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NUEVA ÉPOCA NÚM. 125 JULIO 2014 ISSN EN TRÁMITE CON NÚM. DE FOLIO 493 REVISTA MENSUAL
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El presente del placer


Fabienne Bradu
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NUEVA ÉPOCA | NÚM 125| Julio 2014| ISSN EN TRÁMITE CON NÚM. DE FOLIO 493

Bradu, Fabienne , "El presente del placer" [En línea]. Revista de la Universidad de México. Nueva época. Julio 2014, No. 125 < http://www.revistadelauniversidad.unam.mx/articulo.php?publicacion=779&art=16253&sec=Rese%C3%B1as > [Consulta: Fecha en la que se consultó el artículo].

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Cartografía de ficción hispanoamericana

 

¿Cuáles son los derroteros por los que se encamina el arte narrativo latinoamericano en la actualidad? A diferencia de otras épocas, los senderos son múltiples y los resultados disímbolos. No obstante, la presencia de autores con diversos orígenes, preocupaciones, métodos y obsesiones nos habla de un territorio rico en experiencias estéticas y literarias. Para orientar a nuestros lectores en la larga e imparable marcha de la ficción en español, presentamos un puñado de paraderos en los que se analiza la obra de tres narradores mexicanos y dos argentinos.

 

Hace ya la friolera de unos quince años, Francisco Hinojosa me pidió que leyera un esbozo de novela sobre la cual tenía dudas. Nunca supe con certeza su naturaleza, pero me llamó la atención que un escritor como él las tuviera. Antes bien se antoja el tipo de autor que comete sus creaciones con convicción y contundencia. No recuerdo el título que llevaban entonces los primeros capítulos de Emma, pero sí que era distinto. Enseguida de la primera lectura, amadriné a Emma y alenté a su creador a explotar la mina de oro que traía en manos o, mejor dicho, en la imaginación: una parodia pornográfica de las aventuras de Harry Potter. En esa época, la señora Rowling conocía un inaudito éxito con estos libros para adolescentes, pero no creo que el éxito comercial fuese el motor del proyecto de Francisco Hinojosa. Había una unanimidad sospechosa en torno a esta adicción, como si la inglesa hubiera encontrado una receta que saciaba el hambre literaria de las nuevas generaciones. Tal vez, en el fondo, pero muy en el fondo, a Francisco Hinojosa le picó el pundonor que esa señora le robase la atención de los niños que suelen ser sus críticos más implacables y fanáticos. Pero esto sería lo de menos, porque el inconsciente de Francisco Hinojosa es mucho más insondable y misterioso que el de la mayoría de los escritores. Cómo allí surgen proyectos como Emma y todos sus anteriores relatos es un enigma que sólo podría desentrañar una novela escrita por él mismo.

Entonces, imaginen a una joven tan desgraciada y dotada como Harry Potter, que resulta becada para estudiar en la “Escuela Bataille de Sexo y Prostitución de Francia”. Traten de imaginar el cursus de la carrera, el sistema de selección y calificación de semejante establecimiento, el curriculum vitae de los profesores y la naturaleza de sus especialidades, el perfil de los alumnos y sus ambiciones, y lo más seguro es que no acertarían a vislumbrar la décima parte de la novela de Francisco Hinojosa. No quisiera develar lo que sólo a él se le ocurre, haciéndonos sentir de paso como flacos y faltos de imaginación, pero me permitiré dar unos ejemplos de las materias impartidas en la Escuela Bataille: “Introducción al coito y orgías” acerca de la cual advierte un alumno: “Por si no lo sabes, sólo ocho alumnos de Bataille han sacado 9.5 en introducción al coito en toda su historia. Nunca ha habido un diez. En cambio, en la clase de orgías siempre ha sido fácil pasar los exámenes. Lo verdaderamente difícil es hacerlo entre tres”; “Métodos anticonceptivos y prevención de enfermedades venéreas”, cuya primera clase concluye con la advertencia del profesor  Baltrusaitis: “Espero que quede claro que tanto la embarazada como el eyaculador quedarán reprobados en la cátedra que imparto. Esta escuela no es una maternidad. Al segundo embarazo, deseado o no deseado, los responsables serán dados de baja. ¿Alguna duda?”; “gastronomía afrodisiaca”, durante la cual el profesor Georges Brillat se propone realizar la siguiente receta: “un faisán relleno de trufa negra de Périgord, castañas glaseadas, pétalos de crisantemo, seis hebras de azafrán iraní, dos rebanadas delgadas de tocino, una cucharita de semillas de cardamomo verde y sal negra de Hawaii”; “lucha en lodo y carrera en lodo con obstáculos”; “filología sexual”, cuyas clases, según una alumna, “son muy aburridas. Y las palabras más complicadas de definir son precisamente coger, follar, copular, fornicar. Tienen mayor complejidad semántica que muchas palabras que usamos todos los días: agua, pan, aire, amor…”.

