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NUEVA ÉPOCA NÚM. 145 MARZO 2016 ISSN EN TRÁMITE CON NÚM. DE FOLIO 493 REVISTA MENSUAL
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Jorge F Hernández
“Hay quienes lastiman su corazón de tanto usarlo…”


Gabriela Curiel
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NUEVA ÉPOCA | NÚM 145| Marzo 2016| ISSN EN TRÁMITE CON NÚM. DE FOLIO 493

Curiel, Gabriela , "Jorge F Hernández. “Hay quienes lastiman su corazón de tanto usarlo…”" [En línea]. Revista de la Universidad de México. Nueva época. Marzo 2016, No. 145 < http://www.revistadelauniversidad.unam.mx/articulo.php?publicacion=799&art=17098&sec=Rese%C3%B1as > [Consulta: Fecha en la que se consultó el artículo].

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Muchas veces intuimos que ser escritor nada más se trata de una postura rebelde hacia todo, de una complicada manera de ser y expresarse, de un modo de vivir bohemio y onírico en donde un día se nos presenta una revelación, una musa: La inspiración, y escribimos como si se nos fuera acabar el mundo entre teclas, ideas, oraciones, descripciones y demás. Sin embargo, la vida de un escritor no es así, uno se sienta todos los días a escribir y escribir, sucesos, cosas, historias, se sienta por horas a garabatear y reinventar la realidad una y mil veces, tal como si fuera un trabajo digno de una empresa, revisando ideas, archivos, encontrando un error, buscando la mejor manera de adecuar un texto, es un trabajo arduo y que está degradado por la idea romántica del escritor errante, pasional y chiflado.

Ser escritor es una experiencia intelectual vasta, la tarea de relatar los grandes o pequeños temas de la vida de maneras diversas a lo ya contado es una aventura de la cual no sabes qué tan bien librado saldrás de ella. Ser escritor es tener una disciplina constante y empezar desmarañar las cuestiones de la vida para plasmarlas en unas cuantas oraciones o conjeturas o palabras. Es un trabajo de día a día. Así lo expresa Jorge F. Hernández en su antología Solsticio de infarto, en donde se reúnen algunas de las publicaciones en las que el autor trabajó en su columna semanal “Agua de azar” en el periódico Milenio Diario durante quince años; en este antología se recapitulan los ensayos, las crónicas, algún cuento, experiencias con escritores y con editores queridos, o simples vivencias etcétera.

 

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Jorge F. Hernández obtuvo el grado de doctor en Historia por la Universidad Complutense de Madrid, en el 2000 ganó el Premio Nacional de Cuento Efrén Hernández por su texto “Noche de ronda”; su novela más conocida, La Emperatriz de Lavapiés, fue finalista para el Premio Internacional de Novela Alfaguara; en 2009 publicó su novela Réquiem para un Ángel, entre otros tantos trabajos.

Ser escritor es el resultado de la disciplina de años, no es sólo el producto de la inspiración, no es sólo aquel que crea un Macondo o una Comunidad del Anillo, va más allá, el trabajo del escritor consiste en correr la cortina sobre lo que pasa día a día en revelar esas pequeñas historias que son de uno y de muchos. Solsticio de infarto es la recopilación de todos esos instantes del escritor inmersos en una modernidad, a veces compleja, y sin embargo, es el conjunto de textos que indica una etapa resistencia de Jorge F. Hernández hacia la vida antes de que le diera un infarto al corazón en 2011.

En esta antología tropezamos con una visión crítica de la vida en México y la nostalgia por el transcurrir, no obstante, el autor no deja de ser humorista. En “Medio siglo en piedra” nos devuelve a la memoria la caricatura creada por William Hannah y Joseph Barbera, que recordamos algunas viejas generaciones: Los Picapiedra, en este ensayo Hernández empieza a imaginar lo que sería vivir en una edad de piedra en donde los dinosaurios domesticados existieran y las personas con apellido de algún tipo de piedra también: “La serie de dibujos animados Los Picapiedra, titulada en inglés como The Flintstones, cumple medio siglo de vida. Lo celebro porque hay días en que quisiera presentarme ante el mundo descalzo, enfundado en una piel de guepardo con motas, encuerado pero con corbata; hay días en que quisiera contar con la incondicional amistad de un vecino llamado Pablo Mármol…” Entre tanto imaginar la vida en un estilo de piedra perpetuo, Jorge F. Hernández no deja de lado el recuerdo punzante de la realidad en la que vivimos: “Se confirma: el mundo —o bien, la vida— no es más que una inmensa cantera de donde se desprenden a diario las largas historias o los cuentos cortos de nuestra existencia; relatos como lascas donde se vierten anécdotas; triunfos y desgracias como mármoles o lápidas donde se van hilando las tramas de nuestras vidas: cada biografía, una sucesión de narraciones de todas las cosas que pensamos y hacemos, revuelta a la memoria de todos los pretéritos con el futuro incierto.” Hernández expresa que nos quedamos de piedra al ver las noticias lacerantes en todas partes una y otra vez: “Por hoy no queda de otra: contra todos los tormentos adultos del mundo, las mismas noticias de desgracias recurrentes y tedio inquebrantable de lo aburrido, alzo la voz en cuello y lanzo un sincero ¡¡¡Yaba-daba-doo!!!

