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NUEVA ÉPOCA NÚM. 157 MARZO 2017 ISSN EN TRÁMITE CON NÚM. DE FOLIO 493 REVISTA MENSUAL
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Extraña es la noche donde brotan las negras estrellas


Miguel Antonio Lupián Soto
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NUEVA ÉPOCA | NÚM 157| Marzo 2017| ISSN EN TRÁMITE CON NÚM. DE FOLIO 493

Lupián Soto, Miguel Antonio , "Extraña es la noche donde brotan las negras estrellas" [En línea]. Revista de la Universidad de México. Nueva época. Marzo 2017, No. 157 < http://www.revistadelauniversidad.unam.mx/articulo.php?publicacion=811&art=17666&sec=Creaci%C3%B3n > [Consulta: Fecha en la que se consultó el artículo].

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El rey de amarillo: la puesta en escena de una obra maldita
por Aurelio Summers

...y extrañas lunas orbitan a través de los cielos. 1

 

Por motivos que no vale la pena detenerse a explicar, me encuentro en Edimburgo (Dùn Èideann 2, “la vieja humeante” 3), capital de Escocia. Ciudad cuasi onírica repleta de leyendas que abasteció el imaginario de escritores y dramaturgos 4. Ciudad “propensa a que la castiguen todos los vientos conocidos, a que la empape la lluvia, a que la oculten las frías brumas marinas procedentes de levante, y a que la barra la nieve que avanza hacia el Sur desde las colinas de las Tierras Altas” 5. Ciudad literaria 6 que vio nacer, entre muchos otros escritores 7, a mi gran favorito de la infancia: Robert Louis Stevenson 8. Tampoco vale la pena escribir sobre la importancia de La isla del tesoro 9 en mi vida profesional. Lo que sí vale la pena resaltar es que en esta ciudad aman a sus escritores 10, y que cada año organizan el RLSDay 11 para celebrar a su gran consentido. En esta edición 12 el festival se concentró en las adaptaciones de la obra de Stevenson tanto en cine como en teatro. Desde la clásica Dr. Jekyll and Mr. Hyde 13 hasta el estreno de The Devil Inside 14. Evidentemente 15, esta última llamó mi atención, pero los boletos se agotaron  en menos  tiempo de  lo que  llevo escribiendo  esto. Como rendirme no es uno de mis atributos 16, acudí al King’s Theatre con la esperanza de encontrar a un revendedor. No fue el caso, mas sí de un extraño suceso que intentaré describir antes de que la bruma invernal oculte los recuerdos.

 

imagen
Miguel Lupián
© Archivo UNAM

 

Mientras forcejeaba con la llovizna para encender un cigarro que le tendiera la cama a la resignación, se acercó un joven enfundado en una túnica amarilla, casi dorada. Bajo la capucha sólo distinguí un par de luciérnagas ávidas y una cadena de dientes afiladísimos que se abrieron y cerraron dejando escapar seis o siete palabras inteligibles 17. Al ver mi nula reacción, el joven me entregó una tarjeta y se alejó para abordar a otros desafortunados admiradores de Stevenson. En el trozo de cartón mojado se podía leer 18:


DARK CHAMBERS
presenta

EL REY DE AMARILLO
única función
£5 19

Tanto el cigarro como la tarjeta resbalaron de mi mano y cayeron en un charco verdinegro, quedaron totalmente inservibles. ¡El rey de amarillo! ¡La obra de teatro maldita! Justo en estos días se exhibe en el vestíbulo de la Biblioteca Nacional de Escocia una colección de los libros más hermosos publicados por W. & R. Chambers Publishers 20, y El rey de amarillo es uno de ellos 21. Cuando el joven encapuchado logró convencer a diez personas, encendió una antorcha y con un movimiento de mano ordenó que lo siguiéramos. Mientras nos adentrábamos en el barrio antiguo 22, me obligué a recordar algunos datos de tan peculiar obra.

Aunque se desconoce el nombre del autor y la fecha original de publicación, se cree 23 que debió ser antes de 1886, cuando vio la luz “Un habitante de Carcosa” 24 de Ambrose Bierce, donde por primera vez se hace referencia a un elemento de la obra 25. Sin embargo, fue hasta 1895 que cobró relativa importancia 26, cuando Robert W. Chambers 27 publicó El rey de amarillo. El libro de Chambers es una colección de diez cuentos, donde sólo los primeros cuatro 28 mencionan la “maldición” 29 de la obra. El atrevimiento 30 de Chambers por apropiarse del título le trajo éxito, poder e inmortalidad, pero también el amargo olvido al que relegó el resto de su trabajo 31. Asimismo, lo idéntico de los títulos creó confusión entre los lectores, quienes en más de una ocasión han adquirido los cuentos creyendo que se trata de la obra de teatro 32. Recordar esto último fue un golpe bajo a mis expectativas: seguramente sólo se trataría de la puesta en escena de alguno de los cuentos de Chambers 33.

