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NUEVA ÉPOCA NÚM. 120 FEBRERO 2014 ISSN EN TRÁMITE CON NÚM. DE FOLIO 493 REVISTA MENSUAL
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Gratitud del periodista


Jacobo Zabludovski
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NUEVA ÉPOCA | NÚM 120| Febrero 2014| ISSN EN TRÁMITE CON NÚM. DE FOLIO 493

Zabludovski, Jacobo , "Gratitud del periodista" [En línea]. Revista de la Universidad de México. Nueva época. Febrero 2014, No. 120 < http://www.revistadelauniversidad.unam.mx/articulo.php?publicacion=774&art=16009&sec=Art%C3%ADculos > [Consulta: Fecha en la que se consultó el artículo].

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Con un discurso ante la Cámara de Diputados, en abril pasado, Jacobo Zabludovsky agradeció la entrega de la Medalla Eduardo Neri por sus 70 años de actividad periodística. Luego de señalar el significado de la libertad de expresión para la salud de una sociedad, el conductor de míticos programas de televisión y radio esbozó un emotivo recuerdo de su familia y la forma como fue acogida en México.

Esta mañana no vengo a otra cosa más que a dar las gracias.

Recibo hoy la más alta distinción a que puede aspirar un mexicano: una medalla con que se honra la valentía y el patriotismo de Eduardo Neri, quien, hace un siglo, en esta tribuna donde hoy hablo con emoción, arriesgó la vida y perdió la libertad al pronunciar un discurso memorable de repudio a un usurpador. La medalla Eduardo Neri premia al ciudadano por sus hechos, por su conducta considerada ejemplar, por su aportación a la ciencia, al arte o al civismo y la otorgan los legisladores a un individuo perteneciente al pueblo que ellos representan, en un acto único de la máxima dimensión ética y política. Lo entiendo así y acudo a este recinto con el mayor respeto y humildad.

La democracia no puede entenderse sin un Poder Legislativo autónomo, libre y plural. Representa en nuestros días la mejor expresión del anhelo democrático de nuestro país. El Congreso se ha fortalecido al marcar los cauces legales que permiten mayor intensidad del debate en que ningún partido impone su voluntad, donde el diálogo y las negociaciones deciden los asuntos. Esta honorable Cámara ejerce sus facultades constitucionales sin consigna, para llegar a acuerdos emanados del razonamiento, conforme a derecho, sin dependencia de ningún otro poder, cuyos límites son observados con deferencia.

La actitud de Eduardo Neri y sus compañeros marca el principio de una lucha por la democracia de la que esta representación nacional es consecuencia y herramienta viva, no solo por las facultades que le otorga la Constitución sino por ser el reflejo más auténtico de la realidad personificada en cada uno de sus integrantes. La Cámara es hoy resultado de los avances alcanzados en la vida democrática del país. Cada día la tarea parlamentaria adquiere una mayor relevancia, fortalece la división de poderes y mantiene el equilibrio indispensable para avanzar en paz hacia mejores condiciones de vida anheladas por todos los mexicanos.

En la expresión de mi gratitud alienta el reconocimiento a quienes propusieron y apoyaron mi nombre, pero también a quienes no coincidieron o al abstenerse demostraron la madurez de un México plural en que priva el respeto a las opiniones diversas y la decisión unánime o mayoritaria es aceptada por toda la asamblea. En el proceso de discernir el destinatario del galardón se muestra un aspecto valioso de la nueva etapa democrática de nuestra sociedad

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Jacobo Zabludovski
©Agencia Reforma

Eduardo Neri encarna las heroicas denuncias de los legisladores hasta el sacrificio de sus vidas en aras de la libertad. Vivió con otros estudiantes en la calle de La Cerbatana, hoy República de Venezuela, becado con 25 pesos mensuales por el gobierno de Guerrero, y en la Escuela de Leyes enfrentó el contraste entre la intención de los legisladores y el criterio torcido en la aplicación de los preceptos, la corrupción omnipresente y los abusos del Porfiriato que Justo Sierra concretó en una frase: El pueblo tiene hambre y sed de justicia. El diputado Eduardo Neri es en la historia de nuestro país un patriota merecedor de mejor espacio en nuestros libros de texto, porque sin él es más difícil explicar a las nuevas generaciones cómo se gestó el movimiento que orientó el camino de los mexicanos en un instante turbulento y oscuro de su trayecto.

