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NUEVA ÉPOCA NÚM. 151 SEPTIEMBRE 2016 ISSN EN TRÁMITE CON NÚM. DE FOLIO 493 REVISTA MENSUAL
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Cuatro bandas de rock progresivo


Carlos Mapes
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NUEVA ÉPOCA | NÚM 151| Septiembre 2016| ISSN EN TRÁMITE CON NÚM. DE FOLIO 493

Mapes, Carlos , "Cuatro bandas de rock progresivo" [En línea]. Revista de la Universidad de México. Nueva época. Septiembre 2016, No. 151 < http://www.revistadelauniversidad.unam.mx/articulo.php?publicacion=805&art=17366&sec=Art%C3%ADculos > [Consulta: Fecha en la que se consultó el artículo].

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BISAGRA ACÚSTICO-ELECTRÓNICA

Hay tres portadas de Jethro Tull que hoy día siguen siendo como un párpado para mis ojos: Aqualung (1971), Thick As A Brick (1972) y Living In The Past (1972). Grupo cuyo sonido es inconfundible y completamente original, fue el acompañamiento del compositor de todas las canciones: Ian Anderson. Hasta ahora, él solo abarca la historia de la banda y casi de todo el rock. Caballo preparado para la carrera. Guitarra eléctrica y chirriante de Martin Barre, la cual es hoy toda vía para el sonido de plata de la gran flauta de Anderson y su gama de instrumentos: voz, guitarra, mandolina, laúd, armónica y saxofón. Pero sobre todo para la flauta transversa y, a veces, la barroca. La guitarra acústica es el instrumento que toca con mayor virtuosismo, versatilidad y destreza. El nombre de un inventor agrícola del siglo XVIII para uno de los grupos más modernos del rock progresivo. Desde entonces el camaleón, como animal, se impuso en la moda. No solamente por el aspecto físico de Anderson sino porque cambiaba de color para adaptarse a cada estilo: blues, folk inglés, hard-rock, música barroca, medieval y renacentista. Poderío sonoro que rebasa al rock. Arreglos orquestales de David Palmer para los solos de flauta de Anderson sobre fondo de tambores. Virtuosismo instrumental. Riffs eléctricos que conservan hasta el momento su vigor aun cuando surjan de la guitarra acústica. Dos teclados, el de John Evan y David Palmer, para combinar con el bajo sólido y armónico que salía de las manos y oídos de Jeffrey Hammond-Hammond. Rock pesado con canciones acústicas. La voz áspera de Anderson, de arena mojada, le da frescura a temas densos. Brillo sutil y poético. Música sinfónica, conceptual, absorbente.

 

MATICES ARMÓNICOS

A Armando Arias

Para ser seguidor de la banda Yes había que tener un amor incondicional por la música más selecta y saber mucho del tema. Sus oyentes no compartían el conocimiento y el gusto por ella sino con muy pocos. No solamente escuchaban rock, también jazz y música clásica, y a Ígor Stravinski, uno de los compositores más grandes del siglo XX. Fueron lectores de Hermann Hesse o de Julio Verne, se inspiraban, además, en temas oníricos y en poesía. Eran complejos y enigmáticos, jóvenes muy alejados de la simplicidad y frescura del rock and roll. Yo me metí en medio de ellos cuando escuché por vez primera las armonías y el canto de “And You And I”, canción muy accesible, directa, y que alberga el equivalente al contenido de cuatro tomos, según mis oídos. Para poder hacer del rock progresivo el género más popular de los años setenta, Yes se alejó de la sicodelia y de los órganos Hammond. Incorporó los más modernos sintetizadores y así engrandeció el sonido; los dominó un músico de formación clásica, Rick Wakeman. Mi primer acercamiento al grupo Yes fue de manera esporádica, aparecían aquí y allá pequeñas y largas composiciones, aisladamente, como el virtuosismo individual que es Fragile (1971), en el cual se revela el gran talento de cada uno de sus integrantes. Dicho álbum: manifiesto musical.

 

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Las únicas figuras irremplazables de Yes han sido, sin duda, el cantante y letrista Jon Anderson y el bajista Chris Squire; hasta Wakeman salió y regresó del grupo varias veces. Voz inconfundible la de Anderson, de tenor, aguda, y que adquiría más brillantez con la guitarra de piel delicada del gran Steve Howe, quien con su escala cromática hacía de Yes un abanico de matices. Artista que dominaba de modo extraordinario la técnica de su instrumento, ya sea en el territorio del rasgueo eléctrico o acústico, hirientes solos en “Yours Is No Disgrace”, que laceran. Bajo gritón de Squire, atronador. Batería de Bill Bruford, pluralidad de ritmos, con quien inicia la percusión electrónica, o Alan White, baterista tan exacto como un reloj suizo. Improvisaciones de jazz. Solos virtuosos de instrumentación electrónica. Música de estilo refinado. Espíritu imaginativo de los liliputienses. Fiesta sugestiva para el espíritu. Armonía de colores asimilados en el oído. Superficies onduladas. Versos musicales. Cambios de ritmo. Fusión para sí, metida en el sí, para dar todo de sí. El momento culminante llegó con Close To The Edge (1972), álbum sinfonía: colorido en profusión, con el cual Yes forjó y cohesionó para siempre el rock progresivo.

 

EL&P: UNA ORQUESTA

Tres nombres, Emerson, Lake y Palmer, para generar la música más estruendosa, experimental y pesada. Un trío que se oía como una orquesta, y amalgama tres estilos opuestos: rock, jazz y música clásica. Talento instrumental: teclados; voz, bajo, guitarra; batería, percusiones. Un tanque como armadillo en la portada de Tarkus (1971), para blindar el sonido vigoroso del sintetizador, que es como el estallido de un volcán con descargas contundentes de percusión, el cual anda por terrenos escabrosos en este álbum. Trilogy (1972), sintonía de tres versos: rima el primero con el tercero, quedando totalmente libre el segundo: la voz y la guitarra de Lake, quien nunca había cantado mejor. Baladas acústicas, intensas y grandes, como “From The Beginning” y “The Sage”.

 

ELEGANCIA MUSICAL

Renacer en la música, en los primeros años de la década de los setenta, con la variedad de sonidos de Renaissance. Dos ex integrantes de los Yardbirds para este nuevo grupo británico. Después de ahondar en el rhythm and blues, Keith Relf, líder, cantante y guitarrista, y Jim McCarty, batería, empezaron a experimentar con las formas del rock, el folk y la música clásica. Para ello, alistaron como cantante a la pintora Annie Haslam, nativa además de la patria del canto. Voz lírica, sin ningún artificio, de formación académica; libre, natural. Belleza y candor para el rock sinfónico, progresivo, sicodélico. Orquestaciones complejas, elocuentes: sentimientos intensos y sutiles para el ánimo, atmósferas, ambiente de tiempo antiguo para mi desierto expresivo. Frescura y virtuosidad en los arreglos comparables, por su grandeza y dificultad, a los de Yes, Emerson, Lake and Palmer y Genesis. Combinación de guitarras acústicas con instrumentos de jazz y música tradicional en Prologue (1972), Turn Of The Cards (1974) y A Song For All Season (1978).


   
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Carlos Mapes

Es editor y escritor. Se ha desempeñado como director de Producción de Conaculta, secretario de Extensión Académica de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, subgerente de Cuidado Editorial e...


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