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NUEVA ÉPOCA NÚM. 151 SEPTIEMBRE 2016 ISSN EN TRÁMITE CON NÚM. DE FOLIO 493 REVISTA MENSUAL
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Rafael Tiburcio García
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NUEVA ÉPOCA | NÚM 151| Septiembre 2016| ISSN EN TRÁMITE CON NÚM. DE FOLIO 493

Tiburcio García, Rafael , "Cuento. Rompecabezas" [En línea]. Revista de la Universidad de México. Nueva época. Septiembre 2016, No. 151 < http://www.revistadelauniversidad.unam.mx/articulo.php?publicacion=805&art=17377&sec=Creaci%C3%B3n > [Consulta: Fecha en la que se consultó el artículo].

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Tu bajeza me tomó por sorpresa.
Andrea Echeverri

A Arturo F. Cruz Flores
A Mary del Villar

 

Trabajamos en el mismo periódico, él estuvo poco tiempo. Era mi amigo, conocido más bien. Nunca fuimos más allá de unos tragos y una buena charla sobre ética periodística, que en este caso es algo que no existe, que se construye sobre la marcha pues no hay códigos en este oficio y los que hay son deficientes: una ética a la medida si saben a qué me refiero. De eso hablábamos. Pobre. Supongo que mi nombre salió a relucir después de que lo convencieron de confesar… No, no estoy insinuando nada, agente, fue un comentario, nada más... Claro, lo tengo en mi oficina, voy por él.

Como su editor, les puedo decir que fue el más notable de los reporteros de su fuente. Sus fotos, si cabe la definición, eran de buen gusto: sugerían, pero no mostraban; sus notas tenían cierta vena literaria, más allá de los boletines que le enviaban Seguridad Pública y Procuraduría. Les daba la vuelta, seleccionaba sus adjetivos, a veces parecían sinopsis de film noir… (¿Dónde, dónde? Aquí está.)

 

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Rafael Tiburcio García
© Cortesía del autor

 

Miren, es éste. Lo encontré en el cajón de su escritorio cuando dejó de presentarse. Como una reportera nueva empezó a cubrir sus fuentes y a ocupar su computadora, pensé en guardarlo y devolvérselo. Supongo que ya no será necesario, que se lo quedarán ustedes…

 

Por fin una nota mía fue la de ocho columnas, la de ocho. Se siente tan bien. El señor Arturo me felicitó a pesar de salirme un poco de la línea editorial.

 

ROMPECABEZAS HUMANO

AGNOSIA, HGO.- La Procuraduría General del Estado investiga la masacre ocurrida en conocido restaurante en el corredor gastronómico de San Agustín. Hasta el momento no ha sido revelada información oficial acerca de este ajuste de cuentas entre presuntos grupos rivales de narcotraficantes. Servicios Periciales aún tiene pendiente aclarar la naturaleza de los asesinatos, ya que al momento de reconstruir la escena, las cabezas decapitadas no correspondían con los cuerpos.

Otros, en cambio, se han empeñado en encontrar connotaciones políticas. Entrevistado al respecto, el diputado local del PAN, Juan de Dios Palazuelos, mencionó, tras concluir los trabajos del Congreso del Estado, que la actual administración demuestra nuevamente una incompetencia imposible de ocultar. Es evidente desde que asesinaron a Antonio Pérez: hay grupos de narcos bien instalados en el Estado. El Gobierno se ha empeñado en ocultar la verdad, aseveró.

Por su parte, el diputado del PRD, León Jesús Rivera, fue más lejos al afirmar que las medidas tomadas por el Gobierno federal en materia de combate al narcotráfico en los estados del norte han provocado que estos grupos utilicen nuestra Entidad como nuevo dormitorio. Con esto, asegura, parece que acaba la época en que el Gobierno Estatal dejaba operar a los cárteles, principalmente en la sierra Tepehua, la Huasteca y la Altiplanicie, a cambio de una paz relativa en los centros urbanos

Sigue en la página 4…

Al redactarla, recordé los encabezados de los principales periódicos cuando asesinaron al procurador: “Acribillan a Pérez Cano”, “Muere Pérez Cano en atentado”, “Asesinado Antonio Pérez”. La nota trascendió a los medios nacionales.

Es lógico que el gobierno y la sociedad repudien estas demostraciones de violencia y poder. Lo que no es lógico es imaginar, como niños, que hay sicarios que se toman la molestia de traernos sus cadáveres desde otros estados.

Y EL NECRONOMISTA sigue siendo el rey: mientras todos los periódicos mostraron fotos de Pérez Cano en diferentes actividades, recordando al funcionario vivo, el periódico con mayor circulación del estado mostró el interior del vehículo donde lo victimaron. Si no publicaron fotos del cuerpo, seguro fue porque José no llegó a tiempo.

