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NUEVA ÉPOCA NÚM. 161 JULIO 2017 ISSN EN TRÁMITE CON NÚM. DE FOLIO 493 REVISTA MENSUAL
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Tintero
Pionera del exilio español


Álvaro Matute
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NUEVA ÉPOCA | NÚM 161| Julio 2017| ISSN EN TRÁMITE CON NÚM. DE FOLIO 493

Matute, Álvaro , "Tintero. Pionera del exilio español" [En línea]. Revista de la Universidad de México. Nueva época. Julio 2017, No. 161 < http://www.revistadelauniversidad.unam.mx/articulo.php?publicacion=832&art=18093&sec=Columnistas > [Consulta: Fecha en la que se consultó el artículo].

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Hace poco los diarios dieron la noticia del deceso del actor Gustavo Rojo, quien contaba con 96 años de edad. No me referiré a él, ni a su hermano Rubén, sino a su madre, doña Mercedes Pinto. Durante mi infancia y adolescencia fue una figura a quien frecuentaba en compañía de mi madre, o, más bien, mi madre la frecuentaba y yo iba de compañía. La amistad de ellas era estrecha, pese a la diferencia de edades. Por lo que he averiguado, doña Mercedes era de la edad de mi abuela. En su momento supe que era escritora. En los anaqueles había un ejemplar de Él, que conservo. La dedicatoria a mi madre ocupa una página, escrita con rasgos grandes. Aún más adelante supe que esa novela fue la base de la película homónima de Luis Buñuel, lo que acrecentó mi interés por leerla, pero lo hice años después. Primero vi la película. También sabía que era colaboradora de Excélsior. Sus artículos eran de temas varios.

¿Pionera del exilio español? En algún sentido, desde luego, pero no se malinterprete. Ella llegó a México en 1946, ya viuda. Pronto sus hijos, Rubén y Gustavo, más Pituka de Foronda, se integraron al cine de la época dorada. Doña Mercedes publicó una primera edición mexicana de Él en Costa-Amic, con prólogo de José Rubén Romero. Antes había vivido el exilio en Uruguay, Chile y Cuba, desde 1924. Esto último es lo que la hace pionera.

 

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Mercedes Pinto
© Wikicommons

 

Gracias a la investigadora canaria Alicia Llarena es posible saber muchas cosas de esa intensa, interesante escritora que fue Mercedes Pinto. La doctora Llarena participa de cómo descubrió Él y decidió consagrar su trabajo académico a indagar sobre la vida y obra de doña Mercedes. Gracias a ella, ahora sé lo que sé acerca de una persona con la que compartí algunas paellas. Es obvio decir que Mercedes Pinto era también canaria, por lo que hoy su obra escrita está publicada en Tenerife, gracias a su coterránea. El exilio temprano se debe a su militancia feminista. Tras su tortuoso matrimonio con el Marqués de Foronda, y ya casada con Rubén Rojo, homónimo de su hijo, por casualidad fue oradora en la Universidad Central de Madrid y publicó un folleto titulado El divorcio como medida higiénica, muy mal visto por el dictador Miguel Primo de Rivera. Tras conversar con ella, la envió fuera de España en el mencionado año de 1924.

El folleto no tiene desperdicio. Su desastroso matrimonio con el Marqués de Foronda, recreado en la novela, es lo que propicia la medida higiénica que la conduce al divorcio, lo que la hace tener la convicción de proceder. Curiosamente, en ese mismo 1924, desde las páginas del semanario La Antorcha, que dirigía José Vasconcelos, Manuel Gómez Morín publica un texto sobre el mismo tema, a propósito de la Ley de relaciones familiares, en el que, entre otros argumentos, expresa: “en realidad, el divorcio que ahora existe en México es una iniquidad. Y lo es, no porque venga a destruir el hogar mexicano ni a matar la felicidad de la mujer en México. Esto es absurdo […] porque si no hubiera hogares donde privan el odio o la maldad, no existirían los divorcios y si no fuera la esposa víctima en la mayoría de los casos, no serían las mujeres quienes lo pidieran”. Y agrega “El divorcio es el camino universalmente reconocido para remediar estos males, cuando ellos existen a pesar de la moral y a pesar de la religión”. La cultura liberal de Gómez Morín se hermana con la de Mercedes Pinto, sin que presumiblemente el mexicano haya leído a la española. La difusión de su obra vendría después. La película de Buñuel fue, sin duda, el mejor vehículo para lograrlo. Gracias a ella, llegó a conocimiento de Jacques Lacan, quien se interesó por la personalidad paranoide del protagonista.

La edición mexicana es acompañada, además del prólogo de Romero, de estudios psicológicos provenientes de Uruguay y notas de prensa de varios países del continente. No recuerdo cuándo coincidieron mi madre y doña Mercedes en Madrid, pero sí el hecho de que con ella mi madre conoció el entrañable Café Gijón, donde la exiliada se reencontraba con el medio que había abandonado medio siglo antes.

La relación entre novela y película es estrecha. La adaptación del propio Buñuel, que apreciaba mucho la novela, y de Luis Alcoriza, es impecable, modélica. Ojalá, para atender los esfuerzos de Alicia Llarena, se vuelva hacia la novela y no quede el conocimiento de esta obra sólo en la versión cinematográfica.


   
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Álvaro Matute

Nació en la Ciudad de México en 1943. Historiador y maestro universitario. Realizó sus estudios de licenciatura, maestría y doctorado en historia en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Es...


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