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NUEVA ÉPOCA NÚM. 145 MARZO 2016 ISSN EN TRÁMITE CON NÚM. DE FOLIO 493 REVISTA MENSUAL
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Tintero
¿Dónde va el acento?


Álvaro Matute
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NUEVA ÉPOCA | NÚM 145| Marzo 2016| ISSN EN TRÁMITE CON NÚM. DE FOLIO 493

Matute, Álvaro , "Tintero. ¿Dónde va el acento?" [En línea]. Revista de la Universidad de México. Nueva época. Marzo 2016, No. 145 < http://www.revistadelauniversidad.unam.mx/articulo.php?publicacion=799&art=17109&sec=Columnistas > [Consulta: Fecha en la que se consultó el artículo].

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In memoriam Rosa Camelo

 

A principios de febrero apareció un libro coordinado por Evelia Trejo, Aurora Cano Andaluz y Manuel Suárez Cortina, publicado por nuestra Universidad y la de Cantabria. Su título, Elites en México y España. Estudios sobre política y cultura. Es el tercer producto de un fructífero convenio entre las dos casas de estudio, que permitieron que un grupo de académicos de ambas —yo entre ellos— nos dediquemos a estudiar casos de historia comparada México-España, enmarcados en lo que con amplitud llamamos la época liberal, que abarca de 1860 a 1930, años más, años menos. En la presente ocasión, el estudio está enfocado a escudriñar aspectos de las elites política, económica y cultural de los dos países. Si el lector ya lo advirtió, las dos veces que menciono la palabra, una por el título y otra por el objeto de estudio, se habrá percatado de que la escribo como palabra con acento grave y no esdrújulo, como es común.

 

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Si bien no fue objeto de una discusión muy argumentativa, predominó mi punto de vista y todo el libro se convirtió en un documento lingüístico que ilustra el uso de la palabra elite como grave y no esdrújula. ¿En qué me apoyé? Mi memoria registra un artículo de Gabriel Zaid aparecido hace años en Vuelta, en el que —de manera muy convincente, al menos para mí— argumentaba que elite rimaría con quelite y no con satélite. No recuerdo otros detalles, pero la pertenencia del autor a la Academia de la Lengua me hizo otorgarle la autoridad suficiente para ampararme en la manera como utilizaría el vocablo. Mi vehemencia se impuso sobre los miembros del seminario —y los editores—, ya que, ante la duda, otro académico perteneciente a nuestro ya citado seminario, Vicente Quirarte, expresó que los dos modos eran correctos. La labor editorial le dio coherencia a la opción grave, y así salió el libro. Al tiempo de escribir esta nota, leo un interesante librito del abogado e historiador Juan Federico Arriola, Belisario Domínguez y la rebelión de las élites en México (1903-1913). Aquí ganó la esdrújula, como lo hizo hace décadas la traducción de un clásico de la sociología del siglo xx: La élite del poder, de C. Wright Mills. El marcador gana 2-1 a favor de la esdrújula en mis ejemplos. No me atrevo a cuantificar, pero algo me dice que la esdrújula se impone. Gracias a la doctora Evelia Trejo acudimos al siempre bien recordado Pepe Moreno de Alba, quien en sus Minucias del lenguaje permite la doble acentuación y nos ilustra acerca del hecho de que la palabra francesa “se escribe élite y se pronuncia elit”, que su ortografía reclama un acento agudo en la é, que conservan quienes importaron la palabra al español y la convirtieron en esdrújula sin otra justificación. Desde luego que el magnífico lexicólogo que fue Moreno de Alba le deja al tiempo y al habla que den su impronta. Por ello pienso que los del bando de Zaid ya perdimos y nos deberemos rendir ante los partidarios de la esdrújula. Por lo pronto ahí está nuestro libro sobre diferentes tipos de minorías selectas que inciden en la economía, la política y la cultura, tanto en España como en México en buena parte de los siglos XIX y XX.

Si el bondadoso lector se interesa en el libro anunciado y se identifica como esdrujulista, deberá hacer el esfuerzo de perdonar la falta de acento gráfico cada vez que lea la palabra elite, desde el título en adelante. Sin embargo, los antiguos argumentos de Gabriel Zaid, la actitud comprensiva de Vicente Quirarte —quien lamentablemente no contribuyó con un texto suyo a este volumen— y la explicación del citado José Moreno de Alba, nos siguen favoreciendo a los que queremos hacer rimar las elites con los quelites (bien haya quien los sembró) y no con las alturas siderales de los satélites. Doce de los quince trabajos utilizan la palabra, ya en singular, ya en plural, ya su derivado elitista, en los títulos de los artículos y a lo largo de los textos.

Más allá del campo lexicológico, el libro aborda un campo de interés histórico y contribuye a dilucidar elementos comparativos entre dos procesos históricos ocurridos en España y México, de la misma manera como sucede con los dos precedentes: Cultura liberal. México-España 1860-1930 (2010) y Cuestión religiosa. España y México en la época liberal (2012). Y preparamos uno más, ya que el ejercicio de la historia comparada ha arrojado mucha luz sobre aspectos del pasado de ambos países.


   
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Álvaro Matute

Nació en la Ciudad de México en 1943. Historiador y maestro universitario. Realizó sus estudios de licenciatura, maestría y doctorado en historia en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Es...


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