UNAM
NUEVA ÉPOCA NÚM. 156 FEBRERO 2017 ISSN EN TRÁMITE CON NÚM. DE FOLIO 493 REVISTA MENSUAL
Inicio   >>> Reseñas   >>>   Carlos Torres Tinajero

Luis Carlos Fuentes
Mi corazón es la piedra donde afilas tu cuchillo


Carlos Torres Tinajero
citar artículo
citar
NUEVA ÉPOCA | NÚM 156| Febrero 2017| ISSN EN TRÁMITE CON NÚM. DE FOLIO 493

Torres Tinajero, Carlos , "Luis Carlos Fuentes. Mi corazón es la piedra donde afilas tu cuchillo" [En línea]. Revista de la Universidad de México. Nueva época. Febrero 2017, No. 156 < http://www.revistadelauniversidad.unam.mx/articulo.php?publicacion=810&art=17629&sec=Rese%C3%B1as > [Consulta: Fecha en la que se consultó el artículo].

PDF
aumentar letra disminuir letra
1 / 1

Untitled Document

 

MATERIAL EXCLUSIVO WEB

Hace unas semanas pensaba que Mi corazón es la piedra donde afilas tu cuchillo1 (era, 2014) de Luis Carlos Fuentes (Ciudad de México, 1978) era un libro de cuentos para disfrutarse a solas. Por su eficacia narrativa y por su acercamiento puntual a la literatura fantástica, a lo sobrenatural y, al mismo tiempo, a la violencia, me pareció todo un descubrimiento literario y me di cuenta de que la indiscutible solidez de su propuesta y de su prosa forzosamente invita al lector a compartirlo y a comentarlo con otra persona.

No digo que uno no pueda leer a solas Aleika, el primero de esos cuentos. Sólo estoy seguro de que el lector lo querrá compartir con alguien más: el conflicto, la construcción del personaje y la puntualidad del lenguaje en ese texto necesariamente hacen que uno lo lea en voz alta para disfrutarlo aún más.

 

imagen

 

Un médico forense cuenta un secreto: no puede tener hijos. Padece eyaculación retrógrada —una extraña disfunción por la que el semen se junta en la vejiga y se expulsa con la orina— y su matrimonio rutinario con Marcia tiende al fracaso. El tono confesional del cuento incluye a Aleika, su amante, quien desempeña una función importante —por no decir vital— en el matrimonio y en el cuento.

Además de tener presente la evidente naturaleza del relato fantástico en el libro, que define la construcción de los personajes y de las situaciones, mientras leía Aleika, me fue inevitable pensar en Pierre Klossowski, el filósofo francés del siglo XX. En Leyes de la hospitalidad: Roberta esta noche (1954), parte de su famosa trilogía, hablaba de la función de un tercero en discordia en una relación de pareja: es un catalizador para romper con la monotonía y un escape que le da un sentido distinto a la dinámica entre los amantes, acercándolos.

Aleika no es invitada a la casa del doctor, como lo describe Klossowski en su novela, cuando habla de la función del huésped. Pero pareciera que ella cumple con esa función en el cuento de Fuentes, al menos de manera hipotética, como una propuesta de lectura y un posible acercamiento al texto. El hartazgo marital disminuye, mientras el médico está con ella. Cuando la relación termina, porque las cosas con Marcia se estabilizan por un embarazo, Aleika hace de las suyas para que el médico regrese —sólo por tener relaciones sexuales— y lo amenaza con acercarse a Marcia para delatarlo, con lo que pone en juego su estabilidad social, marital e individual.

El cuento propone unas relaciones tensas, engañosas, inmersas en el realismo fantástico de la escritura de Fuentes. Aleika juega al gato y al ratón tras el fin de la relación. El chantaje llega a tanto que se acerca a Marcia en el gimnasio y logra su cometido con el doctor: tener sexo una vez más. Harto, ansioso de recuperar la estabilidad, el doctor hace todo para librarse de ella, hasta que le aplasta el cráneo al atropellarla. Por azares del destino, a él le toca practicarle la autopsia y descubre otra cosa que forma parte de los elementos fantásticos de este cuento: el origen de la extraña y la aterradora afición al sexo que Aleika tenía en todo momento.

Ese es el inicio demoledor del libro. Pero Fuentes también propone otros retos narrativos y estilísticos, difíciles de lograr, a partir de un manejo cuidadoso del lenguaje y de los demás personajes. Conforme el lector se adentra en la lectura, claramente se reconocen los propósitos centrales del autor: presentar personajes mexicanos, inmersos en su cotidianidad, para exponerlos en situaciones límites y fantásticas con el evidente objetivo de desarrollar y mostrar su carácter, su historia y la irremediable ruptura —con la vida y con el entorno de cada personaje— que hacen en cada cuento, y mostrar así su dominio de la estructura narrativa de corto aliento.

Una parte importante de la propuesta del autor también consiste en explorar distintos tipos de narradores. El cambio constante de los narradores es un ejercicio cuidadoso, bien pensado y, además de convertirse en un reto importante e implacable, también permite caracterizar y mostrar los rasgos sociales de los personajes.