El lugar 34 era uno de tantos del barrio antiguo que respetaron la arquitectura original de la ciudad, llena de callejones y recovecos, para darle a sus negocios un toque fantasmal 35. Un auténtico laberinto, atiborrado de parafernalia del cine clásico de terror 36, que a izquierda y derecha contaba con pequeñas salas de techo bajo y abovedado. Todo se encontraba a oscuras, iluminado únicamente por la antorcha de nuestro guía, pero pude imaginar esas salas llenas de jóvenes bebiendo cerveza y moviendo la cabeza al ritmo de canciones punk y de metal. Después de bajar por unas reducidas escaleras, el guía se detuvo frente a una puerta donde se podía leer, en el mismo color de su túnica, DARK CHAMBERS. Con un movimiento de mano nos ordenó entrar y elegir un asiento. La sala también era de techo bajo y abovedado, con doce sillas acomodadas en forma semilunar. De frente, a manera de proscenio, una tarima de escasos diez o quince centímetros de altura cubierta de arena negra y bordeada por una hilera de candiles apagados. En el ambiente imperaba un olor a humedad y lirios descompuestos. El videoproyector que colgaba del techo me hizo suponer que el lugar también se ocupaba como sala de cine.

Después de la resonancia que tuvo en las últimos años de 1800 y las primeras décadas de 1900 37, la obra estuvo contenida al pequeño nicho de los amantes del terror cósmico; hasta que en 2014, debido al éxito de la primera temporada de la serie televisiva True Detective 38, se volvió del dominio popular, trayendo mayor confusión sobre el verdadero origen de la obra 39.

El guía alumbró la fila de candiles con su antorcha 40 y se colocó al centro, sin subirse a la tarima, con los brazos cruzados, esperando que termináramos de acomodarnos. La cálida luz de las candilejas hacía que su túnica resplandeciera, activando el recuerdo de lo que Jesús Palacios escribió sobre el color amarillo:

“Es el color de la luz solar, uno de los colores primarios, si bien el ojo humano percibe la mezcla del rojo y el verde como amarillo. Su nombre procede del latín amarus, que significa amargo, triste, posiblemente debido al tono amarillento que producen enfermedades como la tisis, el paludismo (o fiebre amarilla) y las afecciones hepáticas, que dan a la piel del paciente un tinte ictérico cercano al amarillo. Sin embargo, el amarillo es además, lógicamente, un color alegre, fuerte, optimista y viril, que se identifica con el Sol y con arquetipos masculinos de poder y dominación. El amarillo es el color de la realeza china, cuyo emperador vestía una túnica tradicional de este color, si bien también representa entre los chinos la crueldad y la traición, de forma quizá muy coherente. En el mundo teatral, una tradición bien arraigada asegura que el amarillo da mala suerte, y existe la prohibición tácita entre los actores de llevar prenda alguna de este color sobre el escenario. Se cuenta que esta peculiar superstición procede de la muerte de Molière, quien vestía de amarillo cuando falleció sobre las tablas, representando su propia obra El enfermo imaginario…” 41.

Cuando nuestros murmullos cesaron, el guía gritó: “¡El rey de amarillo!” 42. Apagó su antorcha y abandonó la sala. Los murmullos reaparecieron mientras lo veíamos salir, pero se extinguieron al “sentir” la presencia de alguien más sobre la tarima. Se trataba de una joven ataviada con un sofisticado vestido verde. Su rizada y rojiza cabellera le cubría los hombros y los senos. Sus pies desnudos estaban enterrados en la negra arena. Cassilda, pensé. Y sin mayor preámbulo que una dulce sonrisa, recitó 43:

“A lo largo de la orilla rompen olas turbulentas, los soles gemelos se hunden tras el lago,
las sombras se alargan en Carcosa.
Extraña es la noche donde brotan las negras estrellas, y extrañas lunas orbitan a través de los cielos,
pero aún más extraña es la perdida Carcosa.
Las canciones que las Híades han de entonar, donde flamean los andrajos del Rey, deben morir sin haberse escuchado
en la sombría Carcosa.
Canción de mi alma, mi voz está muerta, muere tú, sin ser cantada, como lágrimas derramadas
se secará y perecerá en la perdida Carcosa” 44.