 

Hace unas dos semanas vino por su finiquito, estaba desesperado, irreconocible. Ya vienen por mí, dijo, y no lo entendí en ese momento, luego se fue y no lo volví a ver, y como vino muy rápido olvidé entregársela. No la abrí por respeto y porque pensé que lo vería pronto: porque la contadora, por órdenes del director, no le dio ni la mitad de lo que le tocaba de su liquidación. Pero tras ver en las noticias del canal 26 que su encarcelamiento no tuvo que ver con el reportaje que preparaba sobre el narco en Apan, Almoloya y Agnosia, decidí abrirla. Era una libreta y no una agenda, como suponía al principio; una especie de diario sin fechas, con algunos recortes de sus propias notas, algunos teléfonos sin nombres… Me parece que la nota que buscan es la de la teibolera y en la libreta no está. Dejen le digo a Rosita que la busque en el archivo. Pero quizá me adelanto y sea preferible que lo revisen, sobre todo si es una prueba definitoria en el caso, como dicen.

 

Conocí a una muchacha muy linda en el Foxy Lady’s, se llama igual que la pantera de Kypling; dudo que sea su nombre real. Diego me pagó el privado y yo me quedé sin hacerle nada; supongo que por eso le caí bien. Quedamos de salir el martes.

 

Creo que estoy enamorado. Hoy salimos al parque y pasé uno de los mejores días de mi vida, lejos de los cadáveres, del bullicio, de las pistas y el tubo. Estuvimos tumbados en el pasto, platicando nuestras vidas. A los dos nos ha ido mal. Venimos de familias disfuncionales y hemos tenido que luchar para alcanzar el lugar que tenemos. Ella no sólo baila; entre semana trabaja por las tardes como recepcionista en la Contraloría.

 

Nos hicimos novios muy rápido. Su condición fue extraña: no decirme su verdadero nombre, “¿Para qué mi nombre si tienes lo que el resto debe comprar?”. Me pareció justo. Hoy se la presenté Julio. Aunque lo divertido fue la charla.

Julio sostiene que una característica (no sabía si llamarla virtud o deficiencia) de los textos de opinión, de las noticias en general en los periódicos, es que son completamente perecederos. Gloriosos, impactantes y fugaces. Inútiles, no hacen más que reflejar la condición moderna, la condición de “moda”. Y después soltaba frases incompletas: Sabiduría momentánea. Desperdicio de intelecto. Análisis veloz. Desapercibido. “La opinión es un género que no deberíamos ejercer y, sin embargo, henos aquí envueltos por la misma vorágine”. Y mi novia lo miraba con cara de este-tipo-está-loco, mientras esperaba que la llamaran a la pista.

 

Unos días antes me imprimió un texto crítico para revisarlo. Era un ensayo, una ponencia que preparaba para una mesa de diálogo sobre seguridad pública y medios. Hay una serie de libros editados por el Instituto para la Seguridad y la Democracia, acerca de la violencia y los medios de información. Es un proyecto que recibe fondos de la Unión Europea por su enfoque en derechos humanos. A él le encantaba hacerle al cuento con la ética periodística. Tardó muchísimo en afinar los detalles.

Al final mandó su ponencia a uno de los coordinadores y recibió respuesta favorable: iba a participar en el foro y su ensayo aparecería junto a textos de otras luminarias de teoría periodística. Todo un logro para alguien de su edad, pero también para esta empresa: que un reportero de un periódico de provincia esté al nivel de gente que escribe en medios nacionales e internacionales es, hasta cierto punto, un reconocimiento doble, algo que al menos hasta la fecha no se ha concretado. Supongo que en su computadora se quedó el archivo. La copia que yo tenía la aventé por ahí. Se las buscaría pero tengo un desorden en la oficina. Mejor se las platico.

 

Odio la sección policiaca. A las cinco de la mañana hubo una carambola en el corredor turístico. Unos juniors borrachos volvían de un antro en Real del Monte; iban en una Hummer, perdieron el control en una curva y se estrellaron contra el muro de contención, impactando a varios vehículos. José me dio el pitazo. Tuve que dejar a mi novia y subir a congelarme. Los de Tránsito, Cruz Roja, todos llegaron a hacer un embotellamiento enorme. Yo mismo tuve que dejar el coche en una de las curvas y caminar un kilómetro cuesta arriba. Los reporteros, como siempre, fuimos los primeros en llegar. Los muchachos estaban todos muertos; la camioneta, intacta, apenas con unos tallones. Ninguno llevaba cinturón. El padre del que conducía, un subsecretario por lo que pude oír, se estaba arreglando con los policías para colocar el cadáver del guarura en el volante, para que en el reporte quedara asentado que su hijo no conducía la camioneta y así no indemnizar a las familias de los otros chamacos.

Del resto de los vehículos sacaban lo mismo heridos que muertos. Mi primera foto fue una panorámica de la carambola. No soportaba el olor de la sangre enfriándose. José, en cambio, aguantaba la respiración y se metía a los vehículos donde aún no sacaban a los muertos; les tomaba las fotos tan cerca, con tanto detalle, que tuve que aguantar las ganas de vomitar.

Las notas de José en EL NECRONOMISTAson siempre las de ocho. Su sello es característico: moscas. Moscas sobre carne. Siempre busca que al menos una salga a cuadro; aunque las prensas viejas las hacen parecer manchas una vez impresas.


   
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Rafael Tiburcio García

Nació en Villahermosa, Tabasco en 1981. Escritor. Vive en Pachuca. Es docente en Ecatepec, México. Estudió Ciencias de la Educación en la Universidad La Salle Pachuca y es maestro en Estudios Humanísticos en...


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