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NUEVA ÉPOCA NÚM. 151 SEPTIEMBRE 2016 ISSN EN TRÁMITE CON NÚM. DE FOLIO 493 REVISTA MENSUAL
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La espuma de los días
Esa foto de Plural 48…


José de la Colina
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NUEVA ÉPOCA | NÚM 151| Septiembre 2016| ISSN EN TRÁMITE CON NÚM. DE FOLIO 493

de la Colina, José , "La espuma de los días. Esa foto de Plural 48…" [En línea]. Revista de la Universidad de México. Nueva época. Septiembre 2016, No. 151 < http://www.revistadelauniversidad.unam.mx/articulo.php?publicacion=805&art=17398&sec=Columnistas > [Consulta: Fecha en la que se consultó el artículo].

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Las fotografías de grupo tratan de fijar a los “seres de lejanías” que, según Heidegger, somos los humanos para luego, según yo, pasar a la condición de fantasmas. Miro la foto de los del consejo de redacción de la revista Plural, tomada en un anochecer de 1975 en la casa de Octavio Paz en la calle de Río Lerma y, reconociendo a los allí capturados por el disparo de una cámara, “leo” una imagen de grupo casi enteramente fantasma.

Según la treintañera imagen estamos, estuvimos, allí en este orden: Tomás Segovia, Gabriel Zaid, Kazuya Sakai, Alejandro Rossi, José de la Colina, Octavio Paz, Juan García Ponce y Salvador Elizondo. Seis de los visibles en la foto son ya fantasmas cumplidos, pues previamente murieron (pero… ¿la amistad no implica el irse todos juntos?), y sólo dos, Gabriel y yo, seguimos ejerciendo de fantasmas con licencia. Adviértase que Zaid, de acuerdo a su habitual coquetería de negar su identidad visible, se afantasma todavía más eclipsando el rostro detrás de Plural 48.

 

imagen
Tomás Segovia, Gabriel Zaid, Kazuya Sakai, Alejandro Rossi, José de la Colina, Octavio Paz, Juan García Ponce y Salvador Elizondo
© Rogelio Cuéllar

 

Fue Julio Scherer, el director del diario Excélsior ―del cual Plural era mensual publicación ahijada―, quien había enviado a Rogelio Cuéllar a retratarnos con el recién impreso número 48 en las manos, como respuesta al no cándido rumor, flotante en algunos corrillos más o menos culturales, de que nuestra revista moriría tras el número 47 por causa de una “carencia de lectores” y una “impopularidad” que la hacían económicamente insostenible para el periódico y políticamente indeseable para muchos articulistas, incluidos algunos del mismo Excélsior.

En cuanto a mi presencia en la foto diré que, desde mi retorno en 1964 de Cuba, tras dos años en los que me curé de la illusion tragicomique del mito revolucionario, me había dedicado al “periodismo cultural” tecleando, durante más de 18 horas diarias y muy cafeinadas, artículos muy diversos para muy diversas publicaciones, hasta que en 1972 Julio Scherer me solicitó como colaborador de las páginas culturales diarias de Excélsior y las semanales del “Diorama de la Cultura”. Al lado de la oficina de ese suplemento, estaba la de Octavio Paz y Kazuya Sakai, respectivamente director y jefe de redacción (y formador tipográfico) de la revista Plural. Un día en que había publicado yo en el “Diorama” un artículo acerca del recién fallecido Max Ernst, Octavio, aparte de glorificarme diciendo que al fin había en México alguien, aparte de él, que supiera del surrealismo, me propuso entrar al cuerpo fijo de redactores de Plural.

En Plural, desde 1973 hasta su fecha última 1976, publiqué de todo: artículos firmados, notas de mero redactor anónimo, traducciones, algún cuento, algún capítulo de novela que como siempre nunca concluí, y me encargué de la corrección de estilo de trabajos ajenos e incluso de la corrección tipográfica, pues esa es la condición sufridora del secretario de redacción, más la de ganarse el odio de aquellos torpes escritores cuyas cuartillas había que rechazar (y, de paso, no olvidaré a una autonombrada “poetisa” a quien durante una hora le expliqué por qué no le publicaríamos un poema seudonerudiano con sublimes caracolas en las que soplaba “el invencible viento revolucionario del pueblo”, y quien, tras de acusarme de elitista, o sea de reaccionario, me amenazó con demandarme judicialmente por no devolverle sus cuartillas, las cuales, por supuesto, había yo extraviado, acompañadas de una carta en que la autora se declaraba mi enamorada forever). Llegaban a Plural, con sus cuartillas ―pues faltaban unos años para que los nuevos teclados y pantallas sustituyeran a las máquinas de linotipo―, mis compañeros de la ya agonizante Revista Mexicana de Literatura: Zaid, Ibargüengoitia, Elizondo, García Ponce, Arredondo; llegaban además Ramón Xirau, que se redimía de su condición filosófica con espléndidos poemas, y Esther Seligson con sus excelentes textos entre narrativos y líricos, e Isabel Fraire con sus encantadores poemas-calidoscopios, y… muchos otros autores que ayudaron a hacer de Plural una gran empresa de la cultura. Un día Rossi, todavía no miembro de la redacción, trajo la primera de sus colaboraciones, que había titulado “Manual del distraído” y le dije que ese era muy buen título para su columna mensual, y fue para mí un honor que me aceptase la sugerencia y la extendiera a un libro que yo considero emblemático entre los nacidos en y de Plural

Pero en el año 1976 “ocurrió” el asesinato de Excélsior y pasaron años y nosotros, los del genuino Plural, pasamos a ser fantasmas… aunque, dos de los tales, Gabriel y yo, todavía gozamos de licencia de estadía en el efímero aquí-y-ahora.


   
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José de la Colina

Nació en Santander, España, el 29 de marzo de 1934. Ensayista, narrador y periodista cultural. Tras el término de la guerra civil pasó con su familia a Francia, Bélgica, Santo Domingo, Cuba y finalmente a...


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