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NUEVA ÉPOCA NÚM. 120 FEBRERO 2014 ISSN EN TRÁMITE CON NÚM. DE FOLIO 493 REVISTA MENSUAL
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Francisco González Crussí
Notas sobre un ser humano


Arnoldo Kraus
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NUEVA ÉPOCA | NÚM 120| Febrero 2014| ISSN EN TRÁMITE CON NÚM. DE FOLIO 493

Kraus, Arnoldo , "Francisco González Crussí. Notas sobre un ser humano" [En línea]. Revista de la Universidad de México. Nueva época. Febrero 2014, No. 120 < http://www.revistadelauniversidad.unam.mx/articulo.php?publicacion=774&art=16007&sec=Art%C3%ADculos > [Consulta: Fecha en la que se consultó el artículo].

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Cuando Francisco González Crussí publicó en 1985 Notes of an Anatomist (Harcourt Brace Jovanovich), D. J. Enright destacó en The New York Times Review of Books dos ideas. Una, relacionada con arte y sabiduría: “Lo que es una novedad acerca de estos ensayos es que son ensayos en la vieja, si no difunta, acepción del término”; otra, vinculada con profesión y formas de entender: “Los patólogos saben que cada persona es un individuo único: además de que no hay dos corazones idénticos, a partir del estudio de un pelo mucho puede deducirse acerca del dueño; por si eso fuese poco, las autopsias demuestran la fragilidad de los humanos”.

Esas observaciones han resistido la prueba del tiempo y se han fortalecido. González Crussí, treinta años después de la publicación de Notes of an Anatomist (traducción disponible en el FCE), sigue siendo un autor y ensayista prolijo. En el Timeo, Platón afirmó: “el tiempo siempre está huyendo”. Leer a Francisco atenúa el peso de la huída y la tristeza que deviene no detenerlo.

¿Cuántas vidas caben en una vida? ¿Sólo una?, ¿dos?, ¿tres?, ¿más? González Crussí es muchas vidas. Inmejorable título, y preámbulo de todo lo siguiente, es su libro Partir es morir un poco (UNAM, 1996). Partir, no para huir, sino para mirar, crecer y como metáfora del dolor implícito en dejar terruño, casa, farmacia, progenitores, amigos. Guardo, por manía y costumbre, entre las páginas de los libros, notas, boletos de metro, servilletas del sitio donde leí el libro, cartones con el nombre del bar, recortes de periódicos, y cuando tengo la fortuna, alguna nota o carta del autor.

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Esas manías —me defiendo: no patológicas— enriquecen los libros, regresan el tiempo, favorecen la nostalgia y son buen argumento para quienes nos decantamos por el libro humano, de papel, con pastas y que admite pegatinas y subrayados con lápiz. Entre las páginas de Partir es morir un poco hay una carta, fechada en abril 3, 1997, con el logotipo Children's Memorial Hospital y el nombre Frank Gonzalez-Crussi, M. D. Head of Laboratories. Department of Pathology. Transcribo el primer párrafo:

Querido Arnoldo:
Aquí tienes tu copia firmada del librito autobiográfico… Se trata, como ya lo sabía, de una humildísima edición, de solo mil ejemplares, y además sin ningún beneficio económico para mí… De todos modos, la obra cumplió rigurosamente su cometido, que fue doble: primero, hacerme la psicoterapia (y gratis, para más lujo)… y, segundo, darme el gusto de escribir en el idioma español, que ya por más de treinta años (treinta y cinco para ser exacto) no uso en forma cotidiana.

Dos acotaciones a las observaciones de Francisco. Quienes tenemos la suerte de conocerlo somos testigos de los magníficos resultados de su (auto)psicoterapia. Aunque nadie desearía ser su paciente (es patólogo) admirarlo es regla. Combinar erudición —o cualquier forma de poder, i.e., político, empresarial, deportivo— y humildad es tarea compleja. La mayoría de las veces arrogancia y poder son aliados. La frase de T. S. Eliot, “La única sabiduría que podemos esperar adquirir es la sabiduría de la humildad: la humildad es interminable”, describe a Francisco.