Pensando en estos últimos y en el cambio constante de los narradores, Corpus Deliciti (de técnica mixta) toma de la mano al lector para guiarlo por un camino arriesgado y cada vez menos frecuente en la literatura mexicana: un narrador en segunda persona. Es un riesgo que el autor asume a cabalidad gracias a la consistencia de su lenguaje. No es común este tipo de narrador por sus dificultades técnicas. Pero Fuentes muestra una habilidad admirable al retratar, a partir de esa complicada segunda persona, el evidente fracaso personal, profesional y económico de un personaje de cuarenta años. Como si la elección del tipo de narrador en este cuento fuera la más acertada. El narrador es la conciencia del personaje; no es una conciencia moralista o prejuiciosa. Sólo sirve para retratar la historia del personaje y para dar a conocer el pasado mediato —ciertas comodidades económicas gracias a la familia— y la destrucción del imaginario y de la fortuna familiares. Es una conciencia a partir de la cual se cuenta la historia y se presenta —mas no acusa ni juzga— al personaje, como si lo acompañara en todo momento.

El lenguaje de esa segunda persona revela sus condiciones sociales: un personaje al que le ha costado trabajo sobresalir y cumplir sus propósitos, hasta que se enfrasca en una relación sexual pasajera con un trasvesti al que mata y entierra en el jardín, pues no quiere que lo descubran a su lado. Es un cuento que pone al descubierto al personaje ante sí mismo. Y lo enfrenta a un tipo de violencia —contra la estructura social y contra sí mismo— de la que difícilmente puede escapar. Por la caracterización social que el autor hace del personaje a partir del texto, esa violencia también está presente en la vida cotidiana, y quizá se trate de una violencia estructural que permea todos los espacios de la vida, incluso la conciencia del personaje.

Una parte sustantiva de este libro de cuentos tiene una raíz en la literatura fantástica y en el acercamiento de los personajes a una forma de violencia: física, sexual o social, como se ha mostrado. Es posible identificar ciertos elementos de la literatura fantástica cuando el lector descubre las motivaciones de Aleika para entablar una relación con el doctor. Pero al mismo tiempo, hablo del acercamiento a la violencia de los personajes cuando el personaje de Corpus Deliciti (de técnica mixta) pareciera estar arrinconado, metido en un monólogo interior y onírico del cual difícilmente escapará.

Mientras el libro avanza, el retrato puntual de la violencia en el trabajo de Fuentes se hace mucho más latente y mucho más cercano al lector, ya no sólo como un elemento que le da tensión y coherencia argumental al libro sino como una manera de entender su origen y su comportamiento, a partir de la convivencia de los personajes con los elementos sobrenaturales y con la violencia. Esa violencia, sin olvidar los rasgos de la literatura fantástica, parece tener otras expresiones y modificar las relaciones entre los personajes y sus vidas.

Ahora pienso en la fuerza narrativa e ideológica de El sabor amargo de la cerveza, otro de los cuentos en el libro. Cobra importancia por la naturaleza del tema: la figura paterna en el imaginario colectivo —e incluso en una parte importante de la literatura mexicana—. Pero a diferencia de otros trabajos literarios sobre lo mismo —evidentemente, pienso en las novelas canónicas del tema, como Pedro Páramo de Juan Rulfo o Los años falsos de Josefina Vicens— el personaje del cuento enfrenta una situación inusitada, cada vez más tensa, emotiva y narrativamente hablando. Todo surge en un sueño extraño en el que el personaje toma cerveza en una cantina del desierto y, en medio de ese sueño, el padre le pide que lo mate para evitar seguir con la pena de la enfermedad y de los cuidados asistenciales. Tras la muerte del padre, el personaje experimenta una sensación de soledad y desasosiego por haber deseado su muerte, que quizá marcará su conciencia para el resto de sus días.

Una vez que la muerte se plantea en el libro como tema literario —con los recursos del realismo fantástico— el lector también se convierte en testigo de algunas relaciones humanas inconclusas, de desencuentros y de duelos maritales, difíciles de sobrellevar. El hilo conductor del cuento La causa errónea del amanecer es un encuentro desafortunado en el velorio de Stan: su madre molesta a una vieja compañera de escuela, de la que Stan siempre estuvo enamorado. Pero que le fue difícil acercarse a Elen por su caracterización social y su evidente fracaso en sus objetivos. Como si un amor inconcluso y fantasioso, en los años escolares, hubiera determinado sus relaciones sociales y amorosas a lo largo de la vida del personaje. La muerte, el duelo y el conflicto que esas circunstancias crean en los personajes recorren de punta a punta el libro. Conforme el cuento se desarrolla, la “sensibilidad social” del lector —si se me permite hablar en esos términos— se pone a prueba.

