UNAM
NUEVA ÉPOCA NÚM. 126 AGOSTO 2014 ISSN EN TRÁMITE CON NÚM. DE FOLIO 493 REVISTA MENSUAL
Inicio   >>> Artículos   >>>   Geney Beltrán Félix

Entrevista con Mario Vargas Llosa
El sesgo crítico de la ficción


Geney Beltrán Félix
citar artículo
citar
NUEVA ÉPOCA | NÚM 126| Agosto 2014| ISSN EN TRÁMITE CON NÚM. DE FOLIO 493

Beltrán Félix, Geney , "Entrevista con Mario Vargas Llosa. El sesgo crítico de la ficción" [En línea]. Revista de la Universidad de México. Nueva época. Agosto 2014, No. 126 < http://www.revistadelauniversidad.unam.mx/articulo.php?publicacion=780&art=16278&sec=Art%C3%ADculos > [Consulta: Fecha en la que se consultó el artículo].

PDF
aumentar letra disminuir letra
1 / 2

Untitled Document

 

El escritor peruano Mario Vargas Llosa, el más reciente Premio Nobel de Literatura que ha recibido la lengua española, recuerda sus tiempos de juventud literaria hace medio siglo, cuando, viviendo en Europa, tuvo la oportunidad, el tiempo y las energías para acometer la escritura de dos novelas ambiciosas y complejas que lo situaron en el centro del escenario literario de Hispanoamérica: La ciudad y los perros y La casa verde.

 

A raíz del estreno de la adaptación teatral de su primera novela La ciudad y los perros, en el Teatro Julio Castillo de la Ciudad de México, Mario Vargas Llosa visitó el país en noviembre pasado. Tuve la oportunidad de conversar con él en torno a sus años de juventud literaria, medio siglo atrás: el año 1963 en que debutó como novelista con, precisamente, La ciudad y los perros y cuando ya estaba trabajando en su segunda obra del género, La casa verde. El Premio Nobel de Literatura 2010 se mostró relajado, como gustoso de recordar esa etapa fundamental de su trayectoria.

 

Don Mario, ¿cómo fue el proceso de escritura de La ciudad y los perros?

Comenzó con la experiencia de pasar dos años en el colegio militar Leoncio Prado, en el Perú, en los años 1950 y 51. Era un colegio bastante especial, con solamente los últimos tres años de la secundaria. Era militarizado, así que daba, al mismo tiempo que el currículum regular de la enseñanza, una formación militar, de tal manera que los alumnos salían con grado de oficiales de reserva. Era muy peculiar, porque en un país tan fragmentado y dividido el colegio militar era un pequeño Perú en el que había muchachos de casi todas las clases sociales y de todas las regiones. Entraban incluso alumnos de familias muy humildes, de origen campesino, gracias a un sistema de becas. En cierta forma era un Perú en pequeño formato. Lógicamente ahí se reproducían las tensiones, los prejuicios y la violencia de la sociedad peruana.

Para mí fue una experiencia muy instructiva. Yo descubrí en esos dos años que el Perú era algo muy distinto de lo que yo creía. Desde que estaba en el colegio tuve la idea de escribir alguna vez una novela inspirada en las experiencias leonciopradinas. Eso fue La ciudad y los perros, aunque no escribí la novela inmediatamente. Más bien, necesité una perspectiva, un tiempo, incluso una distancia física, porque la escribí en España, adonde había ido yo a hacer un posgrado. Me tomó mucho trabajo. El libro me ayudó a descubrir el método de trabajo que prácticamente seguiría a partir de entonces en todas las cosas que he escrito. Al mismo tiempo, me ayudaron muchos maestros que admiraba y de los que había aprendido a utilizar la técnica, los puntos de vista, la manera de narrar, la manera de ocultar datos para darles mayor significación o presencia en una historia.

Comencé a escribir la novela en Madrid, en una pequeña tasca, cerca de El Retiro, adonde yo me iba a leer y a escribir luego de las clases del doctorado que estaba haciendo en la Complutense. La terminé tres años después, en París. Fue una experiencia que ahora recuerdo, claro, como lejana pero con cierta nostalgia. Fue la experiencia que hizo de mí realmente un escritor.

imagen
Mario Vargas Llosa durante la entrevista
© Confabulario TV

 

Usted le escribió una carta a su amigo Abelardo Oquendo en la que le decía: “En la novela avanzo y me retuerzo; me cuesta mucho trabajo. No tengo la menor idea acerca de cómo me está saliendo pero me siento embriagado. Escribir es lo único realmente apasionante que existe”. ¿Lo recuerda así?