Después se acuclilló y cogió dos puños de arena, que sopló sobre nuestras cabezas. Mientras nos sacudíamos el polvillo, otra joven subió a la tarima. Misma complexión, misma cabellera, misma sonrisa… Sólo la diferenciaba su vestido violeta. Camilla, pensé. Cassilda y Camilla se cogieron de las manos y bailaron por toda la tarima con una gracia desquiciante. Después de un par de minutos se detuvieron, y Camilla, rompiendo la cuarta pared, señaló a uno de nosotros:

“Usted, señor, debería quitarse la máscara”.

Confundidos, volteamos a vernos para dilucidar a quién se refería.

“Ah, ¿sí?”, respondió el guía, quien se hallaba en una de las sillas anteriormente desocupadas.

“Sí, ya ha llegado el momento. Todos nos hemos quitado el disfraz menos usted”, intervino Cassilda.

“No llevo ninguna máscara”, sentenció el guía, poniéndose de pie. Camilla, aterrorizada, gritó: “¿Ninguna máscara? ¡Ninguna máscara!”

Cassilda, con el rostro desencajado, cogió la mano de Camilla y, mientras pisoteaba cada uno de los candiles, dejándonos en total oscuridad, gritó: “¡No sobre nosotras, oh, rey! ¡No sobre nosotras!” 45.

Mi corazón palpitaba con violencia. A pesar de que sólo habían utilizado un par de escenas del primer acto, la puesta en escena respetó la atmósfera onírica de la obra. Y mi cabeza literalmente ardía preguntándose cómo resolverían el segundo acto. ¿Acaso el guía 46 recitaría los versos “malditos”? Me sabía de memoria algunos pasajes:

“Hay hombres que hablan solos con su sombra y clavan en la luna de jacinto
dones de clara luz, color extinto, mas éste nada sino espantos nombra.
Dudosa de su curso va la alfombra poblando de arabescos el recinto.
No hay nadie. Estoy aquí. No soy distinto al rey que hace prodigios y se asombra”. 47

Sin embargo, lo que aconteció me tomó por sorpresa. Las princesas de Carcosa y el rey de amarillo recorrieron la sala haciendo sonar unas flautas. La melodía, ajena pero que se antojaba arcaica, aunada a la oscuridad, me hicieron sentir en “El pueblo blanco” de Machen 48, en “Los sauces” de Blackwood 49, en El reino de la noche de Hodgson. 50 La melodía se repitió una y otra vez mientras, a manera de mantra, recitaba en voz baja otro pasaje:

“Del triste Marte en clámides de amonio el Morador Fatal envió su frío
mandato, que es un ángel o un demonio.
Una cosa perdí, sin ser su dueño: fantasma acaso, palidez de estío disuelta en el aroma de mi sueño…”. 51

Silencio. El guía encendió su antorcha, nos pasó un cesto para que colocáramos las cinco libras y con un movimiento de mano nos indicó la salida.

Afuera, la nieve sustituyó a la lluvia y los asistentes se alejaron platicando en diferentes idiomas. 52 De regreso a mi estudio, me resultó inevitable pensar en las ideas que Artaud 53 tenía sobre el teatro. Y reafirmé mi noción de que el teatro no debe limitarse a mostrar escenas íntimas de las vidas de unos cuantos, transformando al público en simples voyeurs, sino de hacerlo partícipe, convertirlo en autor/decodificador de las imágenes que construimos. 54 Esto lO sabía muy bien el autor anónimo de El rey de amarillo. Tal vez por esto su obra fue considerada maldita: porque cada uno vio a sus propios demonios reflejados en aquellos hermosos versos de aparente inocencia.

 

Aurelio Summers (Ciudad de México, 1977)

Director del colectivo TeatrOscuro, donde ha puesto en escena adaptaciones de “Poltarnees, la que mira al mar” (Dunsany), “El rey de la máscara de oro” (Schwob) y “El último banquete del arlequín” (Ligotti), entre otras. Su adaptación de “Los amados muertos” (Lovecraft/Eddy) le mereció un Tentáculo de oro en la CthulhuCon de 2015. Actualmente se encuentra becado por la Universidad de Edimburgo para adaptar Lanark de Alasdair Gray.

