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NUEVA ÉPOCA NÚM. 161 JUNIO 2017 ISSN EN TRÁMITE CON NÚM. DE FOLIO 493 REVISTA MENSUAL
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Callejón del Gato
Trump en la deformación de sus espejos


José Ramón Enríquez
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NUEVA ÉPOCA | NÚM 161| Junio 2017| ISSN EN TRÁMITE CON NÚM. DE FOLIO 493

Enríquez, José Ramón , "Callejón del Gato. Trump en la deformación de sus espejos" [En línea]. Revista de la Universidad de México. Nueva época. Junio 2017, No. 161 < http://www.revistadelauniversidad.unam.mx/articulo.php?publicacion=832&art=18097&sec=Columnistas > [Consulta: Fecha en la que se consultó el artículo].

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Si la vemos reflejada en un espejo cóncavo, la historia del King Kong de 1933 invierte su tono: ya no es la chica rubia entregada al gorila oscuro por tribus de negros, ahora son los cachorros del Ku Klux Klan que entregan a quienes no son blancos al gran gorila albino de tupé anaranjado. Puesto de otra forma: James Baldwin, en cadenas, ve llegar a Donald Trump a devorarlo pero Baldwin no se retuerce histérico como la chica rubia ante el original King Kong, sino que escupe hacia los espectadores: “Yo no soy un negro, soy un hombre”.

Y lo dice en el espléndido documental Yo no soy tu negro, dirigido por Raoul Peck, en 2016, sobre textos de “un complejo proyecto” con que “en junio de 1979, el aclamado autor James Baldwin se comprometió a contar la historia de los Estados Unidos a través de la vida de tres de sus amigos asesinados, Medgar Evers, Martin Luther King y Malcolm X”. Su inconclusa historia iba a llamarse Recuerden esta casa. Vemos y oímos a Baldwin decir cosas como “Todos los cuerpos enterrados, ahora empiezan a hablar” . “La historia del negro en América es la historia de América. No es una bella historia ”. O, finalmente: “Doy fe de que el mundo no es blanco... el blanco es una metáfora para el poder y es sólo una manera de describir al Chase Manhattan Bank”.

 

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© Wikicommons

 

La extraña reflexión en la convexidad de espejos, no como un juego de feria sino como forma de aprehensión de la realidad que nos enseñará Max Estrella en el Callejón del Gato, es mucho más exacta que otras teorías científicas para entender errores clamorosos, como el cometido en la entrega del Óscar para una película de negros, latinos y gays como Moonlight. Al menos coincide con uno de esos lapsus que analizara Freud, o con un inconsciente colectivo en el espejo que diría Jung. Como especulación, es posible afirmar que Trump fue elegido por los blancos furiosos con mucho de venganza, porque tuvieron que aguantar un presidente negro. Ahí confluyen la intuición con la historia, la limpidez con todas las mentiras heredadas, la magia con verdad y epifanía. Si se especula a partir de una deformación, se da en el clavo.

Durante la Segunda Guerra Mundial hubo un cine de propaganda que atacó al nazismo sin tocar los estereotipos de negros e indígenas. Spielberg llegó a llamarlo “esterilizado” en la serie Five Came Back sobre directores en el frente. Incluso el racismo del ejército hizo renunciar a William Wyler a filmar The Negro Soldier, aunque el guion era del escritor negro Carlton Moss, quien actuó en ella, cuando la dirigió Stuart Heisler, y ganó un aplauso del propio Langston Hughes. Wyler, como judío, sabía que, en el mejor de los casos, iba a ser, literalmente, un negrito en el arroz.

Hoy las cosas han cambiado y los creadores étnicamente impresentables tienen voz, furia, inimitable calidad y van a la conquista de las grandes audiencias. Deben arrebatárselas a un maestro de la manipulación de masas. Por eso se alió Spike Lee con Netflix: para distribuir por todos los rincones su extraordinaria Rodney King, con actuación de Roger Guenveur Smith, quien improvisa lo aprendido durante 500 años por la nación negra, por las etnias originarias y por los latinos. Por eso Neil Diamond (de la etnia cree de Canadá), Catherine Bainbridge y Jeremiah Hayes filmaron, también para Netflix, Reel Injun, donde muestran cómo los indios fueron inventados por Hollywood. Todas esas etnias, más las que lleguen a suelo americano desde los países musulmanes, enfurecen a Trump y a sus votantes incapaces de aceptar que un nigger o un brown los mire directamente a los ojos y con orgullo.

Ahora el blanco tiene miedo porque Moonlight ganó el Óscar y tenía razón el fbi al crear en 1993 un comité del Senado para investigar el hip hop por “miedo a sus cualidades inflamables”. Hay una relación de continuidad entre los Panteras Negras y el arranque del hip hop y la población zulú que quiso revitalizar el Bronx.

Y, a diferencia de entonces, la vergüenza de Selma se volvió película para avergonzar más. Ice Cube filmó Straight Outta Compton sobre su grupo Niggaz With Attitude (NWA), pioneros del gangsta rap. Puede verse la brutal Enmienda XIII de Ava DuVernay, The Get Down y Dear White People, series de Netflix, entre otras.

La distancia que hay entre la torre Trump y el Bronx la entiendo reflejada en un espejo cóncavo como ésos del Callejón del Gato. Lo que veo es una guerra en la cual los débiles buscan alcanzar la cultura de masas. Trump tiene la policía y las armas, pero ya no son suficientes.


   
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José Ramón Enríquez

Nació en la Ciudad de México el 22 de agosto de 1945. Dramaturgo, ensayista y poeta. Estudió literatura y filosofía en la UNAM; arte dramático en el INBA y en España. Ha sido comentarista de libros;...


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