Por otra parte, una de las posibles paradojas a las que cualquier padre o madre enfrentan es conciliar el tiempo entre su vida profesional y su vida personal. Fuentes plantea este tema en otro de sus cuentos, El mejor padre del mundo, de manera original, lejos de un típico cliché. Un padre viudo tiene muchos compromisos laborales, sólo por dedicarse a la literatura y tiene una paradoja por el tiempo que le dedica a sus actividades cotidianas: dedicarse a escribir o dedicarle tiempo de calidad a su hijo, hasta que un día el hijo sufre un accidente: se traga el vómito y hay que llamar a una ambulancia. El personaje experimenta un claro sentimiento de culpabilidad. Pero al mismo tiempo pareciera que ese sentimiento de culpabilidad tiene un cierto equilibrio —en el cuento, no en el personaje— cuando el lector es testigo de los conflictos y las contradicciones que se tienen por ser un padre soltero, incluso las contradicciones del personaje en los fracasos y en la repentina pérdida que sufre el personaje en el cuento.

Otro de los cuentos de Luis Carlos Fuentes es Florecita rockera. Es un texto imprescindible para adentrarse en el realismo mágico que sostiene a lo largo del libro. Plantea una relación entre dos amantes, a partir de una dinámica cotidiana en la que los encuentros y los desencuentros entre los personajes son la base de su convivencia y de su amistad. En medio de esa relación cotidiana, se teje una relación de confianza entre amigos, más allá de las fronteras de una amistad: Rosana se instala en el departamento de Mauricio. Pero la relación se desvirtúa con el paso del tiempo pues evidentemente hay un elemento erótico-amoroso, cuando a Mauricio se le ocurre conquistarla, a pesar de que Rosana ya sale con otro personaje.

Conforme el libro avanza, el lector se enfrenta a una delgada línea entre la vida y la muerte en el cuento Constanza, donde la muerte, como tema de escritura en la literatura de Fuentes, adquiere una dimensión insospechada al encarnarse en un personaje para mostrar que volvió a nacer. Por los rasgos físicos que se describen en el cuento —la boca amoratada— me parece importante resaltar el manejo de los colores en el texto: hay un predominio de colores con tonos fríos —azul, morado, gris— para provocar sensaciones en el lector, a partir de las imágenes que le permiten a Fuentes caracterizar a su personaje y darle un trasfondo mortuorio al cuento, que rige la historia, el personaje y, en general, la relación que los personajes entablan; los elementos de la literatura fantástica sirven para definir las características de los personajes, de sus objetivos y de sus transformaciones sociales y sicológicas —como las de cualquier otro personaje—, aportando una mirada peculiar para aproximarse a la literatura.

El punto de partida de los cuentos en este volumen cobra fuerza en las situaciones cotidianas con las cuales seguramente el lector se identificará. Cualquier persona ha experimentado situaciones semejantes a las que Fuentes plantea: un matrimonio tedioso, una relación complicada entre un hijo y un padre en coma, la fantasía de un personaje de clase media por una muchacha bohemia, sólo por mencionar algunos. A pesar de esa aparente cotidianidad en los relatos, uno de los mayores méritos de Fuentes es llevar a los personajes a situaciones inesperadas e insólitas, gracias al poderío y a la sencillez de su prosa para crear un mundo fantástico con una admirable solidez argumental.

Tengo la profunda certeza de que el trabajo de Luis Carlos Fuentes, en Mi corazón es la piedra donde afilas tu cuchillo, es una propuesta de escritura innovadora y un aporte sólido a la discusión de la literatura mexicana contemporánea. Quizá la lectura crítica del libro permita revalorar los elementos fantásticos en la creación para darles su merecida importancia y encontrarles un sitio idóneo en los estudios literarios en México: el libro también es un encuentro fortuito entre el mundo fantástico y el mundo de la violencia —real, estructural, simbólica— por la convivencia entre los elementos realistas y los elementos sobrenaturales y oníricos en los cuentos, que tal vez no tenga parangón alguno en la actualidad. Uno de los logros más significativos de Fuentes es exponer con habilidad y naturalidad esta mezcla —realista y fantástica— al escribir. Me parece que Fuentes ha logrado unos cuentos entrañables. Es necesario acercarse a este libro con la curiosidad y el disfrute entrañables de un lector primerizo. Pero también es necesario acercarse al libro con una mirada crítica, sin concesiones. Sólo de esta manera, el lector se dará cuenta del tamaño de la apuesta narrativa de Luis Carlos Fuentes.

 

_______________________
Luis Carlos Fuentes, Mi corazón es la piedra donde afilas tu cuchillo, Ediciones Era, 2014, 101 pp.

 

 

1 El título del libro alude a “Menos porcelana”,un poema de Luz América Alvarado. [Regreso]


   
    subir    

Carlos Torres Tinajero

Nació en la Ciudad de México en 1982. Escritor. Cursó estudios de creación literaria en la Sogem y lingüística en la ENAH. Colaboró en México: su apuesta por la cultura (Grijalbo/
...


Leer más   »
Secciones de la Revista
Sitios de interés