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NUEVA ÉPOCA NÚM. 159 MAYO 2017 ISSN EN TRÁMITE CON NÚM. DE FOLIO 493 REVISTA MENSUAL
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Reseña
Historias e historietas


Eva Chaire
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NUEVA ÉPOCA | NÚM 159| Mayo 2017| ISSN EN TRÁMITE CON NÚM. DE FOLIO 493

Chaire, Eva , "Reseña. Historias e historietas" [En línea]. Revista de la Universidad de México. Nueva época. Mayo 2017, No. 159 < http://www.revistadelauniversidad.unam.mx/articulo.php?publicacion=830&art=18010&sec=Art%C3%ADculos > [Consulta: Fecha en la que se consultó el artículo].

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Quizás el elemento más desalentador y casi absurdo de Dulce venganza sea su portada: la caricatura de un hombre de viciosa apariencia, con una expresión tan vacía como sus ojos, y una corona que adorna su cabeza, lo que nos da la primera impresión acerca del libro escrito por El Fisgón. Desalentador, porque, junto con la extraña caricatura y el curioso nombre de su autor, las letras amarillas y rojas que componen su título y subtítulo nos recuerdan a un libro que podemos encontrar en el Metro, con un precio de 5 varos y cuyo contenido, la mayoría de las veces, deja mucho que desear. Dulce venganza, sin embargo, junto con sus seis relatos cortos y cinco “historietas”, no sólo logra dejar escapar risas de su lector sino también refleja, a través de cuentos policiacos con un estilo de nota roja, la realidad de un país como México.

Rafael Barajas Durán, conocido como El Fisgón, ha trabajado como editorialista gráfico para La Jornada desde 1984 y ha estado creando historietas desde su juventud. Éstas, concebidas con base en el humor político, exponen el día a día de cualquier mexicano de manera que éste pueda entenderlas claramente: con la violencia. Así nace el primer relato de Dulce venganza: “El Miki Maus”. Esta primera revancha se compone de tres elementos básicos: una doctora en física nuclear, un laboratorista y un enorme Mickey Mouse de peluche. Todos ellos, actuando casi como reacciones químicas, dan como resultado un ajuste de cuentas en la forma de un condón fosforescente. Cómo puede uno llegar a tal conclusión, le toca al lector descubrirlo por sí mismo.

 

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Cada relato subsecuente, como un paralelo a “El Miki Maus”, siguen la historia de diversos personajes que, muchas veces, buscan desquitarse de los males que les han sido causados. En “Dulce venganza”, por ejemplo, por cada acción cometida por Pedro Luis y Justina en contra de la angelical Lucero, habrá un Pepino y un Sapo listos para hacerlos pagar. Violación tras violación y golpe tras golpe, el final inesperado actúa como el repentino karma que los acecha desde la oscuridad, haciendo que los torturadores disfruten también un poco de su propia medicina. Después de todo, “A cabrón, cabrón y medio.”

Aún más inesperado es el último relato que nos presenta El Fisgón y que va, a diferencia de sus iguales, dirigido al mismo lector, a nosotros. Su nombre lo dice todo: “No leas esta historia”. Compuesto por una crónica que raya en lo sobrenatural, en las supersticiones que negamos tan firmemente, pero que muchas veces no logramos olvidar, es la última pieza en el rompecabezas que el autor ha creado para nosotros, su propia manera de jugar con nuestras emociones. Estos y más son los relatos que componen el libro, tan seductor, tan cautivador como las historietas que los acompañan.

Las cortas historietas de El Fisgón, se presentan de una manera refrescante, siguiendo los mismos patrones de los relatos, pero apoyándose, ahora sí, en las caricaturas que su autor tanto disfruta crear. Una de las más reflexivas y, al mismo tiempo, entretenidas es “Utopinche”, que cuenta la historia de un país con abundancia: abundante en recursos petroleros, abundante en riquezas y en ricos y, por supuesto, abundante en pobres. Pero, como cualquier relato de este libro, la corta caricatura nos enseña la solución de los ricos para olvidarse de los pobres y las acciones de los pobres para recordarles a los ricos que ellos también existen, viven y sienten. La historieta, entonces, nos deja con una deliciosa moraleja de sabor agridulce y una ligera risa agria al percatarnos de su ironía:“pinches pobres”. Por otro lado, la historieta de “El miedo de todos los días” nos indica, ya en su título, la crónica que nos contará y que nos hará reflexionar de maneras que quizá nunca hemos hecho; un intento desesperado de un ciudadano cualquiera por combatir la inseguridad que lo atormenta en sus travesías por la ciudad.

Venganzas con las que todos, de alguna manera, podemos identificarnos y acciones que son difíciles de juzgar al darnos cuenta de sus motivos. Vivencias que todos hemos vivido o de las que por lo menos hemos sido testigos; desquites, revanchas, ajustes de cuentas, vendettas que fueron, sin duda alguna, el fundamento principal de El Fisgón al escribir Dulce venganza. Mientras tanto, las similitudes que dichos relatos tienen con nuestro México son difíciles de negar, pero aún más difíciles de ignorar.

 

Rafael Barajas, El Fisgón, Dulce venganza. Cuentos policiacos para ver y leer, Planeta, México, 2009, 119 pp.


   
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Eva Chaire

Es estudiante de la Licenciatura en Letras Modernas de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM.


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