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NUEVA ÉPOCA NÚM. 145 MARZO 2016 ISSN EN TRÁMITE CON NÚM. DE FOLIO 493 REVISTA MENSUAL
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Zonas de alteridad
Un entuerto


Mauricio Molina
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NUEVA ÉPOCA | NÚM 145| Marzo 2016| ISSN EN TRÁMITE CON NÚM. DE FOLIO 493

Molina, Mauricio , "Zonas de alteridad. Un entuerto" [En línea]. Revista de la Universidad de México. Nueva época. Marzo 2016, No. 145 < http://www.revistadelauniversidad.unam.mx/articulo.php?publicacion=799&art=17115&sec=Columnistas > [Consulta: Fecha en la que se consultó el artículo].

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Este año se cumplen cuatrocientos años de la muerte de Miguel de Cervantes Saavedra y de William Shakespeare. En los próximos textos de esta columna ensayaremos una serie de juegos de ping pong, unos frente al espejo y otros estableciendo paralelos entre sus obras y sus vidas.

En esta primera entrega propongo lo siguiente: el encuentro entre el neurólogo británico Oliver Sacks, fallecido apenas el año pasado, autor de libros imprescindibles como Despertares, Musicofilia, El hombre que confundió a su mujer con un sombrero, Alucinaciones, entre otros, y algunos de los personajes de las obras de los maestros de la literatura moderna (y que Montaigne me perdone en esta primera entrega).

 

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Cervantes y Shakespeare
© Wikicommons

 

En la sala se encuentran el Licenciado Vidriera, Don Quijote, Sancho, de un lado, y del otro, el matrimonio Macbeth, Hamlet y alguno que otro historiador de la literatura como testigos. El coloquio es tenso. Los personajes no saben de qué se trata el asunto. Psicosis, Depresión, Esquizofrenia tutelan la escena.

El Licenciado Vidriera ha llegado a la sala bajo protesta. Al parecer nadie le ha dicho que tiene que permanecer en una sala frente a príncipes y reyes asesinos, lo que le agudiza su paranoia extrema. Teme romperse en mil fragmentos, pero también al parecer le interesan esos otros interlocutores. Los audífonos de los traductores trabajan sin cesar.

SACKS: Licenciado Vidriera, no se preocupe, hemos acondicionado el espacio para que usted no se nos rompa. Su asiento está perfectamente acolchonado.

VIDRIERA: Mire usted, la moral es muy extraña. Uno puede deshacerse de tanto intento por permanecer completo.

SACKS: ¿Le parece que la moral puede descomponer un cuerpo?

VIDRIERA: ¿No le parece que la moral es lo único que lo descompone?

HAMLET (manosea, mientras tanto, un cráneo de cristal traído de las Indias): Hay más cosas, Oliver, en el cielo y la tierra que las que has soñado en tu humilde filosofía.

SACKS: La depresión es algo grave, Hamlet. Hay que trabajarla. Usted siente una pérdida y hace de ella un absoluto.

 

Hamlet se mira en el espejo de su cráneo cristalino.

 

HAMLET: Ustedes llaman depresión a algo mucho más complicado. La palabra “Melancolía” es mucho más interesante. Mire usted:

VIDRIERA: Así me siento a veces.

 

Don Quijote observa la imagen con detenimiento.

 

DON QUIJOTE: Ahora la llaman depresión. Los modernos han enflacado a la melancolía para convertirla en una variación del clima. SACKS: Don Quijote, usted estuvo durante tres días en la Cueva de Montesinos. Yo escribí un ensayo titulado Alucinaciones, acerca de las formas de soñar despierto. A menudo son pesadillas, otras veces son revelaciones. Creo que su descenso a la Cueva de Montesinos corresponde a las que describí en el capítulo dedicado a los fantasmas, las sombras y las ensoñaciones sensoriales.

DON QUIJOTE: ¿Y no ha pensado en la Cueva de Platón? Es cierto que vi a Durandarte y su corazón conservado en sal, pero hubo otros hechos más en ese episodio. En el futuro hay un escritor que las llama epifanías (Don Quijote toma un trago de su vaso de vino). Un tal James Joyce. Yo sufrí varias de esas.

 

Se abre un silencio en el salón.

 

SACKS: Señor Macbeth, usted tuvo también sus alucinaciones.

MACBETH: Por desgracia las tuve, mi Lord Sacks. Vi a mis víctimas y amigos muertos…

 

Sigmund Freud aparece como un espectro.

 

FREUD: Usted sustituye su ansia de poder a raíz de su impotencia sexual, lo mismo que su mujer, quien se la pasa limpiándose la sangre del rey Duncan.

LADY MACBETH (lavándose las manos, quitándose una sangre imaginaria): Ya no tengo piel para lavarme las culpas… Pero mi Lord Sigmund, yo misma decidí despojarme de mi sexo para asesinar a Duncan.

FREUD: Nadie se puede despojar de su sexo, ni siquiera castrándose, señora. El sexo está en la mente y hasta donde recuerdo Shakespeare no la decapita.

SACKS: Pero, si me permiten, la locura es una forma de saber y el saber es una de las altas formas de la locura… Sólo espero que no llegue Foucault a este diálogo… Señor Freud, es mejor que se retire, no estamos hablando de usted, sino de las alucinaciones.

FREUD: Muy bien, me voy… Sólo déjeme decirle algo al príncipe. Mire, Mister Hamlet: usted está enojado sólo porque su tío y no usted fue quien mató a su padre.

 

Freud se desvanece.

 

VIDIRIERA: Cuando ese señor apareció temí romperme…

DON QUIJOTE: Doctor Sacks, ¿de casualidad no tiene una biblioteca a la mano? Extraño mucho mis libros. Sobre todo en los que aparezco yo. Cide Hamete Benengeli hizo un gran trabajo con mi vida. El de Avellaneda en cambio es una canallada, un plagio, una verdadera inmundicia. Los plagiarios son apestados que enferman a la gente.

SACKS: Bueno, hay una versión inglesa muy interesante: Lady Quixote, de Charlotte Lennox.

DON QUIJOTE: La conozco de oídas. También creo que por ahí hay otra heredera, una francesa, Madame Bovary. Me gustaría conocerla. Pero en realidad lo que me gustaría leer ahora es una buena novela policiaca.

MACBETH (a Lady Macbeth): Ahora quiere volverse detective.

HAMLET: La verdad no se las recomiendo, mi querido compañero de armas. Todas son una copia de mi historia.

DON QUIJOTE: En realidad todas son una copia de la mía, Mister Hamlet.

MACBETH: No, de la mía…

SACKS: Por favor, no alcen la voz, estamos en mi consultorio. Afuera esperan otros enfermos. Dante viene alucinando a Beatriz y Fausto viene a preguntar por el estado de Margarita…

VIDRIERA: ¡Me voy a romper en mil pedazos si no se callan!

 

Las voces se elevan aquí y allá. El doctor Sacks, fino conocedor de los efectos de la música en el cerebro, decide poner las Suites para cello de Bach en la interpretación de Mstislav Rostropovich.

 

SACKS: Escuchen…

 

Al cabo de un rato todos se calman y se van desvaneciendo.
Se apaga la luz. La música continúa, eterna.


   
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Mauricio Molina

Nació en la Ciudad de México el 11 de abril de 1959. Narrador y ensayista. Realizó estudios de Lengua y Literatura Hispánica en la FFyL de la UNAM. Ha sido profesor de cursos y talleres en la UIA y la...


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