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Entre los compañeros de Emma de Brantôme, mencionemos a “Alain Guermantes, nacido en Lyon pero educado en Orange, fornido, desagradable, de piel cenicienta, con nalgas redondas, peludo, adicto a las magdalenas y pariente lejano de Anatole France”; y entre los más destacados ex alumnos a “El Loco Avellaneda, originario de Medellín, Colombia, que logró romper un récord Guinness: copuló en un solo día 28 veces con 28 hembras distintas, incluida una cabra” o a “Gigi Rênal, la creadora de la Asociación Masoquista de Grenoble, la misma que otorga anualmente el prestigioso premio Venus de las Pieles, conocido también como el Nobel del masoquismo”. Como se advertirá, los patronímicos de los personajes es uno de los juegos más refinados de la novela y nadie se salva en la disparatada mezcla de referencias.

La novela suele publicitarse como una parodia pornográfica pero, en realidad, hay poca pornografía en este delirio narrativo que asimismo resulta ser una parodia a la segunda potencia de la fábula de Cenicienta. Lo que sí hay, en cambio, es una seriedad y un rigor para desarrollar hasta sus últimas consecuencias la idea inicial. La eficacia de la parodia reside precisamente en esto: en tomarse en serio el juego y explotarlo con una naturalidad que supone una ecuanimidad de tono, muy difícil de sostener cuando la carcajada amenaza desatarse a cada página. Lejos de ser una parodia pornográfica, al contrario, entreleo en la novela un rescate del amor que la gran mayoría de nuestros contemporáneos tienden a confundir con una gimnasia o recetas gastronómicas y psicológicas. Acerca de Un tipo de cuidado (2000), Christopher Domínguez subrayaba con razón la capacidad de distorsión de los relatos de Francisco Hinojosa, y yo misma, a propósito de un libro anterior —Memorias segadas de un hombre en el fondo bueno y otros cuentos hueros (1995)—, insistía en que la originalidad de Francisco Hinojosa proviene de una progresiva radicalización de su propio estilo. Algunas palabras podrían resumirlo: desenfado, desparpajo, desenfreno o descaro, cuyos matices son tan difíciles de deslindar como las palabras estudiadas en la clase de filología sexual impartida en la Escuela Bataille. Por lo demás, este estilo tan único oscila entre la enormidad y el detalle que opera como un agresivo grano de arena en la relojería del relato.

“A diferencia de Swift, su heredero Hinojosa dejó de creer, hace centurias, que la sátira tenga algún fin pedagógico —observa Christopher Domínguez— o sea una forma elusiva o clandestina de la denuncia”. En efecto, podría encontrarse, a posteriori, una motivación latente en los relatos de Francisco Hinojosa, que redima la aparente gratuidad de sus creaciones. Esto mismo acabo de hacer viendo en Emma una defensa tácita del amor contra todas las distorsiones y tergiversaciones que nuestra época comete a diario. Pero también puedo equivocarme adjudicando a la novela una segunda intención de la que quizá carezca. ¿No basta con el presente del placer que nos ofrece? El placer de la lectura que no tiene otro fin que sí mismo. Es una emoción tan excepcional en nuestra literatura que habría que aquilatar las creaciones de Francisco Hinojosa como el tiempo de la infancia, de sus juegos y sus invenciones, que hemos perdido y que, sin embargo, parece volver a cobijarnos bajo el aguijón de algunos efímeros estímulos. Francisco Hinojosa es uno de ellos y, por esta sola razón, hay que leerlo.

 

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Francisco Hinojosa, Emma, Oaxaca, Almadía, 2014, 176 pp.


   
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Fabienne Bradu

Nació en Francia y reside en México desde 1979. Ensayista y profesora. Doctora en Lenguas Romances por la Universidad de La Sorbonna, Fabienne Bradu, donde ha colaborado como crítica literaria en diversas...


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