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NUEVA ÉPOCA NÚM. 158 ABRIL 2017 ISSN EN TRÁMITE CON NÚM. DE FOLIO 493 REVISTA MENSUAL
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Julieta García González
Después de la tormenta


Ana Paulina Mendoza Aragón
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NUEVA ÉPOCA | NÚM 158| Abril 2017| ISSN EN TRÁMITE CON NÚM. DE FOLIO 493

Mendoza Aragón, Ana Paulina , "Julieta García González. Después de la tormenta" [En línea]. Revista de la Universidad de México. Nueva época. Abril 2017, No. 158 < http://www.revistadelauniversidad.unam.mx/articulo.php?publicacion=829&art=17810&sec=Rese%C3%B1as > [Consulta: Fecha en la que se consultó el artículo].

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Cuando escuches el trueno, de Julieta García González, es una novela con matices eróticos y dramáticos donde se cuestiona el por qué una mujer con una vida ideal, se somete a otro ser humano entregando su voluntad y autodevaluándose. La pasión y el amor pueden llegar a ser una composición de ingredientes a los que si se les llega a agregar la soledad puede tener resultados desastrosos.

 

Grandes obras han sido escritas alrededor de un concepto mejor conocido como monomanía —como el famoso Don Quijote de la Mancha, o muchos de los cuentos tenebrosos de Edgar Allan Poe—, la cual resulta ser una locura o delirio parcial que juega con la mente del protagonista y lo confunde hasta la perdición de su ser mismo. Un libro suele convertirse en un mundo donde el lector puede perderse fácilmente —y este en particular no es uno ajeno a ese encanto—, pero el gran ingrediente es el resultado de una fusión sobre su historia con esta monomanía, creado a partir de una sucesión de situaciones impredecibles con un fin predecible.

Cuando escuches el trueno (Literatura Random House, 2017), de Julieta García González, resulta ser la historia de una publicista mexicana, Ana Solís, una mujer alrededor de los treinta años de edad que, dentro de las normativas de esta sociedad mexicana, se le considera exitosa. Vive en la Ciudad de México como una divorciada más con las preocupaciones comunes de cualquier mujer independiente: su trabajo, sus amigos, sus placeres y, sobre todo, ella.

 

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La novela empieza con una promesa que me aventuro a determinar como “la tormenta”, metáfora incandescente que prevalece en la obra, puesto que son claros los altibajos emocionales, resultado de una cadena de tropiezos eventuales donde Ana se refugia en una relación dolorosa y que, inexplicablemente, la abriga a pesar del triste estupor que vive, cada vez más pesaroso. Estos eventos infortunados son protagonizados por Héctor Lucero, fotógrafo internacionalmente reconocido, soltero con un encanto común y seductor por el misterio que ejerce tanto en su vida personal como profesional. Evidentemente, Héctor es un personaje que, como Ana, logra una confusión de impresiones, pues el conflicto de si amarlos u odiarlos es por el trato que ella recibe y permite por parte de él.

Desde el inicio se puede deducir que se trata de una obra distinta al resto, puesto que su introducción no sólo consiste en la presentación entre Ana y Héctor. Ubica a nuestros personajes en una fiesta en una casa en el Ajusco donde se conocen. Este tipo de festejos son constantes en la historia, pues es a través de ellos que la pareja se desenvuelve y se hace partícipe de una comunidad que los observa detenidamente, la cual, ocasionalmente, juzga el desarrollo de la naciente atracción.

En definitiva, no es posible decir que esta novela sea aburrida, ya que no sólo habla del desarrollo de la pareja, aunque sea el tema central. A lo largo de aproximadamente un año, la vida de Ana es azotada por cambios en la empresa donde es socia; sus amigos están cada vez más preocupados por la distancia que toma a causa de su relación, así como por el descuido de su persona que cada mes es más evidente. Por su parte, se aleja de un amorío previo que vive con Rolando, un periodista al que suele frecuentar aun cuando ya conoce a Héctor. La problemática radica en el momento en que Ana se da cuenta de que no tiene sentimientos ni posee la misma pasión que con Héctor. Se aleja de Rolando sabiendo que este es más estable y que la trata mejor. La relación que Ana mantiene con su familia es una constante falacia por la frialdad de su madre, la cual aumenta al ser la heredera mayoritaria de su abuela materna, situación que lleva a Ana a analizar su pasado.

Es una obra con pesares que parecen ser extralimitados, pero que finalmente son aflicciones comunes de una mujer con un relativo descontrol sobre sí misma, profundizando en una serie de recuerdos que pueden ser dolorosos pero que, probablemente, manejan un propósito más profundo dentro de la psiquis al momento de analizar la cabida insistencia de Ana ante la relación destructiva que intenta —al final forzosamente— mantener con Héctor.

La versatilidad de las emociones y los sentimientos que poseemos no son estables, es decir, no se maneja sólo un momento de felicidad sin que por un comentario o una situación termine convirtiéndose en un momento feliz, pero con alguna angustia escondida. El libro relata verdades, es orgánico y honesto porque maneja las relaciones humanas como son, aunque he de decir que no en todos los casos suele ser así de explícito o agresivo. No es sólo la relación entre un hombre y una mujer, no es sólo la relación sexual o emocional que establecen. Va más allá. Es el resultado de la entrega de la voluntad que frecuentamos, ya sea por el cariño o la aceptación de otro ser humano, ya sean los padres, los amigos o hasta los jefes. Ana renuncia a ella misma y se entrega a una monomanía por Héctor, pero ¿hasta dónde es capaz de llegar?

La protagonista se convierte en esa amiga, hermana o compañera que casi todos hemos tenido, la cual se deja llevar por una relación —que ni siquiera se cataloga, como muchas de hoy en día— en la cual se encuentra atrapada por la montaña rusa de emociones que siente, así como la paridad sexual que tiene con su “pareja”. Sin embargo, resulta ser una relación que conlleva una violencia de por medio, algo que no se ve pero que sin duda alguna afecta a la larga como un cáncer.

La obra puede llegar a tocar heridas profundas. Pareciera estar hecha con pistas sobre las peculiaridades del pasado de Ana, puestos ahí para obtener una mejor noción sobre el arranque despavorido que tiene por alcanzar y mantener ese frenesí destructivo que la amenaza. El uso del lenguaje a lo largo de las cuatro secciones puede ser impactante, pero muy claro y preciso, por lo que si el lector no se encuentra acostumbrado a frases tan explícitamente sexuales es mejor que se abstenga de leer este libro.

No puede decirse que sea una novela extraordinaria, fuera de lo que comúnmente se sabe y se ve en el caso de alguna conocida, amigo o incluso una vivencia propia; sin embargo, me parece que en esta obra Julieta García le aporta una voz a todo aquello que aún muchas de estas personas no dicen y que temen reflexionar, pues al darse cuenta que te has perdido a ti mismo por entregarte a otro sin tener el más mínimo cuidado de atenderte en cada sentido de tu vida, llega un pasmo de inexistencia sinuosa que te lleva a entender que después de la tormenta, viene la paz, aunque con la promesa de que al salir de la tormenta no serás la misma persona.

 

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Julieta García González, Cuando escuches el trueno, Literatura Random House, México, 2017, 316 pp.


   
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Ana Paulina Mendoza Aragón

Estudiante de la licenciatura en Historia de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM.


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