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NUEVA ÉPOCA NÚM. 161 JULIO 2017 ISSN EN TRÁMITE CON NÚM. DE FOLIO 493 REVISTA MENSUAL
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Michel Leiris o las reglas del juego


Philippe Ollé-Laprune
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NUEVA ÉPOCA | NÚM 161| Julio 2017| ISSN EN TRÁMITE CON NÚM. DE FOLIO 493

Ollé-Laprune, Philippe , "Michel Leiris o las reglas del juego" [En línea]. Revista de la Universidad de México. Nueva época. Julio 2017, No. 161 < http://www.revistadelauniversidad.unam.mx/articulo.php?publicacion=832&art=18076&sec=Art%C3%ADculos > [Consulta: Fecha en la que se consultó el artículo].

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Traducción de Verónica González Laporte

 

En nuestro número anterior, dedicado al riesgo, publicamos “La literatura considerada como una tauromaquia” de Michel Leiris. Ahora, Ollé-Laprune explora el papel del juego en la obra de este autor que se inició en el surrealismo y convirtió su escritura en una apuesta temeraria por la verdad.

 

La obra más importante de Michel Leiris, su gran autobiografía, publicada a lo largo de su vida, se titula La regla del juego. El título tiene truco: en francés, las palabras jeu (juego) y je (yo) se pronuncian de la misma manera. Con este juego de palabras Leiris expresa claramente su gusto tanto por el aspecto lúdico de la escritura y las convenciones que limitan esta actividad, como por la observación de sí mismo, fuente y finalidad de este ejercicio literario. Esta experiencia en la que hace coincidir su vida y su obra sirve de caja de resonancia; la entrega al lector como si con ella pudiera representar a todos los hombres. Tanto en actividades en el seno del grupo surrealista como en las reflexiones con sus amigos del Colegio de Sociología, Leiris aborda la noción del juego bajo diversos ángulos . Con Raymond Roussel como padrino y Georges Perec como descendiente, forma parte de un linaje de autores que elaboran sus obras con un gusto marcado por el compromiso profundo con la escritura, lastrados con un espíritu científico, pero también habitados por una extraña y perceptible liviandad ligada a la presencia del sentido lúdico en el corazón mismo de la creación. La coexistencia de estos dos rasgos, en apariencia opuestos, permite afianzar una originalidad y un tono, un estilo tan preciso como riguroso. La firmeza y la coherencia del discurso de Leiris y la atracción que suscitan sus textos provienen en gran parte de su capacidad de romper con los clichés que a veces acompañan los pensamientos de quienes pretenden separar juego y seriedad.

 

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Max Ernst, Figura acuclillada
© Wikicommons

 

De niño conoce a su primer escritor en la persona de Raymond Roussel: el padre del joven Michel administra la inmensa fortuna del excéntrico escritor y gracias a las excelentes relaciones entre ambos hombres, el niño presencia espectáculos basados en los textos de Roussel. En 1912, a la edad de once años, se encuentra entre un público brillante (con Picabia, Apollinaire, Duchamp...) y descubre Impresiones de África, que habrá de influenciar su futura vocación de etnólogo. El hermetismo y el misterio de este texto permitirán a Leiris construirse una visión de la escritura que describirá más tarde con talento: “Una monstruosa aberración hace creer a los hombres que el lenguaje nació para facilitar sus relaciones mutuas”. El papel del escritor no es comunicar; su trabajo estriba en subrayar las turbaciones y los misterios, en hacer surgir la belleza sombría de las sensaciones exaltantes y de los enigmas que la vida nos impone. El lado lúdico de las experiencias de Roussel suscita en Leiris una atracción y una fascinación duraderas. A lo largo de toda su vida cobijará el proyecto de escribir un libro acerca del autor de Cómo escribí algunos libros míos . En este ensayo póstumo, Roussel explica su método de escritura ligada a las sonoridades, a las combinaciones de sonidos sin búsqueda obstinada de una justificación del sentido del texto. Sabe usar “las pequeñas diferencias entre dos palabras semejantes” o las que existen entre “dos palabras iguales pero entendidas en dos sentidos diferentes” para organizar un relato y permitir al lector penetrar en mundos extraños; Roussel enseña a construir textos a partir de palabras seleccionadas por su sonoridad, luego a unirlas con oraciones que crean la amalgama, y a menudo consigue imponer fulgores incomparables. Entre 1935 y 1986 Michel Leiris escribe siete artículos o entrevistas que reúne en un libro bajo el título de Roussel L’ Ingénu. En un intercambio para la revista Le Promeneur, en octubre de 1986, al final de su vida, Leiris abre una vía a la comparación entre ambos métodos de trabajo, el del admirado escritor y el suyo:

 

Roussel se abstuvo de resolver los problemas que implica la puesta en relato de los elementos que obtuvo con sus juegos de palabras, por más complejos que fueran. Yo he trabajado a partir de fichas relacionadas con sucesos de mi vida o con ideas que tuve; mi trabajo de escritura consistía en vincular estas fichas; se trataba, como para Roussel, de “ecuaciones de hechos” que yo intentaba resolver.


   
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Philippe Ollé-Laprune

Nació en París, Francia, en 1962. Escritor y promotor cultural. Desde hace más de veinte años realiza una importante labor de intercambio cultural entre Francia y América Latina, trabajando como asesor,...


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