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NUEVA ÉPOCA NÚM. 156 FEBRERO 2017 ISSN EN TRÁMITE CON NÚM. DE FOLIO 493 REVISTA MENSUAL
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Poemas de Elsa Cross
Topografías


Elsa Cross
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NUEVA ÉPOCA | NÚM 156| Febrero 2017| ISSN EN TRÁMITE CON NÚM. DE FOLIO 493

Cross, Elsa , "Poemas de Elsa Cross. Topografías" [En línea]. Revista de la Universidad de México. Nueva época. Febrero 2017, No. 156 < http://www.revistadelauniversidad.unam.mx/articulo.php?publicacion=810&art=17624&sec=Creaci%C3%B3n > [Consulta: Fecha en la que se consultó el artículo].

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La pintora Teresa Rubio ha tejido un vínculo creativo con la poeta Elsa Cross, Premio Nacional de Artes y Literatura. Esta conversación silenciosa entre poemas y cuadros pictóricos se ha manifestado en la exposición Topografías: Diálogo entre poesía y pintura, que se ha montado en París y en la Ciudad de México, y sobre la cual incluimos aquí breves notas de Lelia Driben y Paul-Henri Giraud.

 

I. PINTURAS EN DIÁLOGO CON LA POESÍA

Este texto está hecho a tres voces. La de Teresa Rubio, su obra; la de Elsa Cross, sus poemas, y la de quien escribe estas líneas, tratando de acompasarse a la experiencia.

“Soy la más pequeña partícula / dictando la lectura de su propia forma, / escribiéndose ya, / por sí misma, / bajo el auspicio silencioso de este juego”, podría haber dicho Elsa Cross sobre los cuadros pintados por Teresa. Y sí, la forma, el signo, escribe el poema y este se deja deletrear ―o es deletreado― por aquello que habita en el interior del lienzo: una pintura informalista, es decir, no icónica, o bien las áreas de color reemplazando a lo iconográfico. Teresa, a su vez, mientras miramos una tela colgada en la escalera de su casa, coincide conmigo en la evocación de Turner que se expandirá a otras superficies y dice que “son tránsitos que yo hago en el espacio, a veces quiero perderme en ellos”.

Y Elsa imagina “paisajes a punto de desaparecer”, como los de Teresa, en camino hacia su condición de nada y su reverso, la existencia lumínica de las insinuadas, apenas insinuadas formas. De ahí la incertidumbre. No hay certezas a pesar de los núcleos rojos y amarillos que encienden la tela y están al borde de incendiarla, cosa que acentúa, según como se vea, la fisura, la puesta en términos de disolución. Pero no todo es así porque la tela, el cuadro, legitima su condición pictórica, su estar ahí, en el mundo, en diálogo con el ser y la nada, con el universo. Y evoca, desde “la otra orilla, / junto al agua que corre”, “sobre el mismo polvo y su color rojizo”, “su condición de olvido” (Elsa).

Párrafos atrás mencioné al informalismo como la tendencia en la que se ubica Teresa. ¿Qué es el informalismo? Es la expulsión de formas y figuras para dejar que el espacio hable por sí mismo, con toda la densidad del habla y todo su esplendor, o su oquedad. ¿En cuál de esos dos lugares se sitúa la protagonista de estas notas? Suavemente, levemente pero no tan levemente, en el sitio del esplendor y, por qué no decirlo, de la belleza. Pero también sabe desandar, sin que nada obligue al repliegue, como una isla en el horizonte, los rieles de la tristeza. Como ocurre con las estaciones de ferrocarriles de pueblo, con el tren que pasa a gran velocidad y se vuelve invisible.

 

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Teresa Rubio, Topografía 7, 2014
© Teresa Rubio

 

Nunca la carcajada, no, ningún motivo resuena mal, no hay signos ni señales adversas, todo deambula por la frase clara, serena, sin mácula, como si esta fuera el indicio inicial de la escritura y de la pintura, el punto de partida y también el origen de algo que va más allá, allí donde los diversos puntos, tangibles e inasibles, próximos o distantes que conforman las vibraciones del universo, expanden su silencioso carácter sagrado.

