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NUEVA ÉPOCA NÚM. 151 SEPTIEMBRE 2016 ISSN EN TRÁMITE CON NÚM. DE FOLIO 493 REVISTA MENSUAL
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Quiromancia y predestinación


Margarita Peña
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NUEVA ÉPOCA | NÚM 151| Septiembre 2016| ISSN EN TRÁMITE CON NÚM. DE FOLIO 493

Peña, Margarita , "Quiromancia y predestinación" [En línea]. Revista de la Universidad de México. Nueva época. Septiembre 2016, No. 151 < http://www.revistadelauniversidad.unam.mx/articulo.php?publicacion=805&art=17363&sec=Art%C3%ADculos > [Consulta: Fecha en la que se consultó el artículo].

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Nacido en Sevilla y residente en Tepeaca del actual estado de Puebla, Pedro Suárez de Mayorga fue procesado por la Inquisición a finales del siglo XVI por poseer un texto adivinatorio: la obra del músico, matemático y poeta flamenco Johannes Taisnier. Este proceso es revelador de la práctica de la quiromancia y los recelos que despertaba en la autoridad eclesiástica en la sociedad novohispana.

 

En la ciudad de los Ángeles (Puebla de los Ángeles), el día 14 de junio de 1583 se iniciaba el proceso de Pedro Suárez de Mayorga por poseer “papeles supersticiosos de suertes, rayas de manos y cosas desta calidad”. Declaró ante el juez examinador Hernández de Santiago, comisario del Santo Oficio de la Inquisición en el obispado de Tlaxcala y ante el racionero mayor, Márquez de Amarilla, notario del tribunal del Santo Oficio, y dijo ser natural “de la ciudad de Sevilla en los reinos de España y residente al presente en la ciudad de Tepeaca, de edad de más de cinquenta años”. De acuerdo con la declaración, “preguntado si sabe o presume la causa porque ha sido llamado, dijo que sí sabe y que entiende que es por preguntalle si tiene consigo un libro que se intitula Taisnerio que trata de fisonomía y quiromancia”...1

 

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Antes de seguir adelante en el repaso de este proceso por demás curioso, detengámonos en el tipo de delito que se juzgaba. Poseer textos adivinatorios como el Taisnerio permitía, a los ojos del tribunal español instalado en Indias, configurar el delito de “superstición”. Este lindaba, por un lado, con los delitos religiosos menores tales como las afirmaciones heterodoxas (proposiciones heréticas, por ejemplo) y, por otro, con la magia y la hechicería. El que alguien, como el sevillano Pedro Suárez, tuviera en su poder un libro que trataba de “fisonomía y quiromancia”, o sea, de adivinación a través de los rasgos fisonómicos del rostro, o de las rayas de la mano, lo hacía sospechoso de superstición y, por lo tanto, de heterodoxia, ya que la adivinación iba contra el dogma en lo concerniente al libre albedrío, subpotencia del alma derivada de la voluntad dentro de la tríada memoria, entendimiento y voluntad enunciada por la teología tomista. El adivino era aquel que se atrevía a desafiar el dogma desde el reducto utópico de la astrología, la quiromancia, la fisonomía, la cartomancia. Utópico porque en él se retaba la validez del dogma cristiano imperante, de la salvación del alma mediante el ejercicio del libre albedrío, al visualizar una realidad imaginada: aquella declarada por los astros; o por la quiromancia, “ciencia” (en términos de Suárez de Mayorga) estrechamente ligada a la astrología. Una realidad alternativa “revelada” por la adivinación, por la predicción; una realidad ideal (cuando la predicción era positiva y amable); temible (cuando la predicción resultaba negativa, amenazadora); que podía o no cumplirse; en todo caso, una utopía. Y si en el terreno de las ideas la superstición se hallaba cerca de la heterodoxia, en el de la práctica era la base de la magia, la brujería y la hechicería. Eran estos también territorios de la utopía. ¿Qué más utópico que la magia amorosa mediante la cual se pretendía obtener, de grado o por fuerza, la correspondencia en el amor? ¿O bien, la creencia supersticiosa según la cual un objeto como la piedra imán, por ejemplo, confería un poder extraordinario a su posesor? ¿O bien, la seguridad que albergaban las brujas de poder volar, liberándose mediante el vuelo de las ataduras impuestas a las mujeres? Creencias y prácticas supersticiosas, en gran medida utópicas, que inundaron la Nueva España en los siglos coloniales, y que dieron alguna vez lugar a procesos sonados como el de las brujas de Coahuila, en el siglo XVIII; o al más silencioso de nuestro modesto quiromántico (y también poeta a sus horas) Pedro Suárez de Mayorga, “el quiromántico de Tepeaca”, a finales del siglo XVI. En cuanto a este, la declaración nos va descubriendo a un personaje por demás curioso que solía leer la palma de la mano a los habitantes del poblado de Tepeaca, también llamado Segura de la Frontera; se ocupaba de “tresladar”, o copiar, un impresionante tratado de fisonomía y quiromancia titulado originalmente Opus Mathematicum, obra del flamenco Johannes Taisnier, al tiempo que en los folios de la copia anotaba reflexiones relativas al libre albedrío, realizaba sumas y restas, redactaba sucesivas versiones de sonetos al itálico modo y anotaba, para no olvidarlos, los víveres que debía comprar en el tianguis indígena de Tepeaca: “frijoles, chile, tomates, coles y fruta”.2 Y por lo que toca a los “papeles supersticiosos” que no eran otros que la versión al español del Opus..., conocida en el proceso como Taisnerio, hay que decir que se trataba de un documento de 219 folios manuscritos por ambas caras, plagado de dibujos de manos. Para darnos una idea de la importancia del tratado vayamos al título de la obra original, traducido del latín. Dice así: “Tratado matemático compuesto de ocho libros, adornado con numerosísimas figuras ideales de manos, de los cuales los seis primeros libros contienen de toda la quiromancia, la práctica, la doctrina, el arte [y] la experiencia veracísima. El séptimo, la disposición de la fisonomía y de las calidades y complexiones de todos los hombres. El octavo, los enigmas acerca de las fisonomías de los signos, y qué promete el sol a los que nacen a su paso por cada constelación. Se completa con los remedios de todas las enfermedades. Y natural astrología, etc., los efectos de la luna por lo que toca a las diversas enfermedades. También la isagoge de la astrología judiciaria, como encomios de todo el arte de la adivinación. Por el autor Juan Taisnerio Hannonio, matemático expertísimo, doctor peritísimo en ambos derechos, clarísimo poeta laureado, músico excelentísimo. Con un índice copioso. Colonia Agrippa. Casa editorial Teodoro Baumio, bajo el signo del árbol. Año 1583”.

 

 

1  Proceso contra Pedro Suárez, Ramo Inquisición, volumen 129, expediente 4, folio 1 r. [Regreso]

2  Cfr. Margarita Peña, “Textos literarios novohispanos, o la literatura amordazada de la Colonia” en Literatura entre dos mundos. Interpretación crítica de textos coloniales y peninsulares, Dirección de Literatura/UNAM-El Equilibrista, México, 1992, pp. 122-133; 133-156; 157-166, respectivamente. [Regreso]


   
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Margarita Peña

Nació en México, D.F., en1937. Especialista en literatura novohispana y literatura española de los Siglos de Oro. EsMaestra en Letras hispánicas por la UNAM; Doctora en Letras por el Colegio de México;...


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