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NUEVA ÉPOCA NÚM. 151 SEPTIEMBRE 2016 ISSN EN TRÁMITE CON NÚM. DE FOLIO 493 REVISTA MENSUAL
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Pablo Espinosa
Melómano de hueso colorado


Elena Poniatowska
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NUEVA ÉPOCA | NÚM 151| Septiembre 2016| ISSN EN TRÁMITE CON NÚM. DE FOLIO 493

Poniatowska, Elena , "Pablo Espinosa. Melómano de hueso colorado" [En línea]. Revista de la Universidad de México. Nueva época. Septiembre 2016, No. 151 < http://www.revistadelauniversidad.unam.mx/articulo.php?publicacion=805&art=17358&sec=Art%C3%ADculos > [Consulta: Fecha en la que se consultó el artículo].

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Editor de la sección de cultura en La Jornada, Pablo Espinosa es también uno de los críticos musicales más respetados en nuestro país. Poseedor de una gran sensibilidad y curiosidad estética, además de una erudición que no se limita a las fronteras del reino de los sonidos, Espinosa acaba de publicar el volumen de crónicas Sala de redacción, sobre el que reflexiona Elena Poniatowska.

 

Si usted no sabe que son más de 600 obras las que escribió Mozart a lo largo de sus 32 años, pregúntele a Pablo Espinosa.

Si ignora por qué Nietzsche concluye en su Aurora que el oído es el órgano del miedo, consulte a Pablo Espinosa.

Si quiere conocer más a Bebel Gilberto, Caetano Veloso y la música de Brasil, baile samba con Pablo Espinosa.

Si le interesa saber quiénes compusieron la música de 2001: A Space Odissey, El señor de los anillos o Naranja mecánica, sintonice a Pablo Espinosa.

Si le intriga la melancolía del Molto moderato e cantabile de Schubert o el efecto hipnótico de La consagración de la primavera de Stravinsky, refúgiese en Pablo Espinosa.

Si quiere aprender más de la música clásica de Veracruz, toque a la puerta del veracruzano Pablo Espinosa.

Si no sabe que Patti Smith representa la “mirada feminista e intelectual” del punk, asesórese con Pablo Espinosa.

Si sospecha que el asesinato de John Lennon fue un crimen de Estado, tiene que leer a Pablo Espinosa.

Si lo suyo es la música afrocubana de Toumani Diabaté, no le queda otra que leer a Pablo Espinosa.

Si prefiere a los monjes budistas que apenas rozan el escenario o el arte Butoh de Ushio Amagatsu, consulte a Pablo Espinosa.

Si no sabe por qué Terry Riley es un referente cultural, recurra a Pablo Espinosa.

Si todavía duda de que Buddy Guy es el mejor bluesman del mundo, apueste con Pablo Espinosa.

 

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Pablo Espinosa
© Archivo UNAM

 

Si desconoce que The Velvet Underground cambió definitivamente el rumbo del rock, converse con Pablo Espinosa.

Si usted no entiende qué papel juega Keith Jarrett en la historia de la “Jazzología”, aclárelo con Pablo Espinosa.

Si ignora que Memoria de mis putas tristes es el libro de García Márquez con más alusiones a la música clásica, platíquelo con Pablo Espinosa.

Si gusta bailar “La Boa” al ritmo de la Sonora Santanera, invite a Pablo Espinosa.

Si no sabe quién es Sixto Díaz Rodríguez, alias “Rodríguez”, dialogue con Pablo Espinosa.  

Si nunca tocó el cielo con las manos gracias al violín de Patricia Kopatchinskaja, elévese con Pablo Espinosa.

Si no tiene idea de que Conlon Nancarrow (combatiente en la Brigada Lincoln en la guerra de España y músico de la talla de John Cage) es el más grande compositor para pianola, escuche a Pablo Espinosa.

Si a John Cage lo influyó el budismo zen y Octavio Paz dijo que de inclinarse por alguna creencia, lo escogería también, infórmese con Pablo Espinosa.

Si cree que las microóperas de David Bowie son una obra maestra, dígaselo a Pablo Espinosa.