Esas eran las emociones que sentía mientras escribí la novela. En primer lugar, era maravilloso disponer de tiempo gracias a la beca que tenía en Madrid, un tiempo que no había tenido antes en Lima, donde la mayor parte de mi energía y mi tiempo estaban entregados a trabajos alimenticios. Escribía un poco a salto de mata.

En cambio, en Europa pude trabajar con mucha mayor disponibilidad. Además, esta novela me estaba dando vueltas en la cabeza desde hacía muchos años. Así que por fin ponerme a escribirla era maravilloso, y al mismo tiempo muy difícil porque uno tiene que aprender el oficio sobre la marcha. Lo que uno hace como escritor tiene que ver mucho con su personalidad, su psicología y su idiosincrasia. La ciudad y los perros es un libro muy entrañable porque es la que me enseñó a escribir novelas y me enseñó el tipo de escritor que no quería ser y el que sí hubiera querido ser.

 

En La ciudad y los perros, El Poeta, un personaje, escribe cartas de amor y novelitas eróticas por encargo de sus compañeros. En algún momento de la trama eso se le revierte. Las autoridades del colegio amenazan con chantajearlo. ¿Hay ahí un intento de exorcisar una forma negativa de la escritura?

En el colegio se exaltaban mucho la virilidad y el machismo. No entraba en ese ambiente una vocación artística y creativa como la literatura, a menos que se le diera una función distinta. Escribir cartas de amor o novelitas pornográficas para los compañeros era un tipo de literatura que no estaba reñida con la virilidad. Supongo que fui empujado por el ambiente a hacer ese tipo de “literatura”, llamémoslo así entre comillas.

Mi padre veía con mucho temor mi vocación literaria; pensaba que era una carrera que lo condenaba a uno al fracaso y a la frustración económica, y entonces pensó que un colegio militar iba a acabar con esa veleidad. Ocurrió todo lo contrario: no sólo no acabó con ella sino que me convirtió en un escritor profesional, en cierta manera, y en un lector voraz. En el colegio leí muchísimo, incluso algunos libros que me marcaron profundamente, como Los miserables, de Victor Hugo, una historia tan ambiciosa y compleja que uno tenía la impresión de que la vida entera se reproducía en sus páginas. Aunque no fui feliz en el colegio, pues el internado era muy duro, y había mucha violencia entre los estudiantes, a la larga yo le estoy agradecido porque, en primer lugar, me enseñó la verdad de mi país, que yo desconocía —que era un país de mucha violencia, de grandes desigualdades y enconos—, y por otra parte me dio una experiencia con la que escribí mi primera novela. Así que, hechas las sumas y las restas, al Colegio Leoncio Prado le estoy más bien agradecido.

 

La ciudad y los perros presenta ese microcosmos del Colegio Leoncio Prado como una imagen de lo que es la sociedad peruana de los cincuenta. Al escribir la novela, ¿usted tenía conciencia de la repercusión que implicaba una lectura tan crítica del Perú?

Yo estaba muy marcado por la idea que Jean-Paul Sartre se hacía de la literatura. En esos años, el existencialismo francés tenía mucha influencia en el mundo entero, por supuesto también en América Latina. Entre los existencialistas, las ideas de Sartre fueron las que me impresionaron más: su idea de que escribir no era solamente una actividad de tipo artístico, sino también un compromiso social, que a través de la literatura uno podía actuar en la Historia que estaba ocurriendo, que era muy importante que un escritor se comprometiera con su sociedad, que participara a través de su trabajo de escritor en el gran debate público, apoyando las mejores opciones; y que la literatura debía tener un sesgo crítico. Esas ideas me impregnaron mucho, y se reflejan en La ciudad y los perros.


   
    subir     PDF

Geney Beltrán Félix

Nació en Culiacán, Sinaloa, el 4 de junio de 1976. Editor, narrador, traductor y ensayista. Estudió lengua y literaturas hispánicas en la UNAM y literatura inglesa en el Victoria College de la Universidad de...


Leer más   »
Secciones de la Revista
Sitios de interés