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NUEVA ÉPOCA NÚM. 120 FEBRERO 2014 ISSN EN TRÁMITE CON NÚM. DE FOLIO 493 REVISTA MENSUAL
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El doble de la Tierra


Leda Rendón
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NUEVA ÉPOCA | NÚM 120| Febrero 2014| ISSN EN TRÁMITE CON NÚM. DE FOLIO 493

Rendón, Leda , "El doble de la Tierra" [En línea]. Revista de la Universidad de México. Nueva época. Febrero 2014, No. 120 < http://www.revistadelauniversidad.unam.mx/articulo.php?publicacion=774&art=16028&sec=Columnistas > [Consulta: Fecha en la que se consultó el artículo].

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La Red es ahora el espacio privilegiado de la ficción: los personajes son los usuarios; la trama es la vida, quizá reinventada por el lenguaje multimodal. La Torre de Babel contemporánea guarda el registro reciente de los deseos y necesidades de cada usuario, por eso han aparecido innumerables ensayos y estudios sobre sus efectos en el individuo. Pero curiosamente es la ficción, que había imaginado ya este libro total, la que sigue ofreciendo mejores alternativas para pensarlo. Junto a la Tierra crece una especie de planetoide que alberga las pulsiones de sus consumidores. Somos absolutamente transparentes y la información es mucha. Si a esto le agregamos que las costumbres de los cibernautas no son inocentes y lo que a diario circula en ella tampoco, nos daremos cuenta de que hay mucho material para manipular. Estamos junto a una bomba de tiempo: carne preciosa para el relato.

Borges hizo una hermosa morfología de los sueños en su conferencia titulada “La pesadilla”. Los sueños, explicados por el latinoamericano, adquieren la luz de la ambigüedad. El escritor plantea tres ideas que parecen describir al espacio virtual. La primera es que quien sueña manipula el sueño. Enseguida afirma que “a cada hombre le está dado, con el sueño, una pequeña eternidad personal que le permite ver su pasado cercano y su porvenir cercano”. Finalmente, deja abierta la posibilidad de que los sueños sean grietas del infierno o del paraíso. Ahora en Internet cualquiera puede contar y manipular una historia como en los sueños. Quien navega tiene una probadita de eternidad, aunque hay también quienes no quieren soltar el paraíso y comienza la patología. De este modo es probable que este “no lugar” sea una grieta del infierno o del paraíso. Es también el mejor ejemplo de la globalización emocional del planeta. Las cosas son tan extrañas que incluso todo esto es probable.

En el cuento “El libro de arena” de Borges, de nuevo él, se respira el temor a un libro infinito. Parece obra del demonio para obsesionar a los hombres. Hoy ese volumen es una realidad, se llama Internet. Analicemos el relato del autor de “Las ruinas circulares”. Un hombre que vende biblias toca a la puerta de quien suponemos es Borges, le ofrece el Libro de arena que, “como la arena, no tiene ni principio ni fin”. Una frase que alimenta el asombro es la que el vendedor profiere cuando Borges no encuentra ni el principio ni el final del libro. Esta sentencia podría definir perfectamente la conmoción que causa la Red: “no puede ser, pero es”. Internet es magia pura hecha realidad. El héroe de la historia se obsesiona con el volumen, se pregunta ¿realmente será infinito? y, si eso es verdad, ¿por qué nadie viene a robárselo? Hoy muchos tenemos en casa este libro que ha cambiado nuestra concepción del espacio y del tiempo. Lo que antes era un cuento fantástico hoy es una realidad.

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La Torre de Babel
©Wikicommons

En la Red el secreto y el disfraz son el motor como en la vida. En sus aguas pensamos que controlamos algo, la realidad es que todo fluye y se modifica de manera inesperada. Este universo de la imagen y el sonido hace adictos a la información y juglares a sus participantes que se relacionan, cada vez más, a través de una interfaz táctil; de una membrana luminosa. ¿Acaso nos gusta estar anestesiados? Sí. El ardor de la huida se ha convertido en nuestra meta, la posibilidad de ser otro es un delirio. Por eso estar en varios lugares y con muchas personas al mismo tiempo es casi inevitable. La realidad está pudriéndose: el espacio virtual es un refugio natural. Ellos lo saben y nos controlan a través de la recompensa inmediata. Con la Web 2.0 se inauguró un espacio para la autoficción, en el que Facebook, Twitter, Hotel Dabo y muchas más redes sociales juegan un papel central.

Por otro lado, está la sensación de que no hay salida frente a un estado represor. Esta nuestra nueva aldea de la información infinita, abismal, fragmentaria, llegó para instaurar la nostalgia como su sello particular. Estamos unidos a ella, es carne de nuestra carne y sangre de nuestra sangre. Vivimos en un mundo que se está colapsando, somos agentes del caos y preferimos pensar que todo regresará a la normalidad. Nada más falso que eso, pero necesitamos un refugio. Así, las pequeñas cosas de la vida, esas que Nabokov rescataba para la literatura, se instalan en la conciencia como alimento necesario para el día a día. No sólo somos sujetos de estadística, cada usuario es parte de la Red: es todos: es uno. El navegante es como el soñador que lo ve todo, es Dios.

Una frase del Viejo Testamento en el Génesis aparece como recuerdo premonitorio: “toda la Tierra tenía una misma lengua y usaba las mismas palabras”. En Internet esta “misma lengua” podría ser la mezcla de imagen, sonido y texto. Enseguida las personas se propusieron edificar una torre que alcanzara el cielo: “hagámonos así famosos y no estemos más dispersos sobre la faz de la Tierra”, profirieron. Después Yahveh vio la torre y se dio cuenta de que todos hablaban un mismo idioma y en consecuencia se dijo: “nada les impedirá que lleven a cabo todo lo que se propongan. Pues bien, descendamos y allí mismo confundamos su lenguaje de modo que no se entiendan los unos con los otros”. ¿Quién será el Yahveh contemporáneo y cuál la estrategia de dispersión?


   
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Leda Rendón

Leda Rendón nació en Tapachula, Chiapas, en 1982. Narradora y periodista cultural. Es egresada de Literatura Dramática y Teatro de la UNAM. Escribe sobre literatura, cine, pintura y teatro en la Revista de...


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