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NUEVA ÉPOCA NÚM. 125 JULIO 2014 ISSN EN TRÁMITE CON NÚM. DE FOLIO 493 REVISTA MENSUAL
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A través del espejo
Dos piedras sospechosas y un burro


Hugo Hiriart
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NUEVA ÉPOCA | NÚM 125| Julio 2014| ISSN EN TRÁMITE CON NÚM. DE FOLIO 493

Hiriart, Hugo , "A través del espejo
Dos piedras sospechosas y un burro" [En línea]. Revista de la Universidad de México. Nueva época. Julio 2014, No. 125 < http://www.revistadelauniversidad.unam.mx/articulo.php?publicacion=779&art=16263&sec=Columnistas > [Consulta: Fecha en la que se consultó el artículo].

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I. FIN DEL MUNDO

Nadie sabe cómo se filtró la noticia ni cómo llegó la piedra a Omaha, Nebraska. Es pesadísima. Se ignora por qué pesa de ese modo. Los gobiernos suplican continencia y tacto en la divulgación de la noticia. Parece que no es verdad que el mineral, si es mineral, muda de forma y de tonos, siempre suaves, de color. Lo que es cierto, ante la perplejidad de los sabios, es que la piedra crece, crece no hacia arriba sino hacia los lados, como arrastrándose por el suelo y, si se la corta, cada trozo, aun los pequeñísimos, crece más aprisa. Si se le presentan obstáculos, tratando de contenerla, la piedra crece por las paredes y se abre paso rompiendo el techo con fuerza terca e imparable. Todo esto inquieta, deberíamos decir al punto de la histeria, a los gobiernos reunidos en el Consejo de Seguridad de la ONU, que discute a puerta cerrada y en sesión permanente, sin haber alcanzando, parece, ninguna conclusión.

Espanto y perplejidad crecieron cuando se supo que una piedra con las mismas características que la de Nebraska fue hallada en Siberia, otra en Marsella y otra en Australia, y se teme que puedan proliferar por otros lugares.

 

II. PIEDRA VOLADORA

Ahora, supongamos que alguien pone en tus manos una piedra pequeña, oscura, pesada y dura. Tú la examinas y no encuentras en ella nada raro. Tal vez sólo el peso. Lo muy pesado siempre es intrigante. Y supongamos que te informan que esa piedra es un meteorito, caído, digamos, en Tlalpan. La pregunta es: ¿cómo cambia esa información tu apreciación de la piedra?

Para algunos, la noticia de que esa piedra cayó del cielo acrecienta de inmediato su valor; para otros, no. Los primeros vuelven a mirar la roca, nombre que dan los geólogos a las piedras, y la imaginan volando allá arriba, en la estratosfera, y este pasado los conmueve. A otros, en cambio, esta noticia los deja impasibles, y se limitan a indagar con indiferencia: “No me diga, ¿de qué está hecha?”.

Para quienes tuvieron la primera reacción, la piedra se hizo símbolo o, mejor dicho, cobró vida simbólica. Para los de la segunda posibilidad siguió siendo materia inerte y nada más. El símbolo tiene un papel mediador entre lo presente y lo ausente. El aerolito, sin dejar de ser la piedra que es, nos conecta con la experiencia del viaje interplanetario. Puede decirse que, de algún modo, el vuelo está en la piedra.

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La “Gran piedra” de Cloughmore
©Wikicommons

La mentalidad propicia al simbolismo es la mentalidad artística y religiosa. Es más arcaica, es decir, más infantil y primitiva que la otra. Pero estos dos términos no deben entenderse peyorativamente. Sobre todo, no como un estadio de inmadurez, de precariedad mental, rebasable y, de hecho, ya ampliamente rebasado, por el imperante pensamiento científico. El pensamiento simbólico es consustancial al ser humano, y puede coexistir sin problemas al lado del científico.

Pero, eso sí, es mucho más antiguo.

Desde que el mono astuto empezó a humanizarse, allá en el Rift Valley africano, es religioso y es artista. El homo sapiens y el homo religiosus se yerguen juntos. No se sabe qué se desarrolló primero, el lenguaje o la religión, lo más seguro es que se desarrollaron al mismo tiempo y juntos surgieron como respuesta al asombro de la existencia, supongo.

Si te informan que la piedra que ponen en tu mano viene de la Luna puede tener valor simbólico, es decir, la piedra es intermediaria entre lo presente y lo ausente. ¿Ausente? Tienes en la mano un trozo de Luna.

 

III. AMOSQUILARSE

Repasando Excursiones e incursiones, que figura en el segundo tomo de las obras de Octavio Paz, apoteosis de la curiosidad, puntería e inteligencia del poeta que es imposible que nos cansemos de recorrer de ida y vuelta una y otra vez, me sorprendió este haiku de Tablada, que, no sé por qué, no conocía, dice así:

Mientras lo cargan
Sueña el burro amosquilado
En paraísos de esmeralda.

Amosquilarse, dice el DLE: Dicho de una res: Refugiarse, huyendo de las moscas en lugar fresco o frondoso.


   
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Hugo Hiriart

Nació en la Ciudad de México el 28 de abril de 1942. Narrador, dramaturgo, guionista y ensayista. Estudió filosofía en la FFyL de la UNAM. Ha sido director y productor del Teatro Santa Catarina y director...


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