La segunda acotación se refiere a “su regreso” al español. Además del libro mencionado publica ensayos en Letras Libres y otros sitios. En 2012 el FCE editó un delicioso libro, Remedios de antaño. Episodios de la historia de la medicina. Tanto en el libro como en sus artículos impactan la destreza para construir ensayos y la exquisitez del idioma. Léanse en Letras Libres algunos ejemplos: “El estornudo, la nariz y la vida sexual” (mayo 2013), “Nuevo elogio de la calvicie” —espléndido texto a pesar de que Francisco tiene suficiente pelo— (febrero 2011), “La 'Santa Madre' China”, tema al cual recurre con sabiduría: su esposa es china (agosto 2006), así como los ensayos “La electricidad”, “Triacas y mitridatos” y “El enema” incluidos en Remedios de antaño. Erudición y lenguaje sensible son constantes.

Escribe en “El enema”: “El hecho de la corporeidad, que para la mayoría es inevitable —algo que no puede ser más palmario y evidente—, resulta insufrible para una minoría de personas de talante místico. Tener un cuerpo es acumular desechos que diariamente hay que eliminar. Es tener residuos, basura, desperdicios ofensivos, escorias repugnantes. Los místicos quisieran lo imposible: vivir sin el cuerpo”. Copio de “Nuevo elogio de la calvicie”: “La enfebrecida imaginación poética ha venido construyendo, en el curso de siglos, incontables tropos que celebran la cabellera femenina. Hilos de oro, de seda, rayos de sol, azabache, astracán, olorosos vegetales y dulcísimas yerbas: ¿qué no han visto los poetas brotar de la cabeza de la amada?”.

Oriundo de la colonia Obrera, en la ciudad de México, hijo del dueño de la farmacia Virgen María —la esperanza nunca muere—, Francisco comparte, en su primera aproximación autobiográfica, bajo el cobijo de la botica, vivencias personales y familiares. En los negocios paternos o maternos, frente a quien demanda servicio, se construye la vida. Mucho del Francisco ser humano, del eminente patólogo y del ensayista inmejorable se fraguó bajo el calor de las pócimas distribuidas en los anaqueles de la farmacia paterna.

Cuenta Francisco, y cuando lo hace contagia, que a su padre “le sobraba donaire y rumboso estilo”, que “el día de la inauguración vino el párroco de San José de los Obreros a bendecir el sitio”, que “en los anaqueles se alineaban por riguroso orden alfabético los medicamentos, en la S el linimento de Sloan, en la R, el temible y poderoso aceite de ricino”. Años después, Francisco continuó su periplo deshilachando a Francisco: There is a World Elsewhere. Autobiographical Pages (Riverhead Books, NY, 1998), es un “documento personal y un trabajo nostálgico”, donde el autor urde, con maestría, muchas historias: médicas, familiares, melancólicas, memoriosas, filosóficas.

 En Sobre las cosas vistas, no vistas y mal vistas (FCE, 2010), publicado originalmente en inglés, Francisco se empeña, se vierte. En los ensayos del libro explora los vínculos entre observador y observado; se convierte en los otros. Los ojos de González Crussí, además de mirar por medio del microscopio y diagnosticar cánceres o abscesos, miran más allá: penetran alma y psique. Su pulsión para ver es ilimitada; observa con muchos ojos. Los colores de las preparaciones de histopatología superan la imaginación del arcoíris y las formas de la realidad. Esa sensibilidad, aunada a su erudición, le permite ver lo evidente, mirar lo no visto y desmenuzar lo mal visto. ¿Cuántas vidas caben en una vida? En la de Francisco, muchas.


   
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Arnoldo Kraus

Nació en la Ciudad de México el 10 de noviembre de 1951. Médico cirujano por la UNAM. Realizó estudios de posgrado en Medicina Interna y Reumatología e Inmunología Clínica en el Instituto Nacional de la...


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