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NUEVA ÉPOCA NÚM. 156 FEBRERO 2017 ISSN EN TRÁMITE CON NÚM. DE FOLIO 493 REVISTA MENSUAL
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Adiós a González de León


Juan Ignacio del Cueto Ruiz-Funes
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NUEVA ÉPOCA | NÚM 156| Febrero 2017| ISSN EN TRÁMITE CON NÚM. DE FOLIO 493

del Cueto Ruiz-Funes, Juan Ignacio , "Adiós a González de León" [En línea]. Revista de la Universidad de México. Nueva época. Febrero 2017, No. 156 < http://www.revistadelauniversidad.unam.mx/articulo.php?publicacion=810&art=17612&sec=Art%EF%BF%BD%EF%BF%BDculos > [Consulta: Fecha en la que se consultó el artículo].

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El fallecimiento de Teodoro González de León en septiembre pasado significó la partida de uno de los referentes más notables de la arquitectura mexicana moderna. Juan Ignacio del Cueto Ruiz-Funes, coordinador del Centro de Investigaciones en Arquitectura, Urbanismo y Paisaje de la Facultad de Arquitectura de la UNAM, traza una semblanza de un creador ambicioso, consistente y, también, polémico.

 

La noticia de su muerte nos tomó por sorpresa pues, aunque nonagenario, se le veía rozagante y seguía trabajando, incansable, en varios proyectos. En meses recientes se sucedieron diversas actividades para celebrar sus 90 años, cumplidos el pasado 29 de mayo, en las que derrochó simpatía, elegancia y vitalidad. Falleció en el transcurso de la noche del Grito de Independencia, la que transita del 15 al 16 de septiembre. Teodoro González de León (Ciudad de México, 1926-2016), uno de los grandes de la arquitectura mexicana, escogió una fecha grande para dejarnos.

 

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Teodoro González de León
© Tania Victoria / Secretaría de Cultura

 

Su pérdida se suma a la de una magnífica camada de arquitectos egresados de la UNAM nacidos en la tercera década del siglo XX (o en años muy cercanos) que han ido partiendo paulatinamente, dejando a las generaciones posteriores con cierta sensación de orfandad: Manuel González Rul (1923-1985), Imanol Ordorika Bengoechea (1931-1988), Honorato Carrasco Navarrete (1926-1992), Carlos Contreras Pagés (1925-1993), José Luis Benlliure Galán (1928-1994), Alejandro Prieto (1924-1997), David Muñoz (1924-2000), Jaime Ortiz Monasterio (1928-2001), Abraham Zabludovsky (1924-2003), Enrique Landa (1921-2004), Ricardo Flores Villasana (1925-2004), Alejandro Caso (1926-2004), Héctor Velázquez (1922-2006), Ramón Torres (1924-2008), Agustín Landa (1923-2009), Guillermo Rossell de la Lama (1925-2010), Pedro Moctezuma (1923-2011), Ricardo Legorreta (1931-2011), Luis Guillermo Rivadeneyra (1920-2012), Antonio Attolini (1931-2012), Pedro Ramírez Vázquez (1919-2013), Carlos Mijares Bracho (1930-2015) o Manuel Larrosa (1929, fallecido tres días después que Teodoro, tras haber recibido la Medalla Bellas Artes 2016). Algunos de sus contemporáneos, como Fernando López Carmona (1923), Agustín Hernández (1924), José María Gutiérrez (1924), Carlos Ortega Viramontes (1927) o Manuel Rosen (1926) siguen entre nosotros. Todos ellos se formaron, ya fuera en despachos o en las aulas de la Escuela Nacional de Arquitectura, con los maestros de la primera generación de la arquitectura moderna mexicana: Carlos Obregón Santacilia, José Villagrán, Francisco J. Serrano, Juan O’Gorman, Carlos Lazo, Mario Pani, los cuatro Enriques (Del Moral, De la Mora, Yáñez y Carral), Augusto H. Álvarez, Juan Sordo Madaleno…

Extraordinario dibujante de amplísima y exquisita cultura, Teodoro González de León fue el más prolífico de los arquitectos de su generación. Como estudiante de los últimos años en la Academia de San Carlos, presentó con sus compañeros Enrique Molinar y Armando Franco una contrapropuesta para el proyecto de Ciudad Universitaria que fue tomada en cuenta por Pani y Del Moral para el plan maestro del conjunto inaugurado en 1954 y declarado Patrimonio de la Humanidad en 2007. Su capacidad e iniciativa le abrieron las puertas del despacho de Le Corbusier en París, donde pasó año y medio trabajando, sobre todo, en el proyecto de la Unidad Habitacional de Marsella (que también fue incorporado recientemente a la lista de patrimonio mundial de la UNESCO).

Como profesionista de éxito supo transitar del México desarrollista de los años sesenta y setenta, cuando el gobierno priista era el principal cliente de los arquitectos con proyectos de corte social, al México neoliberal que a partir de los años noventa se entregó descaradamente a las leyes del mercado mientras el gobierno evadía los grandes problemas de vivienda, educación y salud para dejarlos en manos de la iniciativa privada. Nadie —o casi nadie— construyó tanto como él, y fueron pocos los que generaron tanta admiración, aunque también tanta controversia con algunas de sus últimas obras cuando, ya consagrado e idolatrado, se permitió devaneos formales y agresiones al patrimonio moderno que han motivado la crítica de un amplio sector de la sociedad.

Su eclosión se dio en las décadas de 1970 y 1980 con las fecundas relaciones profesionales que estableció con Abraham Zabludovsky y Francisco Serrano Cacho, con quienes proyectó la Embajada de México en Brasilia (1976). Antes había construido con Zabludovsky el conjunto habitacional Torres de Mixcoac (1971) y la Delegación Cuauhtémoc (1973), pero la consagración de esta mancuerna llegaría con las nuevas sedes del Infonavit (1975) y El Colegio de México (1976, el prestigioso centro de investigaciones sociales que fue fundado por Alfonso Reyes en 1938 como La Casa de España para alojar, y alejar de la Guerra Civil española, a un puñado de intelectuales republicanos que hicieron de México su segunda patria). En estos edificios utilizaron por primera vez el acabado de concreto cincelado con grano de mármol tan característico de sus obras posteriores, como la Universidad Pedagógica Nacional (UPN), varias sedes bancarias de Banamex, el museo de sitio de Chichén Itzá, y dos obras paradigmáticas en el Bosque de Chapultepec: el Museo Tamayo (1981, que muchos consideramos su obra maestra), y la ampliación del Auditorio Nacional (1991) que fue la última colaboración profesional entre ambos creadores.

Su relación con Pancho Serrano se intensificó a partir de la construcción del edificio de Nafinsa (1984), a la que siguieron varias obras en Villahermosa (la sede de Gobierno, la biblioteca estatal y el Parque Tomás Garrido Canabal, con Aurelio Nuño), el Centro Minero Nacional en Pachuca y el Palacio de Justicia Federal en el D.F. (con Carlos Tejeda), y a finales de los noventa las embajadas de México en Guatemala y Berlín, y sendos conjuntos en la zona financiera de Santa Fe: la sede de Hewlett Packard y el Corporativo Arcos Bosques, donde destaca el famoso “pantalón de Teodoro”.


   
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Juan Ignacio del Cueto Ruiz-Funes

Nació en la Ciudad de México en 1961. Arquitecto, profesor e investigador titular de la Facultad de Arquitectura de la UNAM especializado en historia de la arquitectura del siglo XX. Actualmente es...


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