marcharse, de dejar atrás una fructífera labor cuyo legado son dos colecciones fundamentales en nuestro acervo literario, Letras Mexicanas y Tezontle. Lo esperaba la creación de una editorial que ampliaría los horizontes de nuestra literatura. Con suma modestia, de acuerdo con su estilo de pocas y justas palabras, Díez-Canedo recordó en alguna ocasión, al ser entrevistado por Paloma Ulacia y James Valender: “Nuestra idea era sobre todo editar literatura: novela, poesía y cuento”.

Por su parte, Joaquín Díez-Canedo Flores señala:

Hay que recordar que Mortiz empezó traduciendo novelas importantes, publicando por ejemplo a Goytisolo, traduciendo novelas de Susan Sontag o de William Styron, traduciendo a Marcuse, porque la editorial también tenía una línea de ensayo. Desde luego, también publicando a los autores mexicanos. Yo creo que no hay un solo escritor de valía, que haya escrito algo entre la década de los años sesenta y la de los ochenta, que no tenga al menos un libro publicado en Mortiz.

Los libros publicados en las colecciones Serie del Volador, Nueva Narrativa Hispánica, Novelistas Contemporáneos, Confrontaciones, Cuadernos y Las Dos Orillas, significaron la renovación de la sensibilidad de una época; el descubrimiento de la palabra de los jóvenes; la innovación del imaginario de los lectores; la generosa divulgación de escritores determinantes en nuestras letras; la noticia de la novísima literatura universal.

Joaquín —recuerda Margo Glantz— parecía un cascarrabias, pero era un caballero español, y al mismo tiempo era muy mexicano. Más allá de esa actitud como renuente, digamos, logró formar una editorial muy sólida, de la cual no podemos prescindir. La gran literatura mexicana está ahí.

…Y todo comenzó en la década de los años sesenta, en plena efervescencia de la cultura, una auténtica época de renovación sin precedentes. En el libro Rte: Joaquín Mortiz, publicado en ocasión del homenaje que la Universidad de Guadalajara organizó a Joaquín Díez-Canedo en el marco de la VIII Feria Internacional del Libro, José Emilio Pacheco apunta en el texto Guaymas 33 / Tabasco 106:

Fue una dicha ser joven en los sesenta: editoriales, libros, autores, librerías, revistas, público, todo se conjuntó para hacer de aquellos breves años de 1962 a 1968 lo que hoy vemos como una pequeña edad de oro mexicana.

Y la editorial Joaquín Mortiz fue uno de los pilares sobre los que se edificó la ilusión de entonces, con su apuesta por la literatura, el arte, la reflexión…

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II

De Joaquín Díez-Canedo muchos guardan los mejores recuerdos: un editor como pocos, con la sabiduría que entraña el oficio.

Aurora Díez-Canedo, su hija, recuerda:

Mi papá tenía como habilidad un buen ojo para los libros. Sabía mucho de los libros como objetos físicos. Nunca le gustaron los libros demasiado exquisitos, le gustaban los libros bien hechos, muy limpios, con buena tipografía. Le gustaba el papel, tenía esa parte como técnica; era hábil con las manos. Era muy bueno con las tijeras, recortaba papel, hacía dummies, me acuerdo que hacía los dummies de ciertos libros que le importaban mucho. Diseñaba las páginas interiores, decidía el tamaño de los libros.


   
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Víctor Ronquillo

Nació en México, D.F., en 1959. Se ha especializado como reportero de distintos medios en temas vinculados con la injusticia y la violencia social. Es autor de los libros de testimonio La muerte viste de...


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