Neri percibió como estudiante los problemas nacionales que no distan mucho de los que todavía padece nuestro México. Neri vio y vivió las injusticias del Porfiriato. Escribió: “había comercios de lujosa ropa, predominando los franceses en el de abarrotes, panaderías, establos, lecherías y montepíos. Era notoria, y origen de reproche y descontento, la diferencia existente entre las clases sociales. Lujo y ostentación de esplendor por los privilegiados, frente a la miseria y escasez hasta de lo más indispensable, padecidas por nuestras multitudes indigentes”.

No es muy distante esta percepción autobiográfica de Eduardo Neri de la que planteó aquí en este recinto, en ocasión similar a esta, el maestro Miguel León-Portilla, quien señaló que las desigualdades —las mismas de hace 100 años— son causa de confrontaciones, quebrantamientos de la seguridad y en ellas están fincadas la pobreza, la miseria, la marginación de gran parte de la población. El camino para atisbar una solución que a muchos podría parecer quimérico es el de la educación, la capacitación y la formación de todos los mexicanos.

Tiene razón Miguel León-Portilla y por ello la tarea que esta Cámara habrá de realizar para concretar, para reglamentar la reciente reforma constitucional en materia educativa reviste la mayor relevancia y sería una tarea a la que en primer lugar se hubiera abocado un mexicano legendario y heroico como Eduardo Neri.

Vengo a dar las gracias porque un periodista ha sido premiado. En 1980 el programa de televisión 24 horas celebró sus primeros diez años con una fiesta insólita en la Universidad de Salamanca, en España, con la presencia de personalidades como Camilo José Cela, Juan Rulfo, José Luis Martínez, Víctor García de la Concha, Fernando Lázaro Carreter y otras cumbres de la literatura española, reunidas ahí con el propósito de fortalecer un esfuerzo para unir a los hispanoparlantes de todo el mundo en esa patria que es el idioma. Recojo las palabras que pronuncié en la bienvenida a los selectos invitados porque hoy, 33 años después, a la luz de las nuevas herramientas de la comunicación, siguen vigentes si partimos de la base de que palabra es poder. El desarrollo de los medios legitima el axioma.

Antes de la imprenta los guardianes del saber y sus únicos usufructuarios eran los religiosos. Los dueños de la información, de la palabra culta y sus significados eran los monjes copistas que reproducían en el claustro los manuscritos sabios. Los dueños de la palabra vulgar eran los juglares placeros y los heraldos reales. Los religiosos devinieron poderosos del Medioevo, y los poderosos del Medioevo controlaban estrictamente la palabra del bufón o la proclama del heraldo.

Pero he aquí que Gutenberg saca de los claustros el conocimiento a golpes de imprenta. La posibilidad de la reproducción mecánica de las palabras modifica la perspectiva cultural y cambia fundamentalmente las estructuras del poder. El libro, primero, el periódico después y, últimamente, los medios electrónicos pulverizan el poder tradicional al diseminar la voz. Cuando los significados de las palabras son fijados por quienes usan de ellas; cuando las masas y los pueblos acceden a una mayor información, se empieza a dar cuerpo al bello sueño que llamamos democracia. En efecto, se mantiene relación entre poder y palabra, pero cambia un poco el sentido de su movimiento. Quien ejerce la palabra y le da significados, el pueblo, tiene derecho a ejercer el poder.

Vista así, la fórmula de la democracia se antoja sencilla: a un ejercicio más intenso de la palabra por parte de los más, corresponde una legitimación de las instituciones populares.

Un vez que los pueblos satisfacen sus necesidades primarias de alimento, vestido, casa y escuela y muchas veces aun sin satisfacer éstas, aspiran a cumplir esa sencilla fórmula de la democracia. La historia de la democracia es la historia del desarrollo de los medios de comunicación, de la masificación de los significados de las palabras. Un pueblo bien informado es un pueblo bien gobernado. Buen gobierno es el que bien comunica. El que nada teme nada tiene que ocultar.


   
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Jacobo Zabludovski

Nació el 24 de mayo de 1928 en la Ciudad de México. Periodista. Su infancia transcurrió en la Colonia Doctores, cerca del Mercado de la Merced, en donde sus padres manejaban una tienda de telas. A los...


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