Si no sabe por qué el Stradivarius se considera el mejor violín del mundo, pase una tarde en la redacción con Pablo Espinosa.

Si usted es de los que escuchan a Bach y a Maria Callas religiosamente, tómese un café con Pablo Espinosa.  

Si cree que la voz de Lisa Gerrard es un santuario, persígnese con Pablo Espinosa.

Si el soul y el rock de James Brown lo vuelven loco o si prefiere el sitar de Anoushka Shankar, su mejor amigo es Pablo Espinosa.

Si está convencido de que Bob Dylan debe recibir el Nobel de Literatura, únase al editor de la sección cultural de La Jornada, Pablo Espinosa.

Si desconoce que Giovanni Pierluigi da Palestrina le puso música al Cantar de los Cantares en 1584, lea a Pablo Espinosa.

Si tiene curiosidad por saber cuál es el origen del piano, pídale una cita a Pablo Espinosa.

Si Las cuatro estaciones de Vivaldi le iluminan la mañana, usted es del club de Pablo Espinosa.

Si adora la música portuguesa que no sea el fado y cree que Madredeus hace honor a su nombre, acérquese a Pablo Espinosa. 

Si la rebeldía psicodélica de Pink Floyd le quita el sueño, desvélese con Pablo Espinosa.  

Si no sabe quién le inspiró Parsifal a Richard Wagner, interrogue a Pablo Espinosa.

Si quiere conocer detalles de la trasmisión digital de los conciertos de la Orquesta Filarmónica de Berlín, consulte a Pablo Espinosa.

Pero no sólo de música vive el hombre.

Pablo Espinosa también podría hablarnos sobre Los cínicos no sirven para este oficio del mayor periodista Ryszard Kapuściński, a quien entrevistó en sus visitas a México como lo hizo con el precursor minimalista estonio Arvo Pärt. O darnos santo y seña de la entrega del Nobel a José Saramago, porque estuvo entre el reducido número de periodistas invitados a Estocolmo, al Premio Nobel del 10 de diciembre de 1998, y una rubia lo encontró atractivo dentro de su frac ceremonial. Si se lo pedimos, podría dictar cátedra sobre Butés, el argonauta, o sobre Homero, a quien considera “el primer periodista cultural de la historia”, hablar con pasión de la magia mímica de Marcel Marceau y repasar de memoria el Pierrot, el pegaso, el mono, el perro, el águila, el jaguar, el chivo, el coyote, las plantas en los pretiles y el ónix de Oaxaca que adornan el Palacio de Bellas Artes en sus ochenta años de vida.

A Pablo Espinosa nada lo hace más feliz que compartir, porque el arte de la música es el arte mismo de compartir y nada lo satisface más que tomar a alguien de la mano y llevarlo a Tahití aunque él jamás haya estado allá físicamente, ni bajado a las grandes profundidades del mar y acompañado a Julio Verne en sus veinte mil leguas de viaje submarino sin haberse puesto traje de buzo, ni mantenerse de pie en un diminuto planeta en el cosmos en el que Saint-Exupéry amó a una rosa amenazada por una zorra y protegida por un principito desvalido y confiado.

Literatura y musicología —ante todo, musicología— son las tintas que cargan la pluma de este crítico y creador que en su Sala de redacción pone sobre la gran mesa de la literatura sus crónicas para que disfrutemos las que más nos atraigan, las que nos lleguen al corazón (antesala de la música, lo llama él), a la vista y estimulen nuestro olfato, porque su escritura es tan sensorial como apasionada. Sin duda, el lector que se adentre en la obra de Pablo Espinosa y se disponga a recibir su voz sonora amplificada en esta Sala de redacción no será el mismo ni volverá a escuchar Las cuatro estaciones de Vivaldi con los oídos de siempre. Le será fácil recordar que la música es un prodigio y que, como lo dijo Confucio: “la fuerza moral es la columna vertebral de la cultura humana y la música es la flor de la fuerza moral”.


   
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Elena Poniatowska

Nació en París, Francia, el 19 de mayo de 1933. Radica en México desde 1942. Narradora y periodista. Su obra ha sido traducida al inglés, francés, italiano, alemán, polaco, checoslovaco, sueco, noruego,...


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