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NUEVA ÉPOCA NÚM. 161 JULIO 2017 ISSN EN TRÁMITE CON NÚM. DE FOLIO 493 REVISTA MENSUAL
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Adamantio - Batalla de tu cuerpo


Coloquio de Estudiantes de Letras Clásicas
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NUEVA ÉPOCA | NÚM 161| Julio 2017| ISSN EN TRÁMITE CON NÚM. DE FOLIO 493

de Letras Clásicas, Coloquio de Estudiantes , "Adamantio - Batalla de tu cuerpo" [En línea]. Revista de la Universidad de México. Nueva época. Julio 2017, No. 161 < http://www.revistadelauniversidad.unam.mx/articulo.php?publicacion=832&art=18083&sec=Creaci%C3%B3n > [Consulta: Fecha en la que se consultó el artículo].

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Del 24 al 28 de abril se celebró en nuestra Facultad de Filosofía y Letras el XIV Coloquio de Estudiantes de Letras Clásicas. En él se instauraron concursos nacionales de teatro, poesía, relato breve y oratoria cuyo tema tuviera que ver con el entorno clásico. La convocatoria tuvo como propósito incentivar la creación estudiantil y la interacción entre los diversos colegios del área de humanidades de distintas universidades. Presentamos aquí las obras galardonadas con los premios de relato breve y poesía.

 

ADAMANTIO

Aimée Mendoza Sánchez

 

He visto llorar a mi madre de nuevo. Mi hermano dice que las personas lloran cuando la luz les irrita los ojos y que no debo preocuparme. Yo lloro cuando un niño me quita algo y me da coraje. No sé si mi madre sienta coraje al ver a mi padre porque siempre que la veo llorar está con él. La nodriza también solloza pero nos canta canciones para arrullarnos.

Hoy desperté en la madrugada y oí cómo mi madre pedía socorro y alivio. Por la mañana, la nodriza nos dijo que iríamos de viaje, pero yo no veo que mi madre guarde sus cosas sino que corre por los pasillos, de una habitación a otra. Mi hermano dice que las personas corren cuando tienen prisa y que no me preocupe. Yo corro cuando quiero esconderme de alguien o cuando juego con mis amigos y debo atraparlos antes de que se escapen. No sé si mi madre quiere esconderse de alguien o si busca a mi padre, pero me parece que no va a encontrarlo en la casa porque él no ha regresado.

Han pasado un par de horas y mi madre se ha calmado, incluso sonríe cuando ve entrar a mi padre y habla con él, quien se ve muy sorprendido. La nodriza no me ha dejado bajar para saludarlo y preguntarle qué sucede. Mi hermano dice que seguramente ya no están enojados y tal vez nos acompañe en nuestro viaje. Yo me pregunto si lo que dice mi hermano también son historias como las que nos cuenta la nodriza.

Por la mañana vino mi padre para que lo acompañáramos a saludar a su nueva esposa y mi madre nos dio unos obsequios para ella. A mí me tocó una cajita dorada, muy bonita y tuve curiosidad de ver lo que contenía, pero me lo han prohibido. Vamos entrando en la casa de la novia y ella nos mira con desconfianza. Mi hermano me ha dicho que las mujeres suelen ser celosas y que por eso nos mira de esa manera. Yo sólo me pongo celoso cuando otro niño amenaza con quitarme algo. Mi madre tenía una mirada similar hace un par de días; me pregunto si también está celosa.

De regreso a casa mi madre nos llama con voz dulce y nos dirige hacia su habitación. Mientras entramos oigo el llanto de la nodriza, que se acerca apresurada. Mamá tiene una mirada serena; nos abraza y besa con ternura. Mi hermano me toma de la mano y me dice que nuestra madre nos ama pero que tiene sus razones. No sé a qué se refiere y tras un breve llanto comienzo a sentir mucho sueño.

Está hecho.     

¡Medea!...

 

imagen
Paul Klee, Instrucciones para dibujar un gato pájaro
© Wikicommons

 

BATALLA DE TU CUERPO
José Roberto López Martínez

 

En tu figura se amaina el cielo.
Nostalgia ronda la promesa que no supiste cumplir.

 

Junto al mar de Ftía,
ya no besaré tu cicatriz.

 

¿De qué sirve conquistar Ilión
si nunca la pisarán tus plantas?

 

No absuelven culpas
las cenizas vertidas en la cabeza,
no devuelven armadura
             ni el abismo de tu cuerpo.

 

Inasible,
palabra maldita que sube hasta mi boca.
Rabia en mi pecho,
el vacío llena espacios
entre tu ambición y la amargura.

 

Maligna lanza atravesó tu vientre.
Malditos quienes se disputaron tu cuerpo
y contendieron ante la piel que anhelo,
             silueta refulgente, ya no me perteneces.
Bendita boca, pronunciaste con postrero aliento
             el nombre de quien más te amó.

 

Condolidos caballos gimen junto a mi llanto.
Lágrimas se aferran a mis ojos,
precipicio de voz con que te llamo.

 

La noche lo engulle todo,
             menos el silencio.
Si pudiera quedarme por siempre en tu pecho,
haría latir de nuevo tu corazón exangüe.

 

Tu muerte increpa venganza.

 

El muro de lamentos a tu alrededor
no alcanza a honrar tu recuerdo.
Abrazado a ti,
desvelo mis secretos,
pronuncio tu nombre entre ellos.

 

Puede que triunfe la contienda
y conquiste la ciudadela
ante la que pereciste.
Pero jamás ganaré
la batalla de tu cuerpo,
la guerra de tu encuentro con la muerte. u


   
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Coloquio de Estudiantes de Letras Clásicas

Aimeé Mendoza Sánchez
Estudiante de Letras Hispánicas de la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Iztapalapa. Ganó el II Concurso de Relato Breve “Lydia Santiago”, con su cuento “Adamantio”. El...


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