El aspecto crítico del autor siempre se refleja en cada una de sus publicaciones, en los textos reunidos en esta antología Jorge F. Hernández nos proporciona la impresión de aquel ciudadano enojado y entristecido por el mal ejercicio de la política y la justicia en nuestro país. En “Primer grito” y “Otro grito” nos crea esa chispa que cuestiona qué es lo que realmente debemos celebrar el 15 y 16 de septiembre, que a los mexicanos se nos adelanta la resaca de ver a la sociedad ultrajada y ciega, en donde la historia de México se resume en una banal alucinación etílica, la sinvergüenza del despilfarro de tres millones de pesos para hacer una celebración efímera de la Independencia de México en medio de un país azotado por la pobreza. El autor reclama al gobierno mexicano y reclama también a los ciudadanos que de alguna manera somos partícipes de la situación en la que nos encontramos: “El error del ciudadano común fue suponer o esperar que nuestros gobernantes estarían al altura del momento histórico: inundados con el agua por arriba de las rodillas se ven incluso más chaparros, vadeando a paso tambaleante las desbordadas aguas negras del enanismo etílico, marasmo de contradicciones y tautologías enquistadas, no pueden más que fingir conmemoraciones los que son nietos y bisnietos de la dictadura que precisamente se derrumbó con la Revolución Mexicana que empezó hace un siglo.”

Aborda con gran maestría aquellos recuerdos de grandes figuras de la literatura, el cine, la música, la pintura, entre otros, tales como Jorge Semprún, John Lennon, Bob Dylan, Josefina García Marruz, Carlos Fuentes, los ensayos de Montaigne, Alí Chumacero, Antonio Alatorre, Eliseo Alberto, películas de Luis Estrada... En la crónica “Gallo mudo” aborda el evento funerario de Carlos Monsiváis y sobre el ardid suntuoso que este significó el autor expresa: “El propio Muñoz Molina subraya que: ‘viendo su ataúd cubierto con la pertinente bandera sobre un gran catafalco y custodiado por uniformes me acordé del hombre sigiloso e irónico al que sólo conocí brevemente y me pareció que tanta pompa lo habría incomodado, le habría inspirado con seguridad algún brote de ese humorismo negro que él admiraba tanto en el cine de Buñuel’”. Se dedica también a la figura literaria de Armando Jiménez, cronista extraoficial de la Ciudad de México y de su obra Picardía mexicana: “Quien lo lee se vuelve adicto a la detección de erratas, no con el afán académico del pontificador, sino con la carcajada abierta de quien no se duele ante folclóricos lenguajes enredados albures que harían reír al propio Quevedo de hace siglos y que ponen en sus sitio a intelectuales mamones de hoy en día, tanto como a los engreídos políticos y poderosos empresarios que la pasan metiendo la pata en sus propias fauces”. Solsticio de infarto regala dos grandes sorpresas al lector: el hermoso texto escrito por Juan Villoro en 2011: “Hay quienes lastiman su corazón de tanto usarlo. Es el caso del escritor Jorge F. Hernández que está en el hospital después de sufrir un infarto. Sus síntomas fueron diagnosticados por López Velarde: ‘Mi corazón, leal se amerita en la sombra’”; y la fechoría deAlejandro Magallanes, que publicó algunos de los dibujos divertidos, satíricos y reflexivos que ha hecho Jorge F. Hernández en sus libretas.

Solsticio de infarto es la evidencia de aquellos momentos que componen la existencia de Jorge. F. Hernández, sin embargo, es también la meditación constante de las segundas oportunidades que la vida suele dar, en el texto que le da nombre al libro, el autor nos describe cómo es que se encaminó a un segundo infarto al corazón, narra como era su vida antes de que sobreviviera a un ataque mayúsculo al corazón, pasó por los casi sesenta minutos más quietos e interminables de su vida.

Solsticio es el movimiento de la Tierra que hace que los días se vuelvan más largos, pone pauta al cambio de las estaciones y acaece dos veces cada doce meses, para Jorge F. Hernández su existencia cambió en un momento y el instante más largo de su vida; es así como pasa con el solsticio, nos vamos a dormir y en un santiamén ya es un nuevo día, y sin embargo, pasamos dormidos más que de costumbre. El autor explica cómo es que cada respiro, movimiento, pensamiento, persona, son parte importante de la vida y que sin esos gestos muchas veces no estaríamos completos: “El solsticio de infarto significó la vida que se quedaba quieta, en vilo y la espera de que el corazón palpitara de nuevo”.

Vuelvo a recordar que un buen escritor se hace al narrar lo que acontece en nuestra existencia, las grandes historias pasadas propias o ajenas o mundiales, los fragmentos de la vida de todos y de una ficción en particular, el rompecabezas de la realidad desolada que presenciamos llena de noticias malas, de futbol cotidiano, de desastres naturales, del gobierno corrompido, etcétera, de todo lo que nos comprende y es como si la Humanidad estuviera compuesta de millones de piezas cada una únicas y parte de la gran obra del mundo la vida y su cotidianidad. Solsticio de infarto es la recopilación de las vivencias de Jorge F. Hernández, porque ¿qué es la vida sino eso que cabe y se acaba en un abrir y cerrar de ojos poniendo el corazón en ella? Así como pasamos de invierno a primavera.

 

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Jorge F. Hernández, Solsticio de infarto, Almadía, Oaxaca, México, 2015. 370 pp.


   
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Gabriela Curiel

Estudiante de la carrera de Lengua y Literaturas Hispánicas de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM.


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