 

 

1  Tanto el título de la reseña como el epígrafe pertenecen a “La canción de Cassilda”, acto I, escena 2 de El rey de amarillo. [Regreso]

2  En gaélico escocés. [Regreso]

3  “Auld Reekie”, debido a que durante los tiempos en que la leña y el carbón eran los únicos combustibles disponibles, todas las chimeneas arrojaban grandes cantidades de humo al aire. Aunque también se refería a las terribles condiciones sanitarias que causaban un gran mal olor en toda la ciudad (Merritt: Guía del viajero gótico, Dark Press, 2011). [Regreso]

4  Siendo Macbeth de Shakespeare la más conocida. [Regreso]

5  Robert Louis Stevenson, Edimburgo: notas pintorescas, seguido de dos paseos por Escocia, Abada Editores, 2012. [Regreso]

6  Las ciudades de la literatura UNESCO “pretenden destacar los éxitos y aspiraciones de los centros urbanos que quieren compartir sus ideas, experiencia y buenas prácticas para un desarrollo sostenible en el ámbito cultural, social y económico”. La primera fue Edimburgo (2004). Actualmente sus miembros son Melbourne (Australia), Iowa City (Estados Unidos), Dublín (Irlanda), Reikiavik (Islandia), Norwich (Reino Unido), Cracovia (Polonia), Heidelberg (Alemania), Praga (República Checa), Dunedin (Nueva Zelanda), Granada y Barcelona (España). [Regreso]

7  Walter Scott, Arthur Conan Doyle, J. M. Barrie, Ian Rankin, Alexander McCall Smith, Muriel Spark, J. K. Rowling, entre otros. [Regreso]

8  (1850-1894) [Regreso]

9  Publicada originalmente por entregas en la revista infantil Young Folks entre 1881 y 1882 bajo el título de The Sea Cook, or Treasure Island. [Regreso]

10  Una prueba es el Scott Monument, una hermosa torre gótica considerada el monumento más alto del mundo dedicado a un escritor. [Regreso]

11  El día de Robert Louis Stevenson (nació un 13 de noviembre). [Regreso]

12  2015. Del 9 al 15 de noviembre se realizaron 47 actividades. [Regreso]

13  La versión silente de 1920, dirigida por John S. Robertson y protagonizada por John Barrymore, musicalizada en vivo por Yoann Mylonakis. [Regreso]

14  Ópera basada en “El diablo en la botella” (1891); adaptada por Louise Welsh y compuesta por Stuart MacRae. [Regreso]

15  Baste echar un ojo a mi semblanza. [Regreso]

16  Como aquella ocasión donde por cinco años luché para recuperar los derechos de una obra que una editorial (relacionada con el color amarillo) retuvo ilegalmente. [Regreso]

17  Todavía no me acostumbro al acento escocés. En este caso el sonido me hizo pensar en el crujir de ramas secas. [Regreso]

18  En inglés, con tipografía gótica. [Regreso]

19  130 pesos, aproximadamente. [Regreso]

20  Editorial creada por los hermanos Robert y William Chambers en 1832. Entre los libros exhibidos recuerdo: Vida y obra de Robert Burns (1851), Antiguos márgenes marinos (1848), El libro de los días (1862) y la Enciclopedia Chambers (1859). [Regreso]

21  Aunque la edición es de 1896, se aclara que la fecha de publicación original se desconoce. Evidentemente, la editorial, tras el éxito del libro de Chambers y la incapacidad por conseguir sus derechos, decidió publicar a la brevedad “la obra maldita” en que se basó. El volumen exhibido cuenta con la peculiaridad de que sus bordes se encuentran ennegrecidos (probablemente por arrojarlo al fuego) y las hojas del acto II fueron arrancadas, práctica común que el propio Chambers menciona en el cuento “El reparador de reputaciones”: “Durante mi convalecencia me compré y leí por primera vez El rey de amarillo. Recuerdo que tras terminar de leer el primer acto pensé que sería mejor que dejara de hacerlo. Me levanté y lancé el libro a la chimenea; el libro golpeó el enrejado frente a la chimenea y cayó abierto sobre las llamas, alumbrado por el fuego. Si no hubiera leído por casualidad las palabras iniciales del segundo acto jamás lo habría acabado, pero, cuando me incliné a recogerlo, mis ojos se clavaron en la página abierta, y con un grito de terror, o quizá de una alegría tan conmovedora que me dolió en cada uno de mis nervios, saqué el libro de las brasas y me arrastré tiritando hasta mi dormitorio, donde lo leí y volví a leerlo, y lloré y reí y temblé con un terror que en ocasiones todavía me asalta. Esto es lo que me perturba, porque no puedo olvidar Carcosa, donde las estrellas negras flotan en los cielos; donde las sombras de los pensamientos de los hombres se alargan al atardecer, cuando los soles gemelos se hunden en el lago Hali, y mi mente sufrirá para siempre el recuerdo de la máscara pálida. Ruego a Dios que maldiga al escritor, así como el escritor ha maldecido al mundo con esta bella y magnífica creación, terrible en su simplicidad, irresistible en su verdad… un mundo que ahora tambalea ante el rey de amarillo” (Valdemar, 2014). [Regreso]

