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NUEVA ÉPOCA NÚM. 151 SEPTIEMBRE 2016 ISSN EN TRÁMITE CON NÚM. DE FOLIO 493 REVISTA MENSUAL
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Callejón del Gato
Tolstói, el anarquista


José Ramón Enríquez
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NUEVA ÉPOCA | NÚM 151| Septiembre 2016| ISSN EN TRÁMITE CON NÚM. DE FOLIO 493

Enríquez, José Ramón , "Callejón del Gato. Tolstói, el anarquista" [En línea]. Revista de la Universidad de México. Nueva época. Septiembre 2016, No. 151 < http://www.revistadelauniversidad.unam.mx/articulo.php?publicacion=805&art=17392&sec=Columnistas > [Consulta: Fecha en la que se consultó el artículo].

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Gandhi, sin ser cristiano, declaró: “El reino de Dios está en vosotros me abrumó. Me marcó para siempre”. Con esa cita del Evangelio, León Tolstói quiso titular su más importante libro de teoría política, fundamental para entender el anarquismo no violento como un derecho y un deber cristianos. Y ese libro, compendiado en esa cita, marcó a muchos: a Martin Luther King, por ejemplo. Sin embargo, dos elementos han hecho que El reino de Dios está en vosotros esté olvidado bajo la enorme cantidad de páginas geniales de la narrativa tolstoiana. Por una parte, el hecho de que el anarquismo de acción directa haya borrado en el imaginario al no violento y que, aún hoy, anarquismo sea sinónimo de caos, no de fraternidad. Por otra, el hecho de que Lenin, desde el marxismo como ateísmo militante, lo considerara una excentricidad de aristócrata metido a teórico del cambio revolucionario.

Este tratado sobre el anarquismo escrito desde su diálogo con el Cristo empobrecido y desde su profunda visión de la guerra como el horror supremo (el infierno en este mundo) es de 1894, pero no ha perdido un solo ápice de importancia. Sin embargo parece una reliquia y es apenas conocido, aunque se encuentra en el centro de un huracán que se ha enseñoreado de nuestro mundo y que Tolstói previó desde hace más de un siglo. Lo que hace falta es volver a los principios, revisar la historia y comprobar cómo El reino de Dios está en vosotros está tan vivo como Ana Karenina y la sinfonía brutal de Guerra y paz.

 

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León Tolstói
© Wikicommons

 

La discusión sobre Estado y democracia en las izquierdas se suspendió abruptamente cuando cayó el Muro de Berlín. Hoy, reventada inclusive la socialdemocracia, el Estado defiende por la fuerza las leyes del mercado. Y, por la fuerza, el Estado enfrenta un terrorismo que busca crear el caos, como en su momento lo creó aquel joven anarquista que desató la Primera Guerra Mundial. Las convenciones demócrata y republicana en Estados Unidos muestran “la fuerza”, como la película Star Wars. Y no parece haber alternativa.

Por eso vale la pena releer lo que, en 1910, Tolstói escribía a Gandhi: “lo que denominamos la renuncia a toda oposición mediante la fuerza, simplemente implica la doctrina de la ley del amor no pervertida por sofismas... la ley del amor deja de ser válida si se defiende por la fuerza. Y una vez que la ley del amor queda invalidada, deja de existir dicha ley, para dar paso al derecho de la fuerza. La Cristiandad ha vivido en ese estado durante 1,900 años”.

El paulatino derrumbe de un Estado europeo posterior a la Guerra Fría y al comunismo soviético, con el Brexit como anuncio de la catástrofe. El islamismo entendido sólo como yihad, en respuesta más o menos inconsciente a la división colonialista y despótica de lo que fuera el imperio otomano. África sangrante y América Latina con su deuda ancestral, con pueblos originarios convertidos en siervos. Todo eso (y mucho más) nos debe regresar a 1894, cuando el anarquismo se dividía en el de acción directa y el pacifista. Tolstói conocía demasiado bien tanto al Estado como productor de guerra cuanto a la acción directa como guerra inútil para no dudar en abrazar el pacifismo anarquista.

Tal como Gandhi, quien le escribía: “De tener éxito, no sólo sería un triunfo de la religión, el amor y la verdad sobre la irreligión, el odio y la falsedad, sino que muy probablemente sirviera como ejemplo para los millones de seres que viven en la India, o para gentes en otras partes del mundo que pudieran estar oprimidas, y ciertamente significaría un avance de cara a acabar con la violencia, al menos en la India. Si aguantamos hasta el final, como creo que seremos capaces de hacer, tengo pocas dudas acerca del éxito final”. Tolstói, más pesimista, responde: “Los gobiernos saben de dónde procede la mayor de sus amenazas, y permanecen en guardia y ojo avizor, no sólo para preservar sus intereses, sino también para proteger su propia existencia”.

Quien me ha convocado esta vez a los espejos del Callejón del Gato no ha sido “este gran don Ramón de las barbas de chivo”, como lo definía Rubén, sino otro viejo de barba larga, hirsuta y voluntariamente repulsiva, pero que también “parece un viejo dios, altanero y esquivo”, un viejo aristócrata ruso con ojos centelleantes que, vestido como un muyik, despreciaba las ventajas de su cuna, para escribir en Yásnaia Poliana lo que consideraba, más que un testamento, una súplica a la humanidad. Me refiero a León Tolstói y a El reino de Dios está en vosotros.


   
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José Ramón Enríquez

Nació en la Ciudad de México el 22 de agosto de 1945. Dramaturgo, ensayista y poeta. Estudió literatura y filosofía en la UNAM; arte dramático en el INBA y en España. Ha sido comentarista de libros;...


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