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NUEVA ÉPOCA NÚM. 157 MARZO 2017 ISSN EN TRÁMITE CON NÚM. DE FOLIO 493 REVISTA MENSUAL
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NUEVA ÉPOCA | NÚM 157| Marzo 2017| ISSN EN TRÁMITE CON NÚM. DE FOLIO 493

Pacheco, José Emilio , "Inventario" [En línea]. Revista de la Universidad de México. Nueva época. Marzo 2017, No. 157 < http://www.revistadelauniversidad.unam.mx/articulo.php?publicacion=811&art=17650&sec=Art%C3%ADculos > [Consulta: Fecha en la que se consultó el artículo].

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Durante poco más de cuatro décadas, de 1973 a 2014, José Emilio Pacheco mantuvo viva la columna “Inventario”, a la que convirtió en un privilegiado espacio de reflexión y divulgación de la literatura y en una cita imprescindible con sus lectores. El poeta de No me preguntes cómo pasa el tiempo falleció hace tres años, pero su legado sigue vigente, pues Ediciones Era está por lanzar una recopilación antológica de sus artículos, Inventario. Antología 1973-2014, en tres tomos, de la cual proceden los textos que aquí ofrecemos a nuestros lectores. En el primero, del 15 de septiembre de 1973, publicado en el suplemento “Diorama de la Cultura” del periódico Excélsior, Pacheco hace una veloz revisión de la historia chilena a la luz del reciente golpe de Estado contra Salvador Allende. En el segundo, de 1986, el autor diserta en torno a la insólita premonición que un poeta del grupo Contemporáneos tuvo de la muerte trágica de Federico García Lorca y sobre los perfiles de la obra lírica de Renato Leduc.

 

DE LAUTARO A SALVADOR ALLENDE: UN MÍNIMO REPASO

Los invencibles mapuches o araucanos frenaron la expansión del imperio incaico y mantuvieron su independencia. En 1520 Magallanes descubrió para Europa el actual territorio chileno. Los araucanos derrotaron a Diego de Almagro, adelantado de la Nueva Toledo. La heroica resistencia dirigida por Lautaro logró la muerte del gobernador Pedro de Valdivia. García Hurtado de Mendoza diezmó a los araucanos y empaló a su nuevo jefe, Caupolicán. Pero los mapuches no se sometieron al dominio español y libraron una guerra de guerrillas hasta fines del siglo XIX.

Parte del Virreinato del Perú, el reino de Chile fue el sector más aislado y distante del Imperio español. Su relativa pobreza en metales preciosos llevó a los colonizadores a establecer latifundios con peonaje indio prácticamente esclavo. En 1810 la naciente oligarquía criolla instauró una junta gubernativa en Santiago, pronto polarizada entre las aspiraciones radicales de los hermanos Carrera y la moderación de Bernardo O’Higgins, hijo natural de un virrey de Lima. Los españoles lograron una efímera reconquista venciendo a José Miguel Carrera en Chillán y Talca, y a O’Higgins en Rancagua. Unido a José de San Martín, O’Higgins cruzó los Andes. El ejército insurgente venció a los realistas en Chacabuco y Maipú. Gracias a la flota organizada por un enviado inglés, Thomas Dundonald, Lord Cochrane, los españoles perdieron su último baluarte en la isla de Chiloé.

 

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José Emilio Pacheco
© Marco A. Cruz / Proceso

 

Los hombres de la Independencia pensaban en una sola lucha continental, en un inmenso país llamado América al que luego saquearía hasta de su nombre la gran potencia imperialista del norte. Pero nuestras naciones surgieron deshechas por las deformaciones estructurales del sistema colonial, y el imperio británico se aprestó a llenar el vacío de poder dejado por España. O’Higgins, “director supremo”, fue depuesto en 1825. Ramón Freire limitó los privilegios de la Iglesia y abolió la esclavitud. La Constitución de 1828 dividió a la élite criolla en “pelucones” (conservadores) y “pipiolos” (liberales). Chile estaba en la miseria, la situación de las masas no había cambiado.

Diego Portales venció a los “pipiolos” en Lircay (1830). Los “pelucones” se aseguraron treinta años de dominio autocrático. Los capitales ingleses comenzaron a entrar en el país, ascendió la producción minera, Valparaíso se volvió el gran centro comercial del Pacífico y hubo un incomparable florecimiento intelectual ani­mado por el venezolano Andrés Bello.

 

Dentro del proceso centrífugo que arruinó el gran sueño de una sola América indoespañola, Chile deshizo la confederación peruano-boliviana del mariscal Santa Cruz en la batalla de Yungay (1839). El vencedor Manuel Bulnes gobernó hasta 1851. El salitre se tornó indispensable para abonar los trigales y salvar a Europa del hambre y sus consecuencias. Manuel Montt dio a Chile los primeros ferrocarriles y telégrafos de Hispanoamérica y opuso al feudalismo rural las inversiones extranjeras. El país se volvió el gran proveedor de salitre y guano, materias capaces de engendrar prosperidades efímeras y catástrofes perdurables.

Con José Joaquín Pérez (1861) se afianzó la república liberal basada en la precaria alianza de las fuerzas del progreso y los detentadores del statu quo. Chile pareció libre de la pesadilla militar que asolaba a casi todo el continente. Se fomentó la instrucción, se expandió la economía, se profesionalizó al ejército y se le dio un (falso) prestigio civilista. Asimismo, se fundó (1863) el Partido Radical, expresión de las clases medias urbanas, que hasta media­dos de nuestro siglo sería la fuerza política mayoritaria.

Chile apoyó a Perú en su guerra con España. La escuadra peninsular bombardeó Valparaíso. Era presidente Aníbal Pinto cuando, en 1879, Bolivia intentó aplicar un legítimo impuesto a las salitreras operantes en Antofagasta. Sobrevino la Guerra del Pacífico. Gracias en parte a la supremacía que le daba su flota, Chile venció a la denodada resistencia peruana, ocupó Lima y convirtió a Bolivia en Hinterland privándola del territorio que va de los Andes a las costas. Colonizó las regiones de Tacna (que volvió a depender de Lima en 1929) y Arica, y adquirió los yacimientos de cobre bolivianos.


   
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José Emilio Pacheco

Nació en la Ciudad de México en 1939, donde falleció en 2014. Poeta, narrador, ensayista y traductor mexicano, cuya cultura literaria y sensibilidad poética lo convirtieron en uno de los miembros más...


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