22  O ciudad vieja (Old Town), es la zona céntrica donde se encuentra el Castillo de Edimburgo, la Catedral de San Giles, el Museo Nacional de Escocia, la Biblioteca Nacional de Escocia, el Museo de los Cirujanos y la Universidad de Edimburgo, entre otros sitios. [Regreso]

23  Joseph S. Pulver, en el prólogo de su libro The King in Yellow Tales: vol., 1
(Lovecraft eZine Press, 2015). [Regreso]

24  “An Inhabitant of Carcosa”, publicado originalmente como parte de la colección  Can Such Things Be?, en el San Francisco Newsletter, 1886). [Regreso]

25  Carcosa. [Regreso]

26  Al menos en el “círculo de Lovecraft”, grupo de escritores que publicaban en revistas pulp encabezado, evidentemente, por H. P. Lovecraft, y que contaba entre sus filas con Robert Bloch, August Derleth, Robert E. Howard, Henry Kuttner, Clark Ashton Smith, Donald Wandrei y Frank Belknap Long, entre otros. El propio Lovecraft, en una carta dirigida a Clark Ashton Smith el 27 de noviembre de 1927, escribió: “daría la mitad de mi vasta biblioteca con tal de colocar mis vetustas manos sobre esa mefistofélica obra que desquició a Chambers” (The H. P. Lovecraft Archive: www.hplovecraft.com). [Regreso]

27  Escritor e ilustrador estadounidense (1865-1933). La proliferación del apellido Chambers en esta reseña me está comenzando a perturbar. De momento pensemos que sólo se trata de una simple coincidencia. [Regreso]

28  “El reparador de reputaciones”, “La máscara”, “El pasaje del dragón” y “El signo amarillo”. [Regreso]

29  Como señalo en la nota 21, leer el acto II provocaba perder la razón. [Regreso]

30  Los más severos lo llamarían plagio. [Regreso]

31  Escribió muchísimos bestsellers de historias detectivescas, romances sobrenaturales, sátiras, poemas, historias infantiles, libretos de operetas… pero sólo se recuerda (y consigue) El rey de amarillo. Lo mismo sucedió con su carrera de ilustrador: a pesar de que estudió en la prestigiosa New York Art Student’s League, su obra gráfica  resulta imposible de  rastrear, a excepción  de la portada  de la publicación original de El rey de amarillo, que fue de su autoría. [Regreso]

32  Si corres con mucha suerte, puedes conseguir la edición de Arkham House (1940), que incluye la obra, seguida de los cuatro cuentos (ver nota 28) de Chambers. También puedes buscar la plaquette (en español) de la obra, que Penumbria publicó en 2014. [Regreso]

33  Yo mismo adapté “El reparador de reputaciones” en 2010, enfocándome exclusivamente en las implicaciones de las cámaras letales. El cuento de Chambers está situado en 1920 (25 años después de la fecha de publicación de El rey de amarillo), en un Estados Unidos próspero, donde se ha reducido la inmigración y se ha legalizado el suicidio, al que se puede acceder mediante el uso de cámaras letales que el gobierno ha dispuesto en varias ciudades. Recientemente, Alan Moore utilizó de manera sobresaliente esta referencia en el cómic Providence,(Avatar Press, 2015). [Regreso]

34  The Banshee Labyrinth, 29-35 Niddry Street, Old Town. [Regreso]

35  Abundan los recorridos fantasmales, donde se cuentan historias sangrientas que ocurrieron durante la peste y la Santa Inquisición. Hasta cuentan con un Necrobús para visitar los lugares más embrujados. [Regreso]

36  La mayoría de Hammer. Recuerdo los afiches de Dracula, The Curse of the Werewolf, The Mummy, The Phantom of the Opera, The Plague of the Zombies, The Conqueror Worm, The Witches, The Gorgon, The Legend of the Seven Golden Vampires… [Regreso]

37  Cuando los escritores citados en la nota 26 incorporaron elementos de la obra en sus historias y cuando se editó la revista literaria decadentista The Yellow Book (1894-1897), guiño evidente a la obra maldita, que contó con portadas de Aubrey Beardsley y textos de Max Beerbohm, Barón Corvo, Henry James, Arthur Symons y Yeats, entre otros. [Regreso]

38  Creada por Nic Pizzolatto y protagonizada por Matthew McConaughey y Woody Harrelson, es un noir gótico sureño que se aleja de los convencionalismos de las abundantes series que tratan sobre asesinos seriales, dándole un toque sobrenatural, de terror cósmico, donde fragmentos de “La canción de Cassilda” aparecen en diarios y paredes. Tal vez el único error de la serie, inexcusable en mi forma de ver, es que se referían al rey de amarillo simplemente como “rey amarillo”. Otro error de Pizzolatto fue no aceptar públicamente que utilizó fragmentos de La conspiración en contra de la especie humana de Thomas Ligotti en los hermosos y pesimistas diálogos de Rust (McConaughey). Por otro lado, las mejores adaptaciones cinematográficas de los cuentos de Chambers se encuentran en The Weird Tale Collection, Volume 1: The Yellow Sign and Others (Lurker Films, 2001), que incluye los cortos “The Yellow Sign” (Aaron Vanek), “Tupilak” (David Leroy), “The King in Yellow” (Emiliano Guarneri & David Fragale) y el documental “Chambers in Paris” (Christophe Thill). [Regreso]

39  Aprovechando este boom, algunas editoriales sin escrúpulos publicaron ediciones que aseguraban contener la obra maldita, pero, de nueva cuenta, sólo se trataba de los cuentos de Chambers. [Regreso]

40  Típica labor de un despabilador. [Regreso]

41  Prólogo de El rey de amarillo: relatos macabros y terroríficos (Valdemar, 2014). Esta edición incluye, además de los cuentos referidos en la nota 28, a “La demoiselle D’Ys” (The King in Yellow, 1895), “El emperador púrpura”, “El mensajero”, “La llave del dolor” (The Mystery of Choice, 1987), “El creador de lunas” y “Una velada placentera” (The Maker of Moons, 1896). [Regreso]

42  Con su misma voz de crujido de ramas secas. [Regreso]

43  A diferencia del guía, el tono y articulación de Cassilda eran excelsos, situación que me hizo recordar lo que Douglas Dunn menciona en “Las canoas” (Secret Villages, 1985): que a los escoceses los obligaron a olvidar su lengua original y a aprender a la perfección el inglés; por eso hablan mejor que los propios ingleses. [Regreso]

44  y  45  Ambos fragmentos pertenecen a la escena 2 del acto I. [Regreso]

46  Que a su vez representaba al personaje “extraño”, y al mismo tiempo a “el rey de amarillo”. [Regreso]

47  Escena 1 del acto II. [Regreso]

48  Cuento publicado originalmente en Horlick’s Magazine (1904) y después incluido en la colección The House of Souls (1906). [Regreso]

49  Cuento publicado en el volumen The Listener and Other Stories (1907). [Regreso]

50  Novela publicada en 1912. [Regreso]

51  Escena 1 del acto II. Ambos fragmentos (ver nota 47) los recuperó Emiliano González en “La herencia de Cthulhu” (Los sueños de la bella durmiente, 1978). [Regreso]

52  Reconocí “unheimlich” (lúgubre, en alemán) y “folie” (locura, en francés). [Regreso]

53  Antonin Artaud (1896-1948), dramaturgo, poeta, ensayista, actor y director teatral francés. “Se trata, pues, de hacer del teatro, en el sentido cabal de la palabra, una función; algo tan localizado y tan preciso como la circulación de la sangre por las arterias, o el desarrollo, caótico en apariencia, de las imágenes del sueño en el cerebro, y esto por un encadenamiento eficaz, por un verdadero esclarecimiento de la atención”. [Regreso]

54  Aplicable a todas las artes. [Regreso]

 

Reseña apócrifa (de un libro apócrifo) por Miguel Lupián.


   
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Miguel Antonio Lupián Soto

Nació en la Ciudad de México, en 1977. Fue alumno en la Universidad de Miskatonic. Es director de Penumbria, revista fantástica para leer en el ocaso. Ha escrito los libros de cuento Efímera,...


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