Ahora bien, la zona que perfilan el rojo y el amarillo, la que evoca a Turner, sí condensa una tendencia contrastante cuyo sentido está en una orilla distinta, como un soplo que descubre la grieta y simultáneamente da sentido a la obra. Y ese centro (aunque a veces no ocupa el centro del lienzo) es el punto más luminoso donde se concentra la legitimación del secreto consustancial a toda creación artística, que puede ser una escena realista escondida en la otra capa, la de abajo del cuadro. Pero puede ser, simplemente y no tan simplemente, claro que no, la tela desnuda, el vacío, un espacio temible, sombrío y vulnerable. No siempre, ¿eh? Porque la superficie blanca representa, asimismo, un campo a explorar hasta el infinito y una ceremonia, digamos un ritual, cuyo tránsito sólo abre espacios hacia una región colmada, inundada por la luz. Esa es la identidad de las pinturas realizadas por Teresa Rubio.

Para concluir, es necesario reflexionar sobre otro asunto señalado en este texto: el lugar. ¿Es posible nombrar un lugar dentro de una obra de arte? Sí, pero teniendo en cuenta que ese lugar es, metafóricamente hablando, intangible, tan intangible como su permanencia en el espacio donde habita la vida.

LELIA DRIBEN

 

II. SOBRE LAS TOPOGRAFÍAS DE ELSA CROSS Y TERESA RUBIO

La poesía, como la música, es un arte del tiempo. La pintura, un espacio que se aprehende de una sola mirada. En el diálogo que esta entabla con algunos poemas de Elsa Cross, es como si Teresa Rubio hubiera escogido un verso, un momento del canto o el relato, para hacer estallar todas las virtualidades de la energía. El fuego y el agua dominan en su pintura. El fuego que arde junto al agua, a pesar de la bruma envolvente, o el agua turquesa que fulgura en las profundidades por la visitación de la luz. Teresa Rubio aísla un momento del devenir para dejarse atrapar por él; se hunde en el crisol cósmico y proyecta el color sobre la tela en un esplendor ígneo, poderoso y delicado.

¿Cómo no ser sensible a esta recreación del universo? Elsa Cross, al ver estas telas, ha querido a su vez responderles. No, esta vez, con textos narrativos o líricos, con un proceso temporal que podría también celebrar el nacimiento de los mundos, sino por un número breve de versos meditativos que interiorizan la experiencia de la contemplación, destilan la emoción, cristalizan el impacto vivo causado por la pintura. Entonces el poema no es ya canto ni relato sino eco que se filtra, variación en sordina en la gruta de la imaginación. Lo visible y lo audible se someten uno al otro, se entrelazan sin tocarse, como una voz que expone otra voz ―una vía que busca otra voz― para reflejar una visión.

PAUL-HENRI GIRAUD

 

III. POEMAS DE ELSA CROSS INSPIRADOS POR LAS PINTURAS DE TERESA RUBIO: TOPOGRAFÍAS

1
El ojo inaugura
su propia gravitación
en lo invisible
Ata y desata
la forma y la no forma
Rompe y restaura
sus espejos

 

2
Materia acumulada
donde apenas se insinúa
el principio
Entra en sí misma
estalla
Alcanza su propio fin
y lo traspasa

 

3
Flotan
ya borrándose
las formas de lo que fue
Se detienen aún
donde todo se disuelve
en un azul radiante
omnipresente


   
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Elsa Cross

Nació en la Ciudad de México el 6 de marzo de 1946. Poeta, ensayista y traductora.  Doctora en Filosofía por la UNAM, donde actualmente es profesora titular de Filosofìa de la Religión en la FFyL. Estudió...


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