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NUEVA ÉPOCA NÚM. 157 MARZO 2017 ISSN EN TRÁMITE CON NÚM. DE FOLIO 493 REVISTA MENSUAL
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Los raros
De qué habla Trump cuando habla de mujeres


Rosa Beltrán
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NUEVA ÉPOCA | NÚM 157| Marzo 2017| ISSN EN TRÁMITE CON NÚM. DE FOLIO 493

Beltrán, Rosa , "Los raros. De qué habla Trump cuando habla de mujeres" [En línea]. Revista de la Universidad de México. Nueva época. Marzo 2017, No. 157 < http://www.revistadelauniversidad.unam.mx/articulo.php?publicacion=811&art=17679&sec=Columnistas > [Consulta: Fecha en la que se consultó el artículo].

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Hay momentos históricos que nos obligan a pensar lo impensable. Nos obligan a cuestionarnos, por ejemplo, cómo es que una idea y un modo de vida que parecían naturales se vuelven atípicos. Es enigmático ver que verdades incontrovertibles se descarten de un plumazo, sobre todo cuando estas son el resultado de años de lucha.

 

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© Wikicommons

 

De las preguntas que estamos obligados a hacernos ante los cambios ocurridos en los últimos meses, una importantísima tiene que ver con lo que el poder de un gobernante puede hacer contra un cuerpo y el modo en que puede determinar la percepción de ese cuerpo hasta volverla realidad. Las declaraciones del ahora presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en torno a lo que es una mujer y lo que puede hacer con ella si lo desea han causado revuelo y han hecho estallar las redes sociales y la prensa en el mundo. Porque además de asombro, indignación y una importante protesta (la marcha de casi tres millones de mujeres en distintos países, particularmente relevante en Estados Unidos), los dichos del mandatario han reafirmado también las reacciones machistas que existían. No sólo los simpatizantes de Trump sino quienes en Occidente tenían que renunciar a formas de abuso sujetas a la legalidad encuentran ahora una razón para pasar por alto los siglos de lucha de las mujeres por obtener sus derechos humanos elementales. Frente a algunas de las frases más cimbrantes en los cárteles en distintas jornadas ―desde: “Quiero vivir”, “Las mujeres somos seres humanos también”, hasta la famosa en México de “#NiUnaMás” implicando la negativa de las mujeres a ser asesinadas o a que otras sean asesinadas por el simple hecho de ser mujeres―, las frases del mandatario del país más poderoso de la Tierra sorprenden, indignan, nos duelen, nos aterran. Varias de estas frases recorrieron el mundo y siguen haciéndolo a través de las redes sociales, y provocan reacciones diversas. “Estoy automáticamente atraído por las mujeres hermosas. Simplemente empiezo a besarlas. Beso, ni siquiera espero. Cuando eres una celebridad, te dejan hacerlo. Puedes hacer cualquier cosa. Agarrarlas por el coño. Puedes hacer de todo”.

Es sorprendente ver que la cita textual a las palabras de Trump ha sufrido modificaciones que en la traducción al español las “suaviza”, las “censura”, las “sustituye” (en lugar de “cunt”/“coño” los traductores usan “vagina” o “partes íntimas”). Es decir, las citas en las redes utilizan un lenguaje que consideran más apropiado para un mandatario. Pero de igual forma asombra ver en Internet que varios de los sitios que albergan las palabras de Trump bajo el calificativo de “misóginas” contienen anuncios donde aparecen chicas semidesnudas que ofrecen distintos servicios, algunas de ellas el de “esposas rusas”.

Quizá lo más relevante del efecto hashtag (#) es la capacidad de volver real algo que en principio no lo es y que, al ingresar a eso que hoy se conoce como “cámara de eco”, lo dicho adquiera un estatus de verdad gracias al fenómeno de la simple repetición. Qué fue primero: un mandatario de este calibre que insulta a las mujeres y las vuelve de nuevo al lugar de simple objeto en el que las mantuvo la historia por siglos o una ola de odio soterrado que obedece a distintos factores y que quizá siempre estuvo ahí, ola que Trump no ha hecho más que volver visible.

¿Por qué se ha acendrado este odio contra las mujeres en el mundo? ¿Qué piezas del juego se movieron para que esto ocurriera?

Lo que es un hecho es que tras siglos de Historia durante los cuales las mujeres han luchado por su derecho a ser medidas con el mismo rasero con que se mide a los hombres vuelve con furor una imagen de la mujer simplista, concesiva, denigrante, limitante y peligrosa, como la que impera. Y otro hecho es que esa imagen en varias ocasiones es defendida por las mujeres mismas.

La reciente despenalización de la violencia doméstica en Rusia responde a una iniciativa promovida por mujeres. Dos diputadas y dos senadoras de Rusia Unida, el partido del presidente Vladímir Putin, son quienes la aprobaron. “La nueva ley establece que las agresiones que causan dolor físico y dejan moretones y arañazos no serán consideradas un delito”, afirma el comunicado. “Sólo cuando el agresor vuelva a golpear al mismo familiar podrá ser procesado y castigado”, dicen las autoras de esta iniciativa.

¿Qué debemos concluir de todo esto? ¿Podemos concluir algo?

Por lo pronto, que el lenguaje no es inocente, como vio Michael Foucault. Que no representa una realidad sino que la crea. En otras palabras: que el lenguaje es un dispositivo que genera un mundo. Y que hay algo, por encima de Trump, que es lo que debiéramos cuestionarnos. “Si el hombre no es el centro, ¿qué es el centro?”, preguntó Foucault. “El centro es la estructura”.

Sabemos que el lenguaje se comunica no sólo a través de palabras, sino de actos performativos. La Marcha de las Mujeres, iniciada con el mensaje de Facebook de Teresa Shook, una abogada jubilada de Hawái, que cobró una fuerza impensada en el mundo y dio como resultado que las mujeres tomaran las calles en varios estados de la Unión Americana al día siguiente de que Trump asumiera la presidencia, es uno de los más poderosos textos colectivos que se han escrito. Porque estaban ahí no sólo quienes acudieron físicamente. Y por otra razón, quizás esperanzadora. México es el país de las marchas. Es común que haya de tres a cinco marchas en un mismo día. La gente sale a la calle a protestar y nada pasa. Pero no es común que la gente tome las calles del modo en que lo está haciendo en el país vecino.


   
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Rosa Beltrán

Nació en la ciudad de México el 15 de marzo de 1960. Novelista, cuentista y ensayista. Estudió la Licenciatura de Lengua y Literaturas Hispánicas en la UNAM y el Doctorado de Literatura